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“Queremos que los trabajadores se queden con nosotros”

La reforma energética de México abre la competencia por los recursos humanos en la industria petrolera

Un técnico en la planta de gas de Nuevo Pemex (Tabasco).
Un técnico en la planta de gas de Nuevo Pemex (Tabasco).

Halliburton, Schlumberger y Weatherford son algunas de las grandes empresas que ya trabajan en la industria petrolera de México. Lo hacen a través de contratos de servicios para Petróleos Mexicanos (Pemex) y sostienen a un número importante de trabajadores que colaboran mano a mano con los petroleros de la estatal. La apertura del sector de la energía traerá una competencia por recursos humanos que pondrá a Pemex en la tarea por conservar a sus trabajadores más valiosos.

La petrolera mexicana tendrá que elevar un 66% los salarios de sus técnicos para poder competir con otras grandes compañías a nivel internacional, según la Guía de Petróleo y Gas de la consultora de recursos humanos Hays. “Sabemos que va a haber competencia y queremos ser la primera opción para los trabajadores para que se queden con nosotros”, reconoce Francisco Zurita, gerente de Desarrollo Humano de Pemex. La compañía estatal ha lanzado la Universidad Pemex, una estrategia que detecta las carencias humanas en la empresa y prepara a algunos trabajadores para ocupar mejores puestos en el futuro.

La edad promedio entre los 130.000 trabajadores de la petrolera estatal es de 45 años. Zurita estima que en los próximos 10 años unos 40.000 petroleros llegarán a la jubilación, por lo que la empresa ha comenzado a rastrear jóvenes en el mercado laboral. Pemex se ha encontrado con dificultades para hallar a expertos en ciencias de la tierra y técnicos para operar plantas. “Ahora todos quieren ser ingenieros petroleros”, reconoce el funcionario de la petrolera estatal.

El gerente de Desarrollo Humano asegura que Pemex no sólo ha detectado las necesidades futuras de la empresa, sino que ha encontrado una brecha generacional entre sus trabajadores: Grupos de edad con diferentes objetivos para su porvenir. “Los muchachos ya no quieren como nosotros entrar a una empresa, hacer carrera y jubilarse en ella. Si la compañía no les dan las condiciones que buscan, se van a otro lado”, comenta.

Trabajadores de una compañía que colabora con Pemex, en Tabasco.
Trabajadores de una compañía que colabora con Pemex, en Tabasco.

A las puertas de la planta de gas de Ciudad Pemex (Tabasco, sureste de México) el panorama es distinto. Los trabajadores de una empresa contratada por Pemex terminan su jornada laboral y esperan los autobuses desvencijados que los llevarán a Macuspana, la zona urbana más cercana. Sus salarios, aseguran, son menores a los de los trabajadores de Pemex y algunos poseen contratos temporales que los obligan a rotar en varias compañías. “La diferencia de la clase petrolera de Pemex con el resto es muy grande”, comenta un trabajador que prefiere no dar su nombre. “No creo que algo cambie, los sueldos van a seguir igual”, dice Jorge Manuel Gómez, trabajador de una armadora de plataformas petrolíferas.

La reforma del petróleo de 2008, impulsada por el expresidente mexicano Felipe Calderón, ofreció definitivamente la oportunidad para que Pemex contratara los servicios de diferentes compañías para culminar sus proyectos. Desde entonces, la presencia de estas empresas ha aumentado significativamente. Un ejemplo es la planta de gas Nuevo Pemex —también en Tabasco— cuenta con 1.800 trabajadores de la petrolera estatal y 1.500 empleados de empresas proveedoras de servicios.