España es el tercer país europeo con más carga fiscal para las empresas

Un informe de PwC y el Banco Mundial concluye que la carga tributaria que soportan las empresas españolas alcanzó un 58,6% en 2012 solo por detrás de Italia y Francia

España es el tercer país de Europa con más carga fiscal para las empresas si se incluyen las cantidades que las compañías pagan por las cotizaciones sociales, según el informe Paying Taxes 2014, elaborado por PwC y el Banco Mundial.

La carga tributaria que soportan las empresas españolas asciende al 58,6%, solo por detrás de Italia (65.8%) y Francia (64.7%). De este porcentaje, 21,2 puntos corresponden al impuesto sobre sociedades y el resto, 36,8 puntos, a las cotizaciones sociales para pagar las pensiones.

"En España, el tiempo que emplean las empresas a cumplir con Hacienda y el número de pagos que deben efectuar, 167 horas y 8 pagos, se sitúan por debajo de la media europea", señala el estudio presentado este martes.

Según los datos de la OCDE, la presión fiscal en España sigue siendo inferior a la media entre los países vinculados a dicha organización. Por eso, PwC admite que "puede sorprender el incremento de la carga tributaria reflejado en este informe". El documento explica que el aumento de la carga fiscal se debe, en gran parte, al efecto de la supresión del régimen fiscal de libertad de amortización para las inversiones en activos fijos nuevos junto a otras medidas de corte recaudatorio (limitación gastos financieros) que se han aprobado durante 2012. 

No obstante, PwC advierte de que el estudio no recoge algunas de las medidas aprobadas aprobadas a final del periodo que "con toda probabilidad mejorarán los resultados de la edición del próximo año como las incluidas en la Ley de apoyo a Emprendedores".

El estudio, que repasa la fiscalidad empresarial entre los países del mundo, señala que los regímenes tributarios en el mundo se han quedado obsoletos y requieren una profunda reforma.El informe recuerda que los sistemas vigentes fueron concebidos en el marco del intercambio de productos físicos, fabricados y comercializados en unas fronteras determinadas. "Estas circunstancias han cambiado radicalmente", destaca. Por eso, añade, los nuevos sistemas tributarios que nazcan de la reforma deberán tener en cuenta las necesidades y las exigencias de los distintos grupos de interés.

"Existe el peligro de que si no acometemos una reforma global de nuestros sistemas tributarios, cada uno de los países, unilateralmente, tome medidas que pueden llevar, entre otras, a situaciones de doble imposición o de no imposición, competencia fiscal etc", alerta el documento elaborado por PwC.

Por eso, destaca que la tendencia es la sustitución progresiva de impuestos directos por indirectos, el aumento de la base de tributación de las empresas a cambio de rebajar el tipo general del Impuesto de Sociedades y al incremento de la colaboración entre los estados en la lucha contra el fraude fiscal para mejorar la gestión y administración de los impuestos.

Sobre la firma

J. S. GONZÁLEZ

Redactor jefe de Economía y Negocios en EL PAÍS. Estudió Económicas y trabajó cinco años como auditor. Ha cubierto la crisis financiera, contado las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el rescate a España y las reformas de las políticas públicas de la última década. Ha cursado el programa de desarrollo directivo (PDD) del IESE.

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