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El Banco de España insta a Rajoy a subir el IVA en la reforma fiscal

Advierte que hará falta un ajuste "continuado y considerable" para estabilizar la deuda pública

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde.
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde. EFE

Devaluación interna, reformas y ajustes presupuestarios. Para el Banco de España esa es la triada en la que hay que insistir para salir de la peor crisis de la mejor manera posible. "La perseverancia en este enfoque de la política económica permitirá asentar una senda de recuperación cada vez más firme, iniciándose el camino para la imprescindible reducción del alto nivel de desempleo, que constituye el legado más pesado de la crisis y es el principal problema económico y social de nuestro país", afirma el gobernador, Luis María Linde, en la presentación del informe anual del supervisor, divulgado este viernes. En el apartado presupuestario, el Banco de España pondera la importancia de la próxima reforma fiscal, aunque insta aquí a una medida, la subida del IVA, que el Gobierno de Mariano Rajoy no parece dispuesto a adoptar.

El Banco de España aconseja, como ya hicieron la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional, reducir "la amplia batería de beneficios fiscales existente" y cambiar "una estructura tributaria sesgada hacia la imposición directa y las cotizaciones sociales, que resulta más perjudicial para el empleo y la competitividad". En este último punto, apoya las conclusiones de la comisión de expertos, que "tenderían a mejorar la eficiencia del sistema impositivo". El Banco de España valora sobre todo la propuesta que "aumentar el peso de la imposición indirecta, lo que permitiría acometer reducciones de magnitud equivalente de las cotizaciones sociales y de los impuestos directos que recaen sobre empresas y familias". 

Sin nombrarlo, el supervisor hace referencia a la propuesta de la Comisión Lagares de aprobar una nueva subida del IVA (desde 2010, el tipo general ha subido ya del 16% al 21%) para compensar la caída de ingresos que supondría rebajar las cotizaciones sociales, lo que la teoría denomina como devaluación fiscal. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha insistido en los últimos meses en que no adoptará esa medida, por el riesgo de que corte de raíz la lenta recuperación del consumo privado. El Gobierno sí ha anticipado que bajará el IRPF y el tipo del impuesto de Sociedades, al tiempo que eliminará deducciones.

El informe del supervisor corrobora que la recuperación de la actividad económica ha comenzado, pero también que el crecimiento será moderado en los próximos años ante la necesidad de reducir altos niveles de deuda pública y privada. En este contexto, el Banco de España subraya que el esfuerzo presupuestario para bajar el déficit público por debajo del 3% se ha postergado al bienio 2015-2016. Y que ese objetivo "no puede fiarse únicamente a la mejoría de la situación cíclica", al efecto del crecimiento  en la recaudación fiscal y en la moderación del gasto en prestaciones por desempleo y en intereses de la deuda.

Según la estimación del Banco de España, para reducir la deuda pública desde el tope previsto por el Gobierno (el 102% del PIB en 2015) hasta situarla por debajo del 100% en 2017 hará falta una disminución del déficit primario (si contar los intereses) equivalente al que se realizó entre 1996 y 2007, la última etapa de expansión, en condiciones económicas muy distintas.

El organismo que dirige Linde insiste en que la progresiva reducción de la deuda pública "exigirá necesariamente un ajuste fiscal continuado y considerable, que debe anclarse en una estrategia creíble de medio plazo". El Banco de España admite que este proceso de ajuste público, en paralelo con el desapalancamiento de la deuda de empresas y familias, atenazará la recuperación. Su ortodoxa respuesta al dilema es que "las políticas de oferta constituyen la mejor opción para compatibilizar el ajuste del endeudamiento privado y público con un crecimiento económico sostenido". Y se basa en un reciente estudio, aún por publicar, para concluir que esa respuesta es más eficiente "cuando existen restricciones a la capacidad de endeudamiento, como ocurre en la situación actual".

El informe anual del supervisor insta al Gobierno a completar reformas en curso (unidad de mercado, apoyo a emprendedores o la más retrasada sobre servicios profesionales) porque, arguye, "pueden estimular con carácter bastante inmediato el empleo y la demanda agregada" y  facilitar, a través de una mayor productividad,  nuevas "ganancias de competitividad, que, conjuntamente con las propiciadas por los ajustes en los costes laborales, contribuyen a estimular el crecimiento económico y a reducir la deuda externa".

El Banco de España vuelve a valorar el efecto de la reforma laboral en profundizar la devaluación interna -los salarios llevan cuatro años perdiendo poder adquisitivo-. "La mayor flexibilidad del marco laboral ha favorecido la moderación salarial. También se observa un cambio en el papel que desempeña la inflación pasada en el proceso de determinación de costes y rentas".

"Para que el proceso de devaluación interna resulte exitoso es necesario que la reducción de costes laborales se vea acompañada de contención de márgenes y de mejoras de eficiencia en los procesos productivos", apunta. Las condiciones financieras han contribuido a que el ajuste de márgenes empresariales no haya sido el esperado, pero también, según el Banco de España, "los obstáculos a la competencia en algunos sectores".

En el mercado laboral, el Banco de España anticipa una progresiva reducción de la tasa del paro, que todavía seguirá en niveles muy altos, por encima del 20%, en los próximos años. El supervisor muestra su preocupación por el aumento del paro de larga duración -más del 60% de los desempleados lleva más de un año buscando trabajo-, por lo que insta al Gobierno a completar cuanto antes una profunda reforma de las políticas activas de empleo, como también le demanda Bruselas.

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