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El caos de los fondos de inversión de Banco Madrid

15.000 partícipes recuperarán su inversión cuatro meses después de la intervención, pese a que, en teoría, no estaban en el concurso de acreedores

Dos hombres esperan en la puerta de la sede de Banco Madrid. Ampliar foto
Dos hombres esperan en la puerta de la sede de Banco Madrid. AFP

Todo lo que ha rodeado a la intervención y liquidación de Banco Madrid —todavía en proceso— ha sido conflictivo, oscuro y farragoso. El último acontecimiento lo han protagonizado los fondos de inversión y las sicav (sociedades de inversión de capital variable). Pese a que las autoridades dijeron desde el inicio de la crisis de Banco Madrid (11 de marzo) que los fondos estaban al margen de la liquidación de los activos y del concurso de acreedores, han pasado casi cuatro meses hasta que los clientes han podido recuperar su inversión.

Si se cumplen los planes previstos, el banco Renta 4, nuevo gestor de estos fondos, permitirá hoy a los cerca de 15.000 partícipes de los 21 fondos bloqueados de Banco Madrid recuperar su dinero. Son unos 2.200 millones y alrededor de 800 en las sicav. No podrán recuperar la parte que los fondos tenían en liquidez, ya que los administradores concursales no han ofrecido esta información.

Esta demora ha provocado quejas entre los clientes. Algunos inversores consultados, que pidieron el anonimato, lamentaron ayer la lentitud de estos trámites y recordaron que en otros países de la Unión Europea se han resuelto casos similares en 15 días.

Los fondos de inversión y las sicav están fuera del balance de los bancos. El dinero de los clientes que invierten en esos productos se coloca en diferentes activos (acciones, bonos, pagarés, etc.) y las entidades cobran por su gestión. No es ni siquiera obligatorio que estén depositados en el mismo banco que los gestiona. Por esta razón, según la ley de inversión colectiva, no forman parte de la masa concursal en caso de quiebra del banco.

Así lo dijo desde el principio la CNMV, que prometió una solución rápida a los atrapados en los fondos de Banco Madrid, ya que su situación era completamente diferente a la de los titulares de cuentas o depósitos.

Sin embargo, pronto surgieron dos problemas: por el lado, la CNMV no encontró comprador de la gestora de fondos y de la depositaria. Pasado un tiempo, decidió que Cecabank y Renta 4 fueran los depositarios y gestores respectivamente. Por otro, los administradores concursales pusieron trabas para que los fondos quedaran fuera de la masa del concurso de Banco Madrid.

El hecho de que la entidad estuviera acusada de blanqueo de capitales complicó el cambio de depositaria ya que exigió comprobaciones muy rigurosas de todos los activos y autorizaciones del Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac).

CNMV: Un error de cálculo de dos meses

El 9 de abril pasado, la presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez, avanzó que los partícipes de los fondos de inversión de Banco Madrid recuperarían su inversión el 15 de mayo.

Sin embargo, días antes, fuentes del mercado anticiparon que los fondos no estarían disponibles hasta julio. Rodríguez, que aparentemente desconocía la complejidad de este proceso, erró en casi dos meses. La dirigente de la comisión y exdiputada del PP no quiso dar malas noticias a los inversores de Banco Madrid, un caso polémico por el que cosechó críticas.

Pero el peor frente fue el de los administradores concursales. Fuentes de la CNMV admiten que su resistencia a deshacerse del control de los fondos “complicó enormemente el proceso de liberación de los fondos”. La CNMV amenazó con inspecciones y sanciones relevantes, ante el riesgo de que se desencadenara una ardua batalla judicial por parte de los afectados. La Comisión, para zanjar este problema y evitar que se repitiera en otras ocasiones, introdujo una enmienda a la ley concursal para que las normas sobre fondos de inversión y planes de pensiones tuvieran prevalencia sobre la regulación de los concursos.

Los administradores argumentaron ahora que “ante la falta de precedentes” llevaron a cabo un “minucioso estudio” de la normativa vigente. Al final, cedieron tras las fuertes presiones.