EXAMEN A ESPAÑA DE LA OCDE

La economía española está en una frágil recuperación

La OCDE mejora levemente sus previsiones con un alza del PIB del 1,2% y del 1,5% hasta 2015

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) afirma en su informe bianual sobre España que la economía "ha regresado a una senda de moderado crecimiento tras una prolongada recesión" y ha mejorado sus previsiones de PIB y paro. No obstante, advierte de que la recuperación aún es débil pese a la mejora derivada de las reformas, la reducción de los diferenciales en la deuda soberana y la reestructuración financiera. Con vistas al futuro, señala que "el principal reto de política  económica en los próximos años es conseguir un crecimiento sólido y sostenido de la productividad y el empleo".

La OCDE estima que la economía española, tras volver a las tasas positivas de crecimiento en el segundo semestre de 2013 de la mano de las exportaciones, acelerará el ritmo durante los próximos dos años gracias a la recuperación de la demanda interna y el consumo.Para ello será esencial que se consolide la mejora del mercado laboral, aunque el paro seguirá en niveles altos.

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En concreto, si el organismo esperaba un avancel del PIB del 1% a lo largo de este año, ahora estima que el crecimiento alcanzará el 1,2%. Para 2015, según añade la OCDE en su informe, esta tasa avanzará hasta el 1,6%, una décima más que sus anteriores previsiones. En cuanto al desempleo, la tasa de paro bajará durante el presente ejercicio del 26% al 24,6%, una proyección que mejora en ocho décimas lo que hasta la fecha calculaba el conocido como Club de los países desarrollados. En 2015, se reducirá al 23,6%, también ocho décimas menos.

"La mejora del mercado laboral y el aumento de la confianza favorecerán el consumo privado, mientras que la mejora de las perspectivas económicas y la fortaleza de las exportaciones deberían impulsar la inversión", sostiene la OCDE. Sin embargo, la consolidación fiscal, el desapalancamiento del sector privado y las restrictivas condiciones de financiación seguirán frenando la actividad, matiza.

En cuanto al débil avance de los precios, con retrocesos incluidos en los últimos meses, el OCDE concluye de forma muy clara que “existe riesgo de deflación”. Este fenómeno implica una descenso generalizado y persistente de los precios que acaba por frenar compras e inversiones —ante la previsible devaluación de los bienes adquiridos— y lastrar la economía. Actualmente, la baja inflación, por una parte, “favorece la competitividad”, apunta el organismo, aunque por otra, “dificulta el desapalancamiento si no va acompañada de un incremento más sólido del PIB real”.

Sobre el mercado inmobiliario, cuya burbuja y posterior pinchazo originó en España esta gran crisis, la OCDE considera que las caídas de los precios persistirán. “El precio de la vivienda lleva seis años de caídas senda que podría proseguir en términos generales, si bien a un ritmo cada vez más moderado. La inversión residencial también continuará cayendo, si bien a un ritmo menor, lo cual reducirá su lastre sobre el crecimiento”. Hoy, en cambio, el Índice de Precios de la Vivienda (IPV) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) del segundo trimestre de 2014 le lleva la contraria al reflejar el primer aumento anual desde el primer trimestre de 2008.

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