El Popular compra 45 oficinas y el negocio de tarjetas de Citi

Ha pagado unos 350 millones y más adelante creará una sociedad para colocarla a un fondo

El presidente del Banco Popular, Ángel Ron.
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron.G. Lejarcegi

Después de casi dos meses de negociaciones, el Banco Popular ha alcanzado un acuerdo para la compra del negocio minorista y de tarjetas de Citi en España. La operación supone que pasará a gestionar 45 oficinas y cinco millones de tarjetas, además de ser líder en un segmento de alta rentabilidad como el revolving, que consiste en conceder créditos a través de las tarjetas.

Una vez que las autoridades aprueben la operación, el Popular incorporará una cartera de aproximadamente 1,2 millones de cuentas de clientes, 2.300 millones de euros en activos bajo gestión, 2.000 millones en depósitos, más de 1,1 millones de tarjetas de la que se derivan 1.400 millones en préstamos y aproximadamente 950 empleados.

El importe de la operación, en la que Lazard y el área de Banca de Inversión de Citi han actuado como asesores, oscilará entre 300 y 400 millones. Algunas fuentes los sitúan cerca de su término medio, los 350 millones. La entidad no ha querido facilitar el importe definitivo, alegando que su cierre está aún sujeto a la aprobación regulatoria y se prevé que se materialice para el tercer trimestre de este año.

A partir de entonces, Citi España se centrará en los negocios de banca de inversión y corporativa, mercados de capitales, banca privada y banca transaccional.

El Popular y Citi trabajarán de manera conjunta para realizar “un traspaso fluido de las cuentas” con el fin de asegurar un servicio de calidad. Hasta entonces, los clientes del negocio de banca de consumo de Citi seguirán atendidos en los puntos de servicios financieros de la entidad. Para Citi, que lleva en España desde 1919 con una mayoría de ejercicios en pérdidas, esta venta representa “un paso más” en su estrategia global de reducir los negocios y activos no estratégicos incluidos en Citi Holdings “de forma económicamente racional”. En definitiva, lo que se busca es centrarse en las actividades rentables y abandonar el resto.

Con esta operación, el banco presidido por Ángel Ron se consolida como la cuarta entidad financiera en España en el negocio de medios de pago. Al Popular lo que más le interesa es la experiencia que tienen los equipos de Citi en la gestión de clientes que piden créditos a través de la tarjeta. Es un negocio muy específico y que si no se conoce bien, produce una enorme morosidad.

Sin embargo, una vez cerrado el acuerdo, no acabará la operación. El banco volcará todo el negocio adquirido en el Popular-e.com, que fue su banco por internet, y que aun agrupa actividades on line. Esta sociedad en su conjunto se subastará entre los fondos internacionales, como Apollo, Centerbridge, Blackstone, entre otros.

El Popular está dispuesto a desprenderse de hasta el 51% de las acciones. La entidad asegura que mantendrá la propiedad, pero cederá la gestión a estos especialistas porque pueden obtener mayores rendimientos a este tipo de activos.

Aunque pierda la mayoría, el Popular dice que exigirá acuerdos especiales para temas relevantes, como la reducción de personal. El esquema es similar al que ha hecho este banco en la venta del 51% de Aliseda, su fondo inmobiliario, que lo colocó a Centerbridge, pero mantiene la propiedad de los pisos o solares.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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