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¿Cuánto cuesta vivir de alquiler en las 15 grandes ciudades del mundo?

Un estudio analiza los precios más altos y más bajos de la vivienda arrendada en los principales centros internacionales de negocios

Cable Car circulando en San Francisco, California.
Cable Car circulando en San Francisco, California.

Ni Singapur ni Nueva York. Entre las grandes urbes del planeta, los polos económicos del mundo, la ciudad más cara para alquilar un piso es ahora San Francisco. En el municipio californiano un mes de renta sale, de media, por 2.824 dólares (2.488 euros al cambio actual), según el estudio Housing for Inclusive cities: the economic impact of high housing costs realizado por la Global Cities Business Alliance, un foro sin ánimo de lucro que reúne a empresarios y funcionarios para debatir el rol de las ciudades y su evolución en la economía global. El informe se ha llevado a cabo tras analizar la situación de los alquileres en 15 ciudades seleccionadas en virtud de su relevancia económica, tanto a nivel regional como internacional.

En el otro extremo, entre las principales ciudades del mundo pero con alquileres más bajos se posiciona Ciudad de México, donde el alquiler mensual se sitúa en 385 dólares, mientras Nueva York y Abu Dabi, en términos absolutos, siguen a San Francisco como las ciudades con los alquileres más altos: el precio medio por un mes de renta es de 2.629 y 2.460 dólares, respectivamente. Después vienen Hong Kong, Boston y Londres. En el medio de la clasificación se encuentran Chicago, en el puesto número siete, Dubai en el ocho y Sidney en el nueve. Entre las más baratas, después de la capital de México, se posicionan Sao Paulo, Shanghái, Pekín, París y Singapur.

Estos datos han sido extrapolados del informe Prices and Earnings elaborado por el banco de inversión suizo UBS, y ajustados a los precios medios de todas las zonas de la ciudad y no solo del área más céntrica. Aunque las dos urbes latinoamericanas mencionadas, Ciudad de México y Sao Paulo, resulten las más baratas a la hora de rentar una vivienda, el estudio señala que en estas ciudades los precios medios han subido, respectivamente, en un 44% y en un 34% entre 2009 y 2015. El incremento ha sido aún más marcado en las ciudades más caras: en San Francisco el alza fue del 67% y en Hong Kong del 50%. Dubai, por otro lado, es el lugar donde los costes menos han repuntado.

Renta mensual media en 15 ciudades relevantes como centros financieros. En dólares
Renta mensual media en 15 ciudades relevantes como centros financieros. En dólares

En comparación con su renta, Pekín la más cara

La instantánea también cambia si se considera el coste de la vivienda en comparación con los ingresos medios percibidos. En esta clasificación, es Pekín la gran ciudad más cara para alquilar un piso, al tener que destinar el 122% de los ingresos netos al pago de la vivienda.

A gran distancia le siguen Abu Dabi (69,5%), Hong Kong (64%), Nueva York (63,1%), Shanghái (58%) y Ciudad de México (58%). En el otro extremo se sitúan Boston (30%), Sao Paulo (30%), Sidney (32%), Singapur (33%), Chicago (35,6%) y París (36%). San Francisco, la más cara en términos absolutos, está en el lugar número ocho al tener que destinar el inquilino el 50,5% de sus ingresos al alquiler—, entre Dubai (55%) y Londres (50%).

¿Y si se amplía el foco a 70 ciudades?

El informe de la Global Cities Business Alliance clasifica 15 urbes económicamente relevantes, y las ordena en función del precio de sus alquileres. Pero no estudia los costes de otras ciudades con menor peso económico, lo que sí hace el análisis Prices and Earnings de UBS, que amplía la lista a 71 ciudades escogidas como representativas de distintas áreas geográficas. Su clasificación, sin embargo, utiliza una metodología diferente, al escoger viviendas de reciente construcción y que respeten las “preferencias occidentales”. En estos supuestos, la ciudad más cara es Nueva York —San Francisco no aparece en la lista—, con 3.890 dólares al mes. Le siguen, de lejos, Honk Kong (2.590 dólares) y Londres (2.360). Y según esta lista, la ciudad con el alquiler más barato está en extremo oriente: en Manila, capital de Filipinas, el coste medio de una renta mensual son 190 dólares.

Por precio bajo le sigue Yakarta, en Indonesia, con 260 dólares. Después desfilan tres ciudades del este de Europa —Sofia (310 dólares), Riga (360 dólares) y Bucarest (370 dólares)— hasta llegar a Bogotá, que ocupa la sexta posición como ciudad más económica (de la selección de 71 urbes relevantes) para alquilar una vivienda, con 380 dólares al mes. Madrid se sitúa justo en el medio de la lista, con un precio medio de 900 dólares, mientras en Barcelona el coste ronda los 740.

El informe de UBS aclara que en algunos lugares el coste de alquilar un piso que respete los requisitos occidentales puede traducirse en un desembolso de dinero mucho más elevado que si se alquilara según los estándares locales. En la capital de Colombia, por ejemplo, la renta de un apartamento amueblado de dos habitaciones resulta un 122% más caro. En media, detalla el estudio, el coste de un alquiler local llega a ser un 20% más barato que el precio medio exigido para rentar un apartamento que se asemeje a las viviendas occidentales.

Vivir lejos de la oficina puede dañar la salud

El coste del alquiler suele ser más barato a medida que nos alejamos del centro de la ciudad. En este caso, ahorraremos en renta, pero es muy probable que tardemos más en llegar a la oficina. Bajo este prisma, la Ciudad de México es el lugar con la ruta hacia el trabajo más larga: 113 minutos diarios, frente a los 104 de Pekín, 101 de Shanghai y 86 de Sao Paulo. En el otro extremo están San Francisco, Hong Kong y Boston (58 minutos en los tres casos). El tiempo que dedicamos al desplazamiento, alerta el informe de la Global Cities Business Alliance, puede suponer “costes” superiores a lo que imaginamos.

Porque no solo hay que tener en cuenta los minutos o las horas que tardemos, sino la calidad del desplazamiento: no es lo mismo ir a la oficina andando, en bicicleta o sentado en un tren que subirse a un autobus abarrotado o recorrer kilómetros en coche en el medio de un tráfico caótico. El estudio apunta a que los desplazamientos y las largas distancias suelen traducirse en una pérdida de bienestar por parte del trabajador, causar insatisfacción y generar ansiedad.

En particular, aquellos trabajadores que no pueden aprovechar el desplazamiento para hacer otras cosas, como leer, llamar por teléfono o escuchar música, son los que peor llevan vivir lejos de la oficina. Consideran que tienen menos tiempo para dedicarse a la vida privada y suelen compensarlo reduciendo las horas de sueño. Algo que, conjuntamente a los demás elementos como estrés y ansiedad, puede minar la productividad en el trabajo. Además, el sedentarismo que implica pasar muchas horas en el transporte puede acarrear problemas de salud, como un aumento de la presión sanguínea, dolores de espalda o sobrepeso.

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