Italia gana tiempo pero afronta un examen sobre sus cuentas en octubre

Roma deberá presentar en otoño a la Comisión unas cuentas públicas que garanticen el objetivo de déficit del 1,8% para 2017

El presidente polaco Andrzej Duda y el primer ministro italiano Matteo Renzi, este lunes.
El presidente polaco Andrzej Duda y el primer ministro italiano Matteo Renzi, este lunes.FABIO CAMPANA (EFE)

Bruselas oficializó este miércoles con Italia un guion ya escrito: el primer ministro italiano, Matteo Renzi, anunció anoche que la Comisión Europea accedía a flexibilizar sus requisitos de déficit permitiendo al país un margen adicional de gasto del 0,85% del PIB en 2016, lo que supone la posibilidad de disponer de hasta 14.000 millones de euros más este año. Ese dinero se empleará en llevar a cabo reformas económicas,  invertir en infraestructuras, aumentar el gasto en seguridad y gestionar el flujo de refugiados. "Ningún otro país miembro había pedido ni recibido un nivel de flexibilidad similar", destacaron en una carta dirigida al Gobierno italiano el vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis y el comisario de Economía, Pierre Moscovici.

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La Comisión ha confirmado hoy el acuerdo tras una intensa negociación a lo largo de meses que ha incluido más de una decena de encuentros bilaterales. A cambio, el déficit del país transalpino deberá mantenerse por debajo del 1,8% en 2017 y Bruselas analizará con detalle en octubre las cuentas que presente Roma para determinar si están en línea con los compromisos sobre reducción de deuda.

El pacto supone disminuir la cuantía del ajuste de Italia previsto para este año. Cerró 2015 con un déficit del 2,6% y este año deberá bajarlo en solo tres décimas, dejando para el siguiente ejercicio recortes de mayor envergadura. El gran quebradero de cabeza para Roma sigue siendo su elevada deuda pública: tras la de Grecia es la más abultada de toda la Unión al representar el 132,7% del PIB, casi 50 puntos por encima de la media de los Veintiocho.

El 1,8% de déficit que exige la Comisión para 2017 está en línea con las previsiones del Ejecutivo italiano para el año próximo pero no con las de Bruselas, que anticipan un desvío de en torno a dos décimas más, algo que deberá corregir en los presupuestos que presente a la Comisión. El Gobierno ha publicado el intercambio epistolar con las autoridades europeas y ha recibido la medida con satisfacción poco contenida. "Es menos de lo que habría querido, pero ha sido el triunfo de todo un país", ha proclamado Renzi aliviado al disponer de luz verde para realizar inversiones que de otro modo habrían quedado paralizadas.

Esos 12 meses de flexibilización no implican una relajación a largo plazo. Entre las recomendaciones que este miércoles ha lanzado Bruselas a Italia para reducir la deuda hay medidas que pueden tener difícil encaje en la opinión pública: insta al Gobierno de Renzi a acelerar las privatizaciones, luchar contra la evasión fiscal y la corrupción, mejorar el sistema de cobro de deudas frente a la morosidad, racionalizar el gasto social o liberalizar sectores como la salud y el transporte.

Sobre la firma

Álvaro Sánchez

Redactor de Economía. Ha sido corresponsal de EL PAÍS en Bruselas y colaborador de la Cadena SER en la capital comunitaria. Antes pasó por el diario mexicano El Mundo y medios locales como el Diario de Cádiz. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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