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Los precios de las materias primas caen a su nivel más bajo en 16 años

La desaceleración china y la apreciación del dólar son las principales causas

La cotización de las materias primas está de capa caída. El precio de las principales commodities se sitúa en su nivel más bajo de los últimos 16 años. El desplome no se limita solo al petróleo ya que algunos de los principales productos primarios (zinc, hierro o níquel) se dejan más de un tercio de su valor en el último año. La desaceleración económica de China, el principal importador de estos materiales, y la fuerte apreciación del dólar frente a otras divisas son las principales causas del hundimiento de los precios. Esta situación supone un reto para los países productores, muchos de ellos emergentes.

El Bloomberg Commodity Index, un índice que recoge la evolución de los precios de una amplia gama de productos primarios —desde el crudo hasta el maíz, pasando por el aluminio o el gas natural—, se situó la semana pasada en los niveles más bajos desde mediados de 1999. A diferencia de entonces, hoy el precio del petróleo no lo explica todo: en aquel momento, el barril de Brent cotizaba a 10 dólares, un nivel que hoy, pese al desplome que ha situado al crudo en torno a los 40 dólares, es inimaginable. En 2015, el hundimiento de este índice lo marcan el desplome de los metales industriales por ralentización económica de su primer comprador, China, y la fortaleza del dólar, la divisa en la que cotizan la mayor parte de commodities.

Los inversores no quitan ojo a la situación de la economía china. El gigante asiático es el mayor consumidor mundial y absorbe casi la mitad de la producción de aluminio, cobre y carbón. El cambio de modelo económico de Pekín, al pasar de uno centrado en las exportaciones y la inversión pública a otro basado en el consumo interno, ha disminuido su voracidad por las materias primas. A la vez, la ralentización de su economía ha provocado un desplome en su demanda de productos primarios. En 2010 su consumo de materias primas crecía cada año al 35% y era capaz de asumir toda la parte que Occidente dejaba de consumir. Hoy, esta tasa interanual se sitúa en el 9%, casi cuatro veces menos.

Desplomes destacados

  • Níquel. Este metal, producido fundamentalmente en Rusia, Canadá y Cuba, es la materia prima que más cae en el último año: un 45%.
  • Hierro. El mineral de hierro, del que China compra seis de cada 10 toneladas que se producen en el mundo, baja un 36% desde noviembre del año pasado.
  • Zinc. Se deja un tercio de su valor en el último año. China y, en menor medida, Perú y Australia, son los países que más sufren este acusado descenso en su cotización.
  • Platino. Su desplome, del 29% en las últimas 52 semanas, afecta, sobre todo, a Sudáfrica, el mayor productor.

“Con el argumento de que el apetito chino no tendría fin, en los años posteriores a la crisis se instaló la opinión generalizada de que se produciría un superciclo de materias primas”, explica por correo electrónico el execonomista del FMI Stephen Jen, hoy responsable del fondo de alto riesgo británico SLJ Macro Partners. “Durante ese periodo, los países vendedores de estos productos sobredimensionaron su capacidad para alimentar a la voraz China y ahora se encuentran con que la menor demanda no solo afecta a los precios, sino que hace que parte de la oferta no encuentre comprador”, añade.

El segundo punto de referencia para comprender qué ha sucedido en el mercado de materias primas es la revalorización del dólar frente al resto de divisas mundiales por la cada vez más próxima subida de los tipos de interés en EE UU. El billete verde se aprecia casi un 14% frente al euro en lo que va de año y su evolución prácticamente calca, a la inversa, a la de las commodities: cuanto más caro está el dólar, más baratas están las materias primas.

Opiniones encontradas

El mercado espera que la Reserva Federal suba pronto los tipos de interés en EE UU, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá su política monetaria expansiva. Esta divergencia debería fortalecer aún más a la moneda estadounidense. “El dólar seguirá subiendo hasta alcanzar un pico en el primer trimestre de 2016 y luego se depreciará”, sostiene James Butterfill, director de análisis y estrategias de inversión de la gestora de activos ETF Securities. En su opinión, a diferencia de lo que comúnmente se cree, cuando los tipos de interés suben partiendo de un nivel muy bajo, el dólar tiende a aumentar su valor a medio plazo, lo que debería hacer repuntar el petróleo y los metales industriales. De cumplirse, este argumento reforzaría el pronóstico de Goldman Sachs y de The Economist Intelligence Unit, que creen que los mercados de materias primas se estabilizarán en 2016 y 2017 tras cuatro años de caída sostenida.

En sus dos últimos informes, hechos públicos la semana pasada, el banco de inversión estadounidense seguía recomendando a sus clientes no entrar en el mercado de commodities, pero empezaba a ver un cambio de tendencia en los países exportadores para el próximo ejercicio. “2016 debería ser el año en que los emergentes regresen a la senda del crecimiento, aunque todavía muy lejos de las tasas de la década de los 2000”. El desplome de las monedas de estos países en paralelo al de las materias primas abre, según Goldman Sachs, “oportunidades de compra en moneda local no vistas en décadas”.

Por su parte, The Economist Intelligence Unit pone el foco en el reequilibrio de las fuerzas en el mercado de materias primas. “Se están empezando a ver respuestas desde el lado de los productores, que deberían conducir a una estabilización de los precios el año que viene”, apunta en su último informe. Sus expertos confían en la recuperación de los precios de los productos agrícolas empujados por el aumento de la población mundial. Pese a la mejoría general, en cambio, reconocen que siguen sin percibir “señales” de un aumento del apetito inversor por las materias primas.

Los analistas de Nomura discrepan de estos diagnósticos optimistas y creen que, lejos de frenarse, la sangría de las commodities continuará y traerá consigo una depreciación aún mayor de las divisas de los países exportadores. Tampoco Jen, de SLJ, lo ve claro: “Los precios seguirán siendo bajos hasta que la oferta y la demanda se reequilibren”.

El petróleo, un caso paradigmático

La materia prima por antonomasia en un mundo condicionado por el acceso a las fuentes de energía fósil sigue en caída libre. Detrás de este desplome, varias razones: la economía europea se recupera demasiado lentamente de la crisis y, por tanto, no consume tanto petróleo se esperaba; los países emergentes han ralentizado su fulgurante crecimiento y necesitan menos crudo; los inventarios se han llenado y, sobre todo, los productores, con Arabia Saudí e Irak a la cabeza, siguen bombeando con fuerza tras el surgimiento del fracking como tecnología eficiente de extracción y dan lugar a una sobreabundancia que el mercado es incapaz de digerir.

En el último año, el petróleo ha pasado de 80 a 45 dólares y los exportadores menos eficientes (a los que más les cuesta producir un barril), como Venezuela, empiezan a sufrir los estragos del crudo barato y a exigir un cambio de estrategia al cartel de la OPEP.

En octubre el crudo contuvo momentáneamente su caída, pero en las últimas semanas la tendencia ha cambiado. Sin embargo, en noviembre la tendencia del Brent ha virado de nuevo, con una caída del 9%. “Ni siquiera el aumento de la tensión en Oriente Medio, con los nuevos bombardeos de Francia y Rusia sobre Siria, han presionado al alza los precios”, subrayan los analistas del banco francés Natixis.