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La UE se conjura para acabar con el comercio de ‘diamantes de sangre’

Bruselas quiere evitar que las empresas financien a mafias y señores de la guerra

Un estudiante afgano de joyería con un anillo de lapislázuli.
Un estudiante afgano de joyería con un anillo de lapislázuli. AFP

Bruselas da un paso adelante para cortar la financiación a las mafias y señores de la guerra que comercian con piedras preciosas, los genéricamente conocidos como diamantes de sangre —aunque la nueva ley afecta únicamente a minerales—. Las principales instituciones comunitarias han acordado este jueves que las compañías europeas que importan estaño, tantalio, tungsteno y oro deban acreditar que su origen es totalmente fiable y no han contribuido económicamente a perpetuar conflictos armados. Esos cuatro minerales se usan para la fabricación de teléfonos móviles, coches o joyas entre otros muchos productos.

Las compañías que no cumplan con los controles para demostrar el origen responsable de sus importaciones se enfrentarán a sanciones, y para evitar que haya infracciones por desconocimiento, las empresas recibirán recomendaciones sobre cómo mejorar la vigilancia e información sobre las circunstancias geopolíticas de las zonas en conflicto.

El camino hasta la aprobación final de la regulación que interrumpa el flujo de capitales hacia los contrabandistas llevará todavía meses. Están por pulir los detalles técnicos de la nueva ley, que se basará en las recomendaciones de la OCDE y deberá contar con el visto bueno del Parlamento Europeo. Entre los flecos por definir se encuentra la elaboración de una lista indicativa de áreas especialmente conflictivas —situadas mayoritariamente en África—, que la Comisión encargará a un organismo externo. Las empresas que importen desde otras zonas no quedarán exentas de pasar los controles, que únicamente no serán obligatorios para las pequeñas compañías, lo que responde, según Bruselas, al objetivo de que la vigilancia sea más efectiva y manejable.

Amnistía Internacional ha criticado este jueves en un comunicado la exención para las empresas de menor tamaño, al estimar que permitirá a la mayoría de entidades operar sin rendir cuentas sobre el origen de los minerales. "Pese a la retórica de comercio responsable, Europa ha priorizado los beneficios sobre la gente", ha lamentado. Aun así, la asociación ha reconocido que el acuerdo es un paso en la buena dirección. Entre las organizaciones patronales también ha habido reacciones: la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles ha aplaudido que el acuerdo favorezca la transparencia y permita combatir la financiación de conflictos armados.

El acuerdo a tres bandas entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo ha establecido que la nueva regulación abarque inicialmente una amplia mayoría de los minerales importados por las grandes empresas, pero el fin último es cubrirlos en su totalidad. "La UE está decidida a evitar que el comercio internacional de minerales financie a señores de la guerra, criminales y aquellos que no respetan los derechos humanos", señaló Lilianne Ploumen, ministra holandesa de Comercio Exterior, país que ocupa la presidencia rotatoria de la UE. El objetivo de la Eurocámara era que el pacto también incluyera el comercio de productos ya elaborados, pero finalmente se ha reducido únicamente a las materias primas. En cualquier caso, por si la nueva ley se demostrara insuficiente para atajar el problema, Bruselas se guarda en la recámara una nueva batería de medidas.

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