EL DRAMA DE LAS CUENTAS PÚBLICAS

El Estado registra un déficit del 1,36% del PIB en abril, equivalente a 14.169 millones

El desfase presupuestario del primer cuatrimestre se frena con respecto a 2013. Los ingresos aumentan un 9,9%, aunque los gastos también crecen por el déficit eléctrico El saldo del conjunto de las Administraciones del primer trimestre se modera al 0,67%

El déficit público de la Administración central alcanzó los 14.146 millones de euros a cierre de abril en términos de Contabilidad Nacional —que homogeneiza los datos siguiendo las normas contables europeas—, lo que supone un aumento de 3.725 millones con respecto a marzo, según los datos que ha publicado este martes el Ministerio de Hacienda. No obstante, los números rojos disminuyen en 3.106 millones sobre el mismo periodo del año pasado. En relación con el PIB, el saldo acumulado en los cuatro primeros meses del año equivale a un agujero del 1,36%, lo que supone un recorte del 18% con respecto al mismo periodo de 2013.

Crece el déficit de las autonomías

El agujero presupuestario de las comunidades autónomas aumentó hasta el 0,25% del producto interior bruto (PIB) en el primer trimestre del año. La traducción es que la diferencia entre los ingresos públicos y los gastos públicos de las autonomías es de 2.551 millones hasta abril. Hacienda justifica este aumento de los números rojos regionales a un aumento de los gastos del 1,9% —impulsados por el mayor pago por los intereses de la deuda— y una caída de los ingresos del 1,8%. Las comunidades recibieron hasta marzo 372 millones menos por los anticipos del Estado a cuenta del sistema de financiación.

La evolución del desfase presupuestario es preocupante porque 2015 es año electoral. En mayo del próximo año se celebran los comicios locales y autonómicos. En estos periodos el gasto público suele descontrolarse.

Solo cinco comunidades, Baleares, Canarias, Castilla y León, Murcia y Navarra, mejoraron el déficit respecto a idéntico trimestre del año anterior. Por su parte,Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia y Madrid, fueron los territorios donde más crecieron los números rojos hasta marzo.

Algunas comunidades han acumulado durante los tres primeros meses del año un volumen de déficit que les complica cumplir con el objetivo marcado para el año, en el 1% del PIB. Extremadura, con un desfase presupuestario del 0.69% del PIB, Aragón (0.45%), Castilla-la Mancha (0.44%) y Andalucía (0.40%) son las más rezagadas en el cumplimiento del déficit este año.

La rebaja del déficit público en abril respecto al año pasado se debe fundamentalmente al aumento e los ingresos públicos. La recursos públicos crecen un 9,9% más impulsados por el alza de la recaudación de IVA (casi 1.000 millones más), IRPF (cerca de 700 millones más). Y sobre todo, los impuestos medioambientales que aportan en torno a 900 millones adicionales por los tributos derivados de los derechos de emisión de gases de efecto invernadero y el impuesto sobre hidrocarburos.

Hasta abril, las subidas de impuestos han aumentado la recaudación hasta los 41.834 millones. "Este resultado se debe, principalmente, a la evolución de los ingresos por impuestos y cotizaciones sociales, que registran un incremento interanual de un 11,1%", lo que equivale a 3.701 millones más que en el primer cuatrimestre de 2013, según el informe Principales indicadores de la actividad económica y financiera del Estado hasta abril difundido este martes.

Mejora de las bases imponibles

Uno de los indicadores más fiables para observar la fortaleza de la recuperación económica es la evolución de las bases imponibles —la cantidad de recursos sujetos al gravamen de impuestos—. Las bases imponibles subieron hasta marzo un 2,1% y encadenan dos trimestres al alza por primera vez desde principios de 2010, antes de que las dudas sobre el futuro del euro desestabilizasen la economía de los países periféricos.

El gasto sujeto a IVA —un buen indicador para valorar la salud del consumo interno— creció durante el primer trimestre un 5,6% sobre idéntico periodo del año precedente, según las cifras publicadas ayer por la Agencia Tributaria. Esta mejora se refleja en los datos de recaudación. En términos homogéneos —descontados el efecto de las liquidaciones de abril y las devoluciones fiscales realizadas a diferente ritmo que el año anterior— crecieron un 4,9% en términos de caja. Los ingresos por IRPF suben un 4,7% en términos comparables, el IVA mejora un 4% y los impuestos especiales aumentan un 8,6%.

La evolución de los ingresos ha favorecido la contención del déficit. Y eso que el gasto del Estado ha crecido un 1,2%, azuzado por la financiación del déficit eléctrico por 877 millones. Los intereses destinados a pagar la deuda, que enfila el 100% del PIB, han aumentado un 6,6% a pesar del esfuerzo del Tesoro Público por rebajar los costes de financiación. No obstante, al crecer el volumen de la deuda se incrementan los gastos financieros.

Sobre el gasto, el Ministerio de Hacienda explica el aumento de los empleos del 1,2% por los desembolsos para cubrir una parte del déficit de tarifa que no se había reconocido hasta abril. Por su parte, el gasto en intereses sube un 6,6%. Aunque el Tesoro ha conseguido reducir de forma importante el coste de la deuda, el elevado nivel de deuda pública ha impulsado los gastos financieros. .

Junto a los datos del Estado hasta abril, el departamento que dirige Cristóbal Montoro también ha publicado el balance del primer trimestre para todas las administraciones. El saldo agregado en los tres primeros meses contempla un déficit de la Administración Central de 7.829 millones (el 0,75% del PIB), un déficit de 2.551 millones de las comunidades autónomas —el 0,25% del PIB—, y un superávit de 3.556 millones de la Seguridad Social —el 0,32% del PIB—.

Sobre la firma

J. SÉRVULO GONZÁLEZ

Redactor jefe de Economía y Negocios en EL PAÍS. Estudió Económicas y trabajó cinco años como auditor. Ha cubierto la crisis financiera, contado las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el rescate a España y las reformas de las políticas públicas de la última década. Ha cursado el programa de desarrollo directivo (PDD) del IESE.

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