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China quiere comer más carne

Los proveedores, principalmente latinoamericanos, prevén un aumento de la demanda

Una carnicería china con carne importada de Brasil.
Una carnicería china con carne importada de Brasil. EFE

A medida que la economía china crece y su clase media en las ciudades se agranda, las necesidades de sus casi 1.400 millones de ciudadanos cambian y su dieta no es una excepción. Varios productos de primera necesidad como la carne, el pescado o los productos lácteos han ganado peso en las comidas, y los consumidores piden cada vez más variedad, sofisticación y calidad. Y China no tiene inconveniente en buscar fuera de sus fronteras.

Las importaciones del gigante asiático de productos agroalimentarios se situaron en los 135.000 millones de dólares en 2014, el doble que sus exportaciones. Si bien el país es prácticamente autosuficiente en materia de cereales —la política agrícola obliga a garantizar el 95% de la demanda—, el abastecimiento de otros productos alimenticios depende de sus compras en el exterior. El principal proveedor alimentario del gigante asiático es Estados Unidos, con un 22,4% del total, pero en la lista de los 20 primeros se cuelan también Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y Perú.

El caso de la carne de vacuno es especialmente significativo. Uruguay es el segundo abastecedor de este producto al gigante asiático —solo por detrás de Australia— y Argentina es el cuarto. Según datos recogidos por la Embajada de este último país en Pekín, las compras de carne bovina deshuesada congelada aumentaron un 96% en 2014 con respecto al año anterior.

A pesar de que el producto estrella sigue siendo la soja y sus derivados, se espera que el país diversifique su oferta. "Argentina tiene amplias oportunidades en este ámbito y se está promoviendo una ambiciosa agenda de cooperación para incluir más productos", aseguran desde la legación. Entre ellos está la carne de vacuno con hueso o la ovina de la Patagonia.

Las mayor dificultad para ampliar el abanico de productos radica en los estrictos controles de calidad de las autoridades chinas

Su apetito también ha disparado las compras de otros productos poco habituales en la dieta tradicional china, como la leche en polvo o el queso.

"Sin duda alguna las importaciones de carne fresca y congelada seguirán creciendo durante los próximos años por el aumento continuo de la demanda", afirma Chen Wei, secretario general de la Asociación de Carne de China, que recuerda que el nivel actual de consumo de los chinos sigue estando muy por debajo al de los países desarrollados.

Chile, que firmó hace más de ocho años un Tratado de Libre Comercio con la República Popular, logró recientemente un acuerdo definitivo con las autoridades del país para empezar a enviar carne bovina y ovina. Sin embargo, durante estos años ha logrado posicionarse como el primer vendedor de fruta fresca como manzana, uva, cereza, ciruela o arándano. También se ha convertido en el segundo proveedor de vino, tras Francia. El agregado agrícola de la Embajada chilena en Pekín, Carlos Parra, considera que el país está bien posicionado en este ámbito y que hay "expectativas razonables" de que el comercio siga creciendo de ahora hasta 2020.

Las mayor dificultad para ampliar el abanico de productos radica en los estrictos controles de calidad de las autoridades chinas. "Hay una parte muy importante de la población china que quiere consumir alimentos sanos, ya que tanto la tierra, el agua y el aire del país tienen altos grados de contaminación (...) Chile tiene buen nombre en China pero habrá que mantener la calidad y vigilar de cerca la inocuidad de los alimentos", explica Parra. No en vano, los continuos escándalos de seguridad alimentaria por parte de productores locales han hecho mella en los consumidores del país. A pesar de que las autoridades intentan combatir estos casos, las marcas extranjeras ya gozan de una mayor reputación y esto favorece sus ventas ante los clientes más exigentes.

Hasta la industria local tiene asumido que los productos extranjeros seguirán ganando importancia. Ning Gaoning, consejero delegado del gigante alimentario Cofco, aseguró recientemente que las compras de productos agrícolas pasarán de las 120 millones de toneladas actuales a las 200 en la próxima década.

Ante este empujón, la propia Cofco ya ha tomado posiciones para ejercer más control en el mercado internacional. Las adquisiciones del 51% de las compañías Nidera y Noble —por las que desembolsó 2.800 millones de dólares— permitirán al gigante asiático hacer un mayor seguimiento del mercado mundial de granos. Ambas firmas son líderes en América del Sur y tienen una fuerte presencia en Argentina y Brasil. Los planes de expansión y la salida a bolsa de todo el grupo convertiría a Cofco en uno de los grandes jugadores internacionales, junto a las estadounidenses ADM, Bunge y Cargill y la francesa Dreyfus.