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La dinámica laboral apunta al fin de la destrucción de empleo, según Manpower

Un informe habla del aumento de las horas de la jornada laboral como paso previo a la creación

Josep Oliver destaca que las ramas del sector servicios que mejoran son ya el 85% del total

Destrucción de empleo mínima en 2014 y creación neta de puestos de trabajo en 2015. Esa es la previsión —salvo nuevas sacudidas en la zona euro— del académico Josep Oliver en un informe para la agencia de empleo Manpower. El profesor de Economía Aplicada de Universidad Autónoma de Barcelona señala que la dinámica laboral de los últimos seis meses apunta al fin de la destrucción de empleo.

Oliver compara la situación actual de España con la que afrontaba el país en verano de 2011, antes de que un nuevo golpe a la confianza en el país lo sumergiera en una segunda recesión. Como entonces, cree que las tendencias invitan a pensar en una mejoría inminente.

Comparando el tercer trimestre de este año con los de años anteriores desde 2007 —para eliminar los efectos estacionales— la contratación temporal ha pasado de caer un 13,4% en el tercer a hacerlo un 2,2% en el tercer trimestre de este año. El profesor lo interpreta como un interés de las empresas en contratar, de momento temporalmente, a la espera de ver cómo evoluciona la situación. Eso, sumado a que se estabiliza la pérdida de indefinidos, es un punto destacado del Índice Laboral Manpower, titulado en esta edición ¿A las puertas de la recuperación?.

Otro de los síntomas más destacados es el hecho de que las jornadas a tiempo parcial, que han aumentado mucho durante la recesión, empiezan a estancarse mientras mejora la gráfica de jornadas semanales de más de 30 horas. También se percibe que las jornadas parciales alargan su duración. Según el profesor, ese aumento del número de horas trabajadas aparece como un paso previo al inicio de nuevas contrataciones que cubran las necesidades.

El sector que tira de la recuperación es el servicios, con gran importancia en el tejido productivo. El 87% de las ramas del sector mejoran, es decir, reducen la caída de empleos o los crean. Eso está en vías de empezar a compensar las caídas en la construcción, la industria y los servicios públicos.

En la industria, donde solo mejoran (crean o destruyen menos) el 44% de sus ramas, hay mayores ganancias de productividad, por lo que el sector puede crecer sin crear más empleo a través de mejoras tecnológicas y otros. En el sector servicios, en cambio, la mejora de la productividad está más limitada. Por eso, porque es el sector servicios el que tira de la creación de empleo, tanto Oliver como Raúl Grijalba, presidente ejecutivo de Manpower, sostienen que se puede crear empleo neto a partir de crecimientos del 1% del PIB, en lugar del 2% como ha ocurrido históricamente.

También invita al optimismo, explica el académico, el hecho de que empiecen a encontrar trabajo cada vez más personas que responden al perfil de hombre joven con baja cualificación, es decir, el grupo que más ha sufrido la pérdida de empleo de la crisis. Es un cambio más de tendencia que, si se mantiene, debería llevar a una salida en W de la actual situación. Eso no significa, ni mucho menos, una recuperación de las cifras de empleo de hace un lustro, advierte Oliver. "Volver a niveles de 2007 nos costará como mínimo una década, si es que alguna vez llegamos".

La formación, un problema endémico de España

"España ha vivido de espaldas al mercado de trabajo" en cuanto al sistema educativo. El profesor Oliver defiende que el panorama de formación de la población activa española es totalmente inadecuado, sobre todo, por la ausencia de personas con cualificación media tipo Formación Profesional.

Mientras en países como Alemania las cifras dibujan un diamante (con un 15% de la población poco cualificada, un 60% con cualificación media y un 25% con estudios superiores, en España ocurre al contrario. Oliver destaca que hay aproximadamente un 40% de universitarios o posgraduados, otro 40% con formación muy baja (debido en gran parte a las altas tasas de fracaso escolar) y solo un 20% con una formación media, con un oficio o un módulo de Formación Profesional.

Cambiar eso es una exigencia, sostiene el profesor, y no es algo que se consiga en poco tiempo. Si no se remedia, apunta, puede ocurrir que España tenga que buscar mano de obra cualificada en el extranjero aun con paro estructural. Del mismo modo, Oliver considera que en los próximos años podremos ver como habrá españoles que empiecen a aceptar ocupaciones y trabajos que años atrás parecían reservados a los inmigrantes.

El cambio educativo y de modelo apremia y, además, acecha otro "gravísimo" problema en el horizonte laboral español: la bajísima tasa de natalidad.