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¿Por qué tan pocos autónomos perciben la ayuda por desempleo?

El año pasado, el 55% de las solicitudes fue denegada pero hay confianza en la nueva ley

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Roberto Navarro lleva tres años esperando para cobrar el paro. Cuando la cuarta compañía de repartos de España, Transporte Ochoa, se declaró en concurso de acreedores en 2012 y cerró sus puertas, este autónomo solicitó la prestación por cese de actividad —el paro de los trabajadores por cuenta propia—, por la que llevaba dos años y medio cotizando. La respuesta fue negativa, y Navarro, de ahora 54 años, está pendiente de ir a juicio con la mutua que no le reconoció la ayuda.

El autónomo aragonés ejercía en régimen de trabajador autónomo económicamente dependiente (TRADE), es decir que el 100% de sus ingresos procedía de una sola empresa, Transportes Ochoa. “En julio de 2012 presenté todos los papeles a la mutua; en agosto me pidieron más documentación y en septiembre me rechazaron la solicitud. Dicen que no estaba dado de alta como TRADE, explica Navarro. Tengo el juicio en noviembre. La ley salió muy bien en el papel, pero no en la realidad”, lamenta.

El caso de Navarro no es aislado: en 2014, el 55% de las solicitudes fue denegado en primera instancia, 3.689 sobre un total de 6.669 (a las que se han restado 336 que fueron desistidas). Para mejorar esta ratio, las asociaciones de autónomos lograron que se modificara la ley de mutuas, que regula el acceso a la prestación por desempleo de los trabajadores por cuenta propia. Confían en que la nueva medida, entrada en vigor en enero de 2015, traiga resultados positivos, ya que rinde más flexibles los requisitos exigidos para percibir a la ayuda, sobre todo los económicos.

Antes de 2010 no existía ni siquiera la posibilidad para los autónomos de cobrar una prestación por cese de actividad. Hace ya cinco años se dio la opción voluntaria de percibir una ayuda por desempleo a todos aquellos trabajadores por cuenta propia que cotizaran por las cotingencias profesionales —enfermedad profesional y accidente de trabajo— y que cumplieran con ciertos requisitos, entre ellos justificar que cierto nivel de pérdidas económicas y haber estado cotizando por un periodo mínimo de 12 meses por la prestación. Desde que cambió la ley empecé a pagar por ella", relata Navarro.

Sebastián Reyna, secretario general de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), señala que la mayoría de las solicitudes son denegadas por razones económicas. Con la ley anterior se exigía presentar la declaración contable propia de una sociedad para justificar las pérdidas acumuladas, que tenían que ser del 30% durante un año. Normalmente, quien se encontraba en esta situación ya había cerrado la actividad, detalla.

A partir de enero de 2015, se han ablandado ciertos requisitos: ahora se exige un nivel de pérdidas superiores al 10% durante 12 meses y se permite que el autónomo —además de presentar una declaración jurada que acredite la causa del cese y la documentación fiscal que compruebe los ingresos percibidos—, lleve las pruebas que considera necesarias para justificar su situación económica, añade Reyna, quien echa en falta que no exista todavía un reglamento que detalle cuáles de estas van a ser aceptadas. Se queda vigente, sin embargo, la necesidad de realizar la solicitud sin haberse dado de baja de la Seguridad Social.  

Pablo Gorrindo también se vio rechazar la solicitud. Este autónomo, que trabajaba para varias empresas como comercial, tuvo que estar un año de baja por problemas de salud, durante el cual percibió la prestación por enfermedad profesional. Cuando se recuperó, dos de las tres compañías a las que prestaba sus servicios habían cerrado y la otra había reducido a tal punto su volumen de negocio que ya no le podía ofrecer la misma retribución.

De los casi dos millones de autónomos afiliados a la Seguridad Social, solo un 20% cotiza por cese de actividad

La mutua me dijo que la ayuda no me pertenecía, explica. La razón: las prestaciones públicas por enfermedad se consideran como rendimientos íntegros del trabajo, así que "no constan pérdidas económicas acreditativas para conceder la ayuda. ¿Si cotizo por la baja y el paro, por qué no me dan lo que me corresponde?, se pregunta Gorrindo. Él también está pendiente de juicio. 

Es difícil demonstrar que has tenido pérdidas continuadas, sobre todo para los autónomos dependientes a los que no se les reconoce este estatus”, asegura el experto de iAhorro y director en iAsesoria.com, Domingo Remojón. Además, el importe es muy bajo porque se cotiza muy poco.

La ley prevé que el tipo de cotización a fijar anualmente no puede ser inferior al 2,2% ni superar el 4%. Por otro lado, desde enero de 2015, esta prestación se desvincula de las otras contingencias profesionales y se puede escoger por sí sola. Según la edad del autónomo y el tiempo de cotización, el importe y la duración de la ayuda varía: aproximadamente, se cobran dos meses por cada año trabajado, por un periodo que no puede ser superior al año. Cotizando la base mínima, la cuantía a recibir será algo más de 600 euros, al representar el 70% de la base reguladora, lo que equivale al salario de los trabajadores por cuenta ajena.

En el primer trimestre de 2015 han sido reconocidas 918 prestaciones por cese de actividad de las 2.205 presentadas, un 41%. Estamos todavía pendientes de ver la evolución, garantiza Reyna, pero se han claramente flexibilizado ciertos aspectos. Pese a las esperanzas en que la nueva legislación mejore la protección de este colectivo, de los casi dos millones de autónomos afiliados a la Seguridad Social en los primeros tres meses del año, solo un 20% estaba cotizando para beneficiarse de la ayuda por desempleo. Los trabajadores por cuenta propia son muy escépticos con que el Estado les de algo, resume el secretario general de UPTA. Navarro y Gorrindo, desde luego, ya no quieren saber nada de prestación por cese de actividad.

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