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Los ‘sabios’ alemanes, el FMI y Francia salen en defensa de Draghi

Los economistas responden a las críticas de Schäuble y aseguran que la política del BCE es “adecuada”

El presidente del BCE, Mario Draghi, el pasado 7 de abril en Lisboa.
El presidente del BCE, Mario Draghi, el pasado 7 de abril en Lisboa. REUTERS

“Consideramos adecuada la orientación actual de la política monetaria en la eurozona”. Con esta escueta frase, los institutos económicos más influyentes de Alemania han mostrado su apoyo al presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. El documento en el que los cuatro centros de estudios presentan sus pronósticos de crecimiento para la economía alemana –que este año estiman en un 1,6%, ligeramente por debajo de su anterior previsión- incluía un respaldo inequívoco al italiano, que en los últimos días ha sufrido ataques más duros de lo habitual por parte del Gobierno de Angela Merkel.

La intervención de los llamados sabios alemanes llega en medio de una intensa polémica en la que no solo se debate lo apropiado de las políticas heterodoxas con las que Draghi trata de hacer frente a una inflación en mínimos y un crecimiento anémico en la eurozona. Las críticas del Gobierno alemán –y sobre todo, de su combativo ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble- han sido recibidas por muchos como un ataque a la independencia del BCE.

Schäuble elevó el tono la semana pasada, cuando en un acto público responsabilizó a Draghi y a sus bajos tipos de interés “del 50%” del éxito de Alternativa para Alemania (AfD). Este partido populista de derechas se ha beneficiado de la crisis migratoria, y los partidos mayoritarios temen que también lo haga de la escasa remuneración que obtienen los ahorradores, un asunto que la sociedad alemana vive con una especial intensidad. Sigmar Gabriel, vicecanciller y líder de los socialdemócratas, también dijo que los bajos tipos de interés suponen “una expropiación” para muchos ciudadanos.

Al debate se ha sumado Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, que en el BCE representa al ala más ortodoxa, escéptica con algunas medidas excepcionales impulsadas por Draghi. Pero en esta ocasión se puso del lado del italiano. “El BCE debe cumplir su mandato de estabilidad de precios. Por lo tanto, en esta coyuntura es apropiada la política monetaria expansiva”, aseguró el halcón Weidmann al Financial Times. La intervención del jefe del banco central alemán puede interpretarse como un toque de atención ante los gobernantes que tengan la tentación de poner en duda la independencia del BCE, al margen de que Weidmann no comparta algunas decisiones tomadas por Draghi.

Este respeto a la independencia del Eurobanco es lo que llevó también a pronunciarse al ministro de Finanzas Francés, Michel Sapin. “Durante la construcción de la moneda única, los franceses aprendimos que había que respetar absolutamente, integralmente, totalmente la independencia del BCE. Deseo que nuestros amigos alemanes recuerden esta cualidad que ellos hicieron prevalecer desde el principio. Los franceses hemos tomado una buena costumbre. Ahora hace falta que ellos no pierdan las suyas”, dijo Sapin el miércoles en un poco disimulado aviso a su colega alemán.

El Gobierno francés y el Bundesbank también insisten en la importancia de respetar la independencia del Eurobanco

Ahora son los economistas más respetados de Alemania los que hablan. Consideran que el programa de compra de deuda del BCE es un buen instrumento para estimular la economía, ya que abarata la financiación de los países de la eurozona. "El ahorro por los bajos tipos de interés permite a los Estados invertir en partidas que, con las reglas sobre topes de deuda, no serían posibles de otra forma", subrayan los expertos en su informe. "Esta situación también beneficia a Alemania de forma considerable", añaden.

“No compartimos las críticas al BCE del Gobierno. No nos parecen adecuadas; y consideramos además que es importante para el crecimiento a largo plazo garantizar la independencia de los bancos centrales”, aseguró el jueves durante la presentación del documento Oliver Holtemöller, del Instituto para la Investigación Económica de Halle. Además de este centro, firman el diagnóstico conjunto el Instituto ifo de Múnich —habitualmente alineado con los halcones—, el DIW de Berlín —más proclive a las tesis keynesianas—, y el RWI de Renania-Westfalia.

Encuentro en Washington

Draghi y el ministro Schäuble coinciden precisamente esta semana en el marco de las reuniones de primavera del FMI y del G-20. Schäuble y los halcones pueden darse por más que aludidos en los llamamientos que se están haciendo desde todos los estamentos del Fondo para que los Gobiernos acompañen los estímulos monetarios de unas políticas fiscales que también favorezcan el crecimiento.

No es un mensaje lineal, siempre aclara el FMI, sino que va dirigido sobre todo a los países que tienen margen de maniobra fiscal, es decir, un balance fuerte en los ingresos y los gastos públicos, para tirar un poco chequera en inversión pública. En la zona euro, es Alemania la que puede actuar de locomotora.

El FMI también ha aprovechado para bendecir las políticas agresivas de expansión monetaria llevadas a cabo por el Banco Central Europeo y ha defendido que el balance entre pros y contras de los tipos negativos es positivo.