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La OIT pide aumentar la protección para el empleo precario

La organización internacional calcula que en el mundo todavía hay 200 millones de parados

La pujanza del empleo precario en los países desarrollados ha llevado a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a reclamar más protección para este tipo de trabajo. El organismo internacional pide aumentar la cobertura social para estos trabajadores y que se persiga el fraude. En el estudio anual sobre el mercado laboral que publica este martes, la OIT calcula que el aumento de la precariedad resta hasta un 3,6% al PIB mundial. Y advierte de que aún hay más desempleados que al principio de la crisis: 201 millones, 30 más que en 2008.

El empleo fijo a jornada completa, el núcleo del mercado laboral en los países desarrollados, pierde terreno. En la mayor parte de estos estados el trabajo a media jornada ha crecido. Basta con ver lo que ha sucedido con este tipo de empleo en muchos países de la Unión Europea. En España ha pasado de suponer el 8,7% de la mano de obra en 2004 al 15,8% en 2013. Incrementos similares se dan en Alemania, Irlanda o Austria.

Distribución del empleo en la UE ampliar foto
Distribución del empleo en la UE

También los contratos temporales están creciendo. En este punto, el ejemplo de los últimos años es Polonia. Pero hay otros que, a distancia, le andan a la zaga (Alemania, Francia). España no, porque en el periodo estudiado (2004-2013), la destrucción de empleo se cebó tanto con este tipo de contratos que hundió la tasa de temporalidad y levantó la del indefinido.

En las economías emergentes y en desarrollo, en cambio, se han fortalecido “los contratos y las relaciones de empleo”. Sin embargo, en este grupo de estados “el empleo informal sigue siendo una práctica corriente”, señala el informe Perspectivas sociales y del empleo en el Mundo. El empleo en plena mutación, divulgado este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), órgano internacional dependiente de la ONU en el que están presentes sindicatos, empresarios y estados. Hay países (en África subsahariana y en Asia meridional) en que en los asalariados apenas suponen el 20% de la mano de obra.

“El modelo tradicional de empleo está cambiando en los países desarrollados. Este se definía por tres características: asalariado, permanente y fijo. Cada una de ellas está cuestionada. Suben los autónomos, entre los que están los falsos autónomos; hay más empleo a tiempo parcial y más rotación en los puestos de trabajo”, apunta Raymond Torres, coordinador del documento y director del departamento de investigaciones de la OIT.

En respuesta a esto la propuesta de la organización es la siguiente: “Las políticas públicas no deben centrarse únicamente en promover la transición de modalidades de empleo no estándar hacia el empleo permanente, a tiempo completo y asalariado. También se debería tener en cuenta la necesidad de asegurar una protección adecuada para los trabajadores de todos los tipos de empleo”, recomienda el informe a los Gobiernos.

“Las nuevas formas de empleo tienen que tener más protección social [acceso a las pensiones y pretaciones por desempleo] y también control, con la inspección de Trabajo”, precisa Torres.

Pérdida económica

Según los cálculos de los investigadores del organismo internacional, el incremento de la precariedad en los últimos años no es algo que perjudique solo a quien se ve abocado a desempeñar este tipo de empleo. “Contribuye a la creciente desvinculación entre la evolución del trabajo y la productividad, ya que esta última está aumentando a un ritmo superior al incremento de los salarios en gran parte del mundo”, afirma. De no darse esta situación, “como resultado de los efectos multiplicadores y el círculo virtuoso de aumento de sueldos, incremento de consumo y mayores niveles de inversión [...] se añadiría unos 3,7 billones de dólares (3,25 billones de euros) al producto interior bruto en todo el mundo, el equivalente a un 3,6% del PIB mundial”, prosigue el documento.

Sobre la evolución del empleo, la OIT apunta en esta edición de su informe que desde 2011 ha mejorado el ritmo de creación de puestos de trabajo en todo el mundo: desde ese año aumenta a un ritmo del 1,4% anual frente al 0,9% registrado entre 2008 y 2010. Sin embargo, esto no es suficiente para absorber la demanda existente, ya que según sus cálculos en el planeta hay unos 201 millones de desempleados, unos 30 millones más que en 2008, cuando comenzó la crisis. Esto situaría la tasa de desempleo en el mundo en 2014 en un 5,7% entre hombres, la misma que el año anterior, y un 6,4% entre las mujeres, apenas una décima menos que en 2013.

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