Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Madrid más singular

Los desarrollos emblemáticos vuelven a la ciudad con la mejoría del negocio inmobiliario.

Obras de vaciado de los edificios de la Operación Canalejas.
Obras de vaciado de los edificios de la Operación Canalejas.

Las grandes ciudades nunca se paran. Y aunque periodos de crisis como este que nos toca vivir, que ahora parece iniciar su recta final, hayan acabado con la burbuja inmobiliaria y esa estampa de grúas por doquier, en Madrid los grandes desarrollos urbanos no faltan. Como dice el arquitecto Iñigo Ortiz, “el proyecto más importante de Madrid es el propio centro de Madrid, que es un trastero de oportunidades. Tenemos un amplio patrimonio inmobiliario al que hay que dar valor añadido a través de la rehabilitación”. El responsable de Ortiz. León Arquitectos opina que los fondos de inversión y las Socimi están dispuestos a invertir más de 4.000 millones de euros únicamente en la ciudad, en edificios que luego cambiarán de manos.

Lujo en el centro

Entre las grandes obras que la crisis inmobiliaria no ha arredrado, una destaca sobre las demás: la denominada Operación Canalejas, siete edificios en pleno centro de la capital, donde el Grupo Villar Mir levantará un hotel de lujo de 215 habitaciones, un centro comercial de 16.000 metros cuadrados y 35 viviendas con una inversión de 500 millones de euros. Del diseño del conjunto, ahora con las obras de demolición del interior en marcha, se ha encargado el arquitecto Carlos Lamela, quien es consciente de que sin la adaptación de las leyes a su proyecto, este no podría llevarse a cabo. Lamela explica que el desarrollo “está pendiente de la licencia definitiva de obras y se ha pedido, además, que se reestudie el tema de los BIC” (bien de interés cultural) y el grado de protección que acarrean, rebajada previamente a través de la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

El arquitecto define el proyecto Canalejas y el futuro hotel Four Seasons, en torno al cual gira, como uno de los mejores desarrollos de Europa en curso, así como el de mayor envergadura. “Contendrá el mejor hotel de lujo que nunca haya tenido Madrid”, afirma. Lamela se muestra sorprendido de las críticas a las que se está viendo sometido el proyecto (cuyas labores de demolición fueron suspendidas parcialmente por el Ayuntamiento la semana pasada por no respetar algunos elementos protegidos de los edificios). “Una capital no se puede permitir que un conjunto de edificios como éste llevase diez años vacío. Las ciudades necesitan cambiar para adaptarse a su crecimiento”, afirma.

Imagen del edificio España. ampliar foto
Imagen del edificio España.

Lamela está de enhorabuena porque, junto a la manzana Canalejas, tiene en sus manos otro de los mayores proyectos de Madrid: la reconversión del edificio España, comprado por el magnate chino Wang Jianlin hace casi un año por 265 millones de euros. Al alimón con Norman Foster, es estudio español se ha encargado del diseño del proyecto inicial de este desarrollo que también albergará un hotel, un centro comercial y viviendas en plena plaza de España, cuya reforma lleva aparejada. “Son dos operaciones similares por su enjundia, inversión e interés histórico”, asegura el arquitecto.

Visión de arquitecto

A los arquitectos, coautores de la crisis inmobiliaria y de construir edificios sin necesidad, como admite el presidente de Estudio Lamela, la burbuja les ha afectado de lleno. “Acostumbrados a visar 800.000 viviendas a mediados de la década de los 2000, la profesión fabricó profesionales para ese volumen de proyectos. Y ahora que no llegan a 200.000, somos demasiados, tres veces más de los necesarios”, señala Carlos Lamela. “En los últimos años hemos pasado de seis escuelas de arquitectura en España a 32”, apoya Iñigo Ortiz.

Es una de las consecuencias de la crisis, que además de determinar que estos profesionales engrosen las listas del paro, ha rebajado más de 15% sus honorarios, según el responsable de Ortiz. León Arquitectos. Y otro 10% el coste de la construcción.

¿Les ha enseñado algo la debacle? “Nos ha enseñado a ser más rigurosos, menos despilfarradores y más reflexivos”, sostiene Lamela. Mientras Iñigo Ortiz considera que la profesión se ha olvidado de la arquitectura efímera para pensar más en el usuario, el ciudadano. Pero todavía tiene pendiente el reciclaje de los edificios, reflexionar sobre cómo desmontar o reutilizar los inmuebles cuando acaba su vida útil, cada día más corta.

Pero para el vicepresidente de la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, Álvaro Bonet, ambas actuaciones son ejemplos de intervenciones privadas agresivas sobre el patrimonio de la ciudad y donde la dejación de funciones del Ayuntamiento de Madrid es constatable. En el caso del edificio España, Bonet considera “un despropósito que un inmueble cuya estructura se encuentra en perfecto estado se vaya a demoler para dejar solo la fachada y conseguir así más superficie útil, cuando ya sobrepasa la edificabilidad que le corresponde a su zona”. Al tiempo, critica la intervención sobre la manzana Canalejas: “Es nefasta desde el punto de vista de la conservación de los edificios, declarados BIC. Se ha tratado al conjunto como un decorado urbano. Dando carta blanca a sus propietarios, y cambiando la Ley de Patrimonio y el Plan General de Madrid”.

Ambos proyectos contendrán hoteles en su interior. Y, según expertos en esta área inmobiliaria, como Miguel Vázquez, socio de la consultora Irea, tienen cabida en Madrid, pese a la sobreoferta actual. “En la ciudad solo hay dos hoteles de gran lujo, el Ritz y el Villamagna, falta oferta en este segmento. La llegada de Four Seasons a la ciudad (porque el proyecto de Wanda no está claro que sea de gran lujo, como sí lo será el contiguo de VP Hoteles en la misma plaza) va a ser muy positiva. Situará el precio medio, ahora en 300 euros por habitación, en otro nivel. Previsiblemente por encima de 450 euros y tirará del resto del mercado”, asegura.

Sedes nuevas

Además de estos dos macroproyectos, Madrid tiene otros edificios representativos en construcción. Eso sí, son de obra nueva y no se están en la almendra central. Se trata de las sedes bancarias de BBVA, un emblemático inmueble de 120.000 metros de oficinas, indica Iñigo Ortiz, responsable del proyecto situado en Las Tablas. El llamado edificio La Vela estará terminado este verano. Banco Popular también edifica su futuro centro de operaciones en la calle Juan Ignacio Luca de Tena, donde levantará unos 123.000 metros construidos de oficinas y un centro comercial, explica Ángel Serrano, director general de negocio de Aguirre Newman, quien cita otros proyectos de menor envergadura en rehabilitación, como la antigua sede de Repsol, al final de la Castellana, o de la antigua Tabacalera, en Eloy Gonzalo. “Están volviendo los proyectos singulares a la ciudad”.