“Vender una sociedad ahora es tan peligroso casi como vender uranio”

Ramón Fonseca Mora, fundador del cuestionado Grupo Mossack Fonseca, habla en 'La Prensa'

Enfrentado a la avalancha de preguntas sobre el Grupo Mossack Fonseca, una empresa de Panamá supuestamente involucrada en crear redes secretas para manejar miles de millones de dólares en bancos y compañías fantasmas en todo el planeta, el abogado panameño Ramón Fonseca Mora pone el dedo en la llaga. “Lo que mueve el mundo, lamentablemente, es el sentimiento de avaricia, no de ambición. Y las sociedades (anónimas) son lo que las personas usan para desarrollar esto”.

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Fonseca Mora, uno de los principales jerarcas del Grupo, concedió este lunes una entrevista al periódico La Prensa, de Panamá. “Nunca hemos sido demandados ni hemos sido acusados formalmente de nada... Pedí que me dijeran cuántas sociedades hemos hecho en 40 años... y son más de 240.000. No todas están vivas, la mayoría están muertas, pero eso da una idea de la industria”, alegó.

Al Grupo se le señala como una de las más importantes empresas proveedoras de servicios contables, fiduciarios y legales

El abogado panameño salió a responder gran parte de los cuestionamientos lanzados sobre el Grupo luego de que una investigación periodística, revelada este domingo, asegurase que la firma, fundada en 1977 y con presencia en todos los continentes, es uno de los cinco despachos de abogados más grandes para el registro internacional de sociedades “offshore” que eluden impuestos en Panamá y otros paraísos fiscales.

Al Grupo se le señala como una de las más importantes empresas proveedoras de servicios contables, fiduciarios y legales que desarrolla una estructura para que miles de empresas e individuos le pierdan la huella a sus negocios y a sus ganancias y eludan tributos.

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Ramon Fonseca, uno de los fundadores del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca.
Ramon Fonseca, uno de los fundadores del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca.AFP

En la entrevista con el rotativo panameño, Fonseca adujo que el Grupo es como “una fábrica de carros que produce carros y el carro lo usan para un robo. Es muy difícil que las fábricas prevean eso. Nosotros somos como una fábrica de sociedades, de fundaciones, de fideicomisos”.

“El 90% de nuestra clientela es profesional y a su vez revenden [las sociedades] a sus clientes finales que a veces se meten en problemas. Lamentablemente, eso sucede. El mundo no es perfecto y nosotros no tenemos una varita mágica para saber quién se mete en problemas y quién no. Algunos pareciera que se meten en problemas, pero no es así”, añadió. Fonseca señaló enseguida la operación Lava Jato en Brasil, germen de un escándalo político sin precedentes que acorrala al Gobierno de la presidente Dilma Rousseff.

“Vender una sociedad ahora es tan peligroso casi como vender uranio”, insistió. Una investigación del periódico alemán Süddeustche Zeitung y del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), señaló al Grupo como compañía estratégica en el secretismo de sociedades anónimas inscritas en Panamá y en otras naciones para perderle la pista a movimientos financieros.

Las revelaciones estremecieron los cimientos políticos, financieros, judiciales, partidistas y gubernamentales panameños. Tras la divulgación de esos informes, el Gobierno de Panamá prometió “cero tolerancia” para atacar la falta de transparencia en el sistema legal y financiero, mientras que el Ministerio Público anunció el inicio de una investigación.

Como país perseguido por el estigma de ser un paraíso fiscal desde la década de los setenta, el Gobierno insistió en que pese a los cuestionamientos sobre el Grupo, esa nación fue recientemente excluida de “Lista Gris” del Grupo de Acción Financiera Contra el Lavado de Dinero (GAFI), ente intergubernamental creado en 1989 por las naciones más industrializadas para combatir la legitimación de capitales y el financiamiento del terrorismo.

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