Cómo evitar disgustos al comprar por Internet con tu tarjeta

No es más segura una tienda física; lo importante es que la empresa sea confiable

GETTY

Las últimas estadísticas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) indican que el comercio electrónico en el primer trimestre de 2015 alcanzó los 4.455,7 millones de euros, lo que supone un crecimiento interanual del 24,5%. Los productos y servicios que mayor negocio generaron fueron las agencias de viajes y operadores turísticos (un 15,7% de su facturación total procede del canal online), el transporte aéreo (8,6%) y el marketing directo y la ropa (5,4% en ambos casos).

Los datos evidencian que el sector del comercio electrónico en España está creciendo y que, aunque esté todavía lejos de las cifras de otros países, el margen de mejora es amplio. Pero, ¿nos podemos fiar de cualquier página web? ¿Es siempre seguro comprar online? Aquí una serie de consejos para que nuestras compras en la Red no se conviertan en una pesadilla. 

Rastrea la empresa y conoce tus derechos

La Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) ha editado un artículo sobre las compras online durante el reciente black friday en España, al que ha adjuntado un decálogo de recomendaciones que marca unas sencillas pautas para el cliente de Internet.

Los números del comercio electrónico

Si analizamos los 67,7 millones de transacciones efectuadas en el comercio electrónico en el primer trimestre de 2015, resulta que el marketing directo supuso el 8,6% del total de transacciones online, seguido por la rama de actividad de venta de discos, libros, periódicos y papelería (7,6%), prendas de vestir (5,7%), alimentación (4,9%) y espectáculos (4,6%).

La encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE) permite ampliar la visión del sector en cuanto a los potenciales compradores por Internet. Con los datos a 1 de octubre de este año, resulta que el 64,3% de la población mayor de 16 años usa la Red a diario. Un 32,1% declara haber comprado online en los últimos tres meses y el gasto promedio por cada compra alcanza los 70 euros.

El 9,1% de compradores que declara haber tenido algún problema al comprar por Internet en el último año manifiesta incidencias relacionadas retrasos en las entregas o deficiencias respecto a lo contratado, mayoritariamente.

En primer lugar, es fundamental saber a qué empresa le compramos. Al igual que no pagaríamos con tarjeta en un comercio que no nos inspirara nada de confianza, tampoco debemos introducir nuestros datos bancarios en una web que nos parezca un timo. Un trabajo de “investigación” que lleva algún tiempo, pero evita muchos problemas. Hay que buscar los datos de la empresa, denominación y domicilio social, CIF, teléfono y demás. Si esta información no está disponible o no hay manera de encontrarla ya tenemos el trabajo hecho: no compremos en esta tienda online.

Con la información de la empresa ya podemos trabajar. Además de buscar opiniones de clientes en otros portales, es recomendable averiguar si hay noticias que hagan referencia a la empresa, para valorar qué reputación tiene. Según la importancia de la compra, sería muy útil usar herramientas de información más exhaustiva, como einforma.com o axesor.es, entre otras.

El sello de confianza online es un distintivo que muestran aquellas empresas que garantizan la máxima transparencia, seguridad y confianza a la hora de comprar y navegar en sus páginas web. En el caso que el sitio contara con el distintivo aunque no estuviera realmente dada de alta, nos podemos cerciorar de que efectivamente lo tenga introduciendo sus datos en el buscador de confanzaonline.es.

El segundo paso es conocer qué vamos a comprar: el precio del producto, sus calidades, gastos de envío, plazo de entrega y plazo y forma de devolución si no nos satisface. Un teléfono de asistencia personalizada es algo a tener muy en cuenta; probarlo antes de comprar nos dará mucha información. Según estipula la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, el plazo de devolución es de 14 días desde la entrega. En cuanto a la garantía, la general por productos defectuosos es de dos años; hay que verificar la información al respecto en el portal en cuestión. 

La privacidad de los datos de las personas físicas, por otro lado, es un derecho constitucional muy protegido en España. Hay que leer lo que estipula la página web y, además, hacer un sencillo ejercicio que nos sacará de dudas: cualquier empresa que maneja datos de personas físicas está obligada a darse de alta en la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), entre otras obligaciones. Busquemos si ha cumplido con este trámite y qué información ha declarado que maneja, con este sencillo buscador. Si no encontramos sus datos o hay discrepancias respecto a lo comunicado en su web, mejor no contratar con esta empresa y avisar a la AEPD por si supone una infracción de la normativa.

Paga de forma segura

La mejor forma de no tener problemas al pagar con tarjeta es comprar a un establecimiento que cumpla con la normativa. Una vez pasado el filtro, hay algunas pautas de seguridad sencillas para usar la tarjeta como medio de pago.

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La pasarela de pago que usa la web, proporcionada por una entidad financiera, debe incorporar tecnología SSL (Secure Socket Layer), que permite que la información viaje encriptada desde la máquina del comprador hasta el banco o entidad de cobro, evitando que terceros se puedan hacer con los datos de la tarjeta. Nuestro navegador indicará si nos encontramos o no en una página segura a través de un candado en la parte inferior o superior de la página. Cuando aparezca cerrado nos indicará que la página es segura. En la dirección URL de la página debe aparecer https:// —la letra “s” que se añade confirma que se trata de un protocolo seguro—.

Además de pagar con una tarjeta de crédito o con una de débito normales, es posible usar tarjetas virtuales o prepago. Esta modalidad añade una ventaja, ya que en caso de uso fraudulento de los datos el perjuicio se limitará a la cantidad “cargada” en el plástico. El mismo nivel de protección se obtendría si usamos una tarjeta de débito cuya cuenta vinculada se usa solo para este fin y tiene una cantidad limitada de dinero. El problema surge si la cuenta corriente nos cobra comisiones.

Hay entidades de crédito que permiten un nivel de seguridad mediante un sistema de securización que añade una contraseña adicional de uso exclusivo para compras por Internet, entre otras medidas. La percepción de que es más seguro pagar con tarjeta en un establecimiento físico que en uno online es más bien errónea; si compramos a una empresa confiable, el pago es igual de seguro.

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