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Google defiende que su buscador no privilegia a sus anunciantes

La multinacional rechaza la acusación de la UE de abuso de posición dominante en el mercado de las búsquedas

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El gobernador de Georgia, Nathan Deal, frente al logo de Google. AP

Google se ha defendido de las acusaciones de la Comisión Europea señalando que no considera que privilegie a sus anunciantes en las búsquedas que hacen los usuarios a través de su buscador, y que su modelo va en favor de la competencia porque “mejora en gran medida la calidad de la publicidad y facilita a los consumidores encontrar lo que buscan”.

Esta es la principal línea de defensa que el gigante de Internet emplea en su respuesta al pliego de cargos abierto por las autoridades de Competencia de la UE por estimar que Google discrimina a sus competidores al otorgar siempre, en las búsquedas de Internet, un lugar privilegiado a sus propios servicios especializados.

Para la compañía de Mountain View, su formato de publicidad, en contra de lo que opina Bruselas, no daña la competencia, sino que la favorece al “mostrar anuncios basados en datos estructurados ofrecidos por los comerciantes” que resultan “útiles” tanto a los usuarios como a los anunciantes.

“Mostramos estos grupos de anuncios donde siempre hemos mostrado los anuncios – a la derecha y en la parte superior de los resultados orgánicos –, y utilizamos unos algoritmos especiales para maximizar su relevancia para los usuarios. Los datos provenientes de usuarios y de anunciantes confirman que les gustan estos formatos. Esto no debe considerase como un privilegio, sino que tan solo ofrecemos a nuestros clientes y anunciantes lo que encuentran más útil”, señaló en un comunicado Kent Walker, vicepresidente senior y consejero general de Google.

Google entiende "infundados" los cargos por los que Bruselas quiere abrirle un expediente y, en particular, el de que la exhibición por parte de Google de anuncios pagados por los comerciantes (y, anteriormente, de grupos especializados de resultados de búsquedas orgánicos) está desviando el tráfico de los servicios de compras.

“Pero el pliego de cargos no ofrece ningún apoyo a esta afirmación, no tiene en cuenta los importantes beneficios a consumidores y anunciantes y no proporciona una teoría legal clara para vincular esta declaración a una solución propuesta”, se defiende el buscador.

Google rechaza la exigencia de Bruselas para que muestre en su espacio publicitario anuncios que provengan y hayan sido clasificados por otras compañías rivales, ya que esa condición solo se le puede imponer a empresas que controlen un servicio esencial (como el gas o la electricidad) , pero no en el caso de la publicidad online “dadas las numerosas formas disponibles para llegar a los consumidores en Internet”, según argumenta el buscador.

Asimismo, tacha de “infundadas” e “incorrectas” las acusaciones de las autoridades de Competencia comunitarias al entender que la búsqueda de productos es “firmemente competitiva”, y el pliego de cargos no considera el impacto de los principales sitios de compras – como Amazon y eBay-, “que en la actualidad tienen un tráfico mucho mayor que los anuncios de Google Shopping,”.

Clics gratuitos 

La empresa estadounidense señala que “el universo de los servicios de compras ha experimentado un enorme incremento de tráfico en Google, además de crear nuevas empresas e inversiones y de ampliar la capacidad de elección de los clientes”. Y apunta que ofreció más de 20.000 millones de clics gratuitos a los comparadores a lo largo de la última década en países cubiertos por el pliego de cargos, con un aumento del 227% del tráfico gratuito.

Google también destaca que los usuarios de ordenadores y de dispositivos móviles desean a menudo acudir directamente a comercios de confianza con presencia establecida en Internet. “Este tipo de avances refleja un sector competitivo y dinámico, en el que las compañías siguen elaborando sus modelos de negocio y en donde convergen los mercados online y offline”, añade.

Por último, Google justifica su modelo en que para ofrecer unos resultados para las personas interesadas en realizar compras, debían “ir más allá del tradicional modelo de 10 enlaces azules, para seguir el ritmo de la competencia y para ofrecer un mejor servicio a nuestros usuarios y a nuestros anunciantes”.

La Comisión Europea acusó formalmente en abril pasado al gigante estadounidense de abuso de posición dominante en el mercado de las búsquedas. Las autoridades de Competencia creen que Google discrimina a sus competidores al otorgar siempre, en las búsquedas de Internet, un lugar privilegiado a sus propios servicios especializados. Si sus alegaciones no convencen al Ejecutivo comunitario, este podrá imponer multas de hasta un 10% de la facturación de la compañía (un máximo de 6.200 millones de euros, aunque esa cuantía resulta bastante improbable).

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