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El pacto con Dos Santos allana a CaixaBank su opa sobre el portugués BPI

El presidente de Portugal intervino para el acuerdo entre Isidro Fainé e Isabel Dos Santos

El presidente de CaixaBank, Isidre Fainé.
El presidente de CaixaBank, Isidre Fainé. EFE

El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, y el primer ministro, António Costa, tuvieron que intervenir en las conversaciones para que los dos principales accionistas del banco portugués BPI, el español CaixaBank (44,5%) y la sociedad angoleña Santoro (18,5%), acabaran con el enfrentamiento que tenía paralizado el banco desde hace un año. Aunque no hay detalles económicos de la oferta, el pacto allana el camino para que CaixaBank lance su opa sobre BPI.

El acuerdo se oficializó en la noche del domingo, como ocurre con las cosas importantes en Portugal; para las citas trascendentales se reservan los fines de semana de agosto. En el escueto comunicado de CaixaBank se dice que las "conversaciones concluyeron satisfactoriamente", nada más. Tampoco BPI dio mayores explicaciones a la Comisión del Mercado de Valores de Lisboa, por lo que este organismo ha suspendido la cotización de BPI hasta que le lleguen más detalles de la operación. Solo se sabe la sustancia: CaixaBank que, pese a tener el 44% del banco no podía gobernar porque sus derechos de votos se limitaban al 20%, le comprará sus acciones a Dos Santos, el 18%, y a continuación lanzará una opa, por el mismo precio —que se ignora— al resto de los accionistas. A cambio, BPI le vende a Dos Santos el 50,1% del Banco de Fomento de Angola (BFA), que el año pasado le dio al BPI más del 50% de sus beneficios: 150 millones de euros.

Aunque se ignora el precio que ofrecerá CaixaBank en la opa —así como la fecha de lanzamiento— lo previsible (para no salir públicamente como perdedora en la negociación) es que sea igual al que ofreció hace un año, en torno a 1,329 euros por acción. Entonces, el banco español cifró la operación en 1.082 millones de euros si aceptara la oferta el 56% de las acciones que no posee.

Pero por otro lado, BPI también tendría que ingresar por la venta de su valioso 50,1% en BFA a Isabel Dos Santos. Sobre este por menor, también deberá informar BPI a la CMVM, aunque no se escapa que Dos Santos va a llevarse un plus por perder el control que ejercía sobre el banco con su 18%, algo que también seguirá haciendo en el primer banco privado portugués, el BCP, donde tiene el 18% a través de la sociedad petrolífera estatal Sonangol.

De momento se ignoran detalles importantes: precio de la opa, fecha de su lanzamiento y cuánto pagará Dos Santos por el 50,1% del BFA

La amenaza del BCE

El acuerdo ha sido largo, duro y no exento de rupturas. Sobre el BPI pesaba la amenaza de una multa del BCE de 160.000 euros diarios por su exceso de exposición de riesgo en Angola. Los intentos de solución chocaban con la oposición de Dos Santos, que no tiene que someterse a ninguna regulación europea. Como contaba el sábado el Expresso, el presidente de Caixabank, Isidro Fainé, le pidió una entrevista a la empresaria angoleña esta Pascua, y Dos Santos le dijo que ella estaba en la estación invernal de Courchevel y que fuera allí si quería. Fainé fue, pero Dos Santos le hizo esperar más de una hora. Cuando parecía todo acordado, al plantear una nueva exigencia el equipo de Dos Santos, CaixaBank rompió las negociaciones a finales de marzo.

En vista del punto muerto, el Gobierno de Portugal preparó un decreto ley para acabar con el límite de los derechos de votos en el caso del lanzamiento de opas, un cambio en la normativa que perjudicaba la táctica de los bloqueos de las minorías, como el que podía practicar Dos Santos tanto en BPI como en el BCP, su próximo objetivo.

El propio primer ministro, António Costa, reconoció que se entrevistó con Isabel Dos Santos, lo que provocó una polvareda parlamentaria. El partido PSD le acusó de inmiscuirse en asuntos privados. Pero también ha intervenido el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, que ha cumplido un mes en el cargo. Según Rebelo de Sousa, el acuerdo no hubiera sido posible sin la intervención del poder político. "Modestamente", ha manifestado hoy lunes, "el presidente de la República también intentó colaborar, porque era bueno para el país".

"Estoy satisfecho porque se haya cerrado el acuerdo. Fue obra de la intervención de los privados, de las entidades reguladoras y de los órganos del poder político. Sin la intervención de todos no habría sido posible llegar adonde se llegó".