Bruselas certifica que el déficit público español rondó el 7,1% del PIB en 2013

Sin los 4.800 millones en ayudas a la banca el saldo negativo es del 6,6%, como avanzó Hacienda España es el cuarto país de la Unión Europea con un mayor agujero presupuestario

El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn. EFE

La agencia estadística europea, Eurostat, ha certificado este miércoles que el déficit público español rondó el 6,6% del PIB en 2013, tal y como había avanzado el Ministerio de Hacienda. Es la cuenta que Bruselas mira con lupa para valorar si los esfuerzo de ajuste presupuestario son suficientes, aunque el desfase real es, un año más, mayor, hasta el 7,1%, por obra y gracia de las ayudas a la banca. Esta vez se dan por perdidos 4.822 millones de inyecciones de dinero público en el capital de BMN, CEISS, NCG y Catalunya Caixa.

La Comisión Europea considera que, por ser gastos que se producen en un solo ejercicio, el dinero público perdido en ayudar a la banca no debe incorporarse a la comparación anual para medir el ajuste del déficit público. Pero incluso con este cómputo, la imagen de las cuentas públicas españolas es poco halagüeña. Las Administraciones Públicas lograron reducir el déficit del 6,84% al 6,62% del PIB entre 2012 y 2013, muy cerca del objetivo pactado con Bruselas (6,5% en 2013), que suavizó la pendiente de la senda de ajuste ante la persistencia de la recesión en la economía española.

En 2012 el rescate bancario con financiación europea colocó a España como el país de la UE con mayor déficit público bruto (10,6% del PIB con las ayudas a la banca), mientras que ahora ocupa la cuarta posición. En 2013 sí encabeza los Veintiocho en la clasificación en la que se fija Bruselas, la que excluye del déficit el dinero público perdido en resucitar a bancos fallidos. Solo Irlanda registra un desfase presupuestario mayor (6,7% frente al 6,6% de España) en 2013, pero lo hace tras un ajuste mucho mayor, ya que en 2012 el saldo de las cuentas públicas, sin las ayudas a la banca, era del 9,1%.

Presión fiscal, entre las más bajas

Los datos de Eurostat permiten hacer un análisis limpio de la situación fiscal: el gasto público bajó el año pasado tres puntos de PIB (esto es, 30.000 millones de euros), hasta el 44,8%, muy por debajo de la media de la eurozona (49,8% del PIB). Pero aun así el déficit sigue alto porque los ingresos, a pesar de las subidas fiscales, apenas mejoran: se sitúan en el 37,8% del PIB.

Ese es el gran talón de Aquiles de España: los ingresos públicos en relación a la riqueza (la presión fiscal) solo son ligeramente inferiores en países como Polonia, Bulgaria y Rumania –países con un Estado de bienestar raquítico y con unas estructuras fiscales aún muy débiles--, Irlanda –un paraíso fiscal—o Estonia y Lituania. Grecia tiene unos ingresos en porcentaje de PIB netamente superiores.

El Gobierno ha anunciado una revisión del sistema fiscal que incluye rebajas en los tipos impositivos a cambio de mayores bases imponibles, con la eliminación de deducciones en impuestos como el de Sociedades. Moncloa quiere presentar esa reforma como una rebaja de impuestos en toda reglas, a pesar de las continuas advertencias de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional.

Eurostat desmonta dos mitos: ni el gasto público español es demasiado alto (al revés: está cinco puntos de PIB, o 50.000 millones de euros anuales, por debajo de la media), ni los impuestos son demasiado altos: los ingresos están nueve puntos de PIB por debajo de la media).

A Irlanda le ayudó que la economía mantuvo, por segundo año consecutivo, un mínimo crecimiento (un 0,3% anual, según la previsión de Bruselas), mientras que España sufrió otro ejercicio de recesión (-1,2%), lo que atenaza los ingresos fiscales y mantiene en niveles muy elevados los gastos públicos más relacionados con la crisis, como la protección al desempleo. De hecho, para lograr el mínimo ajuste pactado con Bruselas, el Gobierno tuvo que aprobar sobre la marcha nuevas subidas de impuestos a mediados de 2013 (medidas valoradas en 4.600 millones), revertió una partida de gasto de 3.600 millones para reducir el déficit de la tarifa eléctrica, o aprobó nuevas medidas para contener el gasto en pensiones.

Según las previsiones del Gobierno, el crecimiento sí respaldará las cuentas públicas este año y el próximo. Aun así, es en estos dos ejercicios donde se concentra el grueso del ajuste pactado con la Comisión, ya que el Ejecutivo español se ha comprometido a rebajar el déficit del 6,6% al 4,2% del PIB. El nuevo programa de estabilidad, que debe presentar la próxima semana, dará más pistas de cómo piensa hacerlo.

Además del crecimiento económico y la menor presión de los gastos por desempleo, el equipo económico de Rajoy cuenta con que los costes de financiación de la deuda seguirán en niveles muy bajos, lo que permitirá que la factura por el pago de intereses deje de crecer. Eurostat certificó también que la deuda pública alcanzó el 94% del PIB al cierre de 2013, por encima del promedio de la UE (87,1%) y de la zona euro (92,6%). 

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