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El FMI ve margen para subir impuestos a los grandes contribuyentes

La política fiscal en la crisis ha resultado ineficiente y poco equitativa, según el Fondo

El marco global debe cambiar para que las multinacionales paguen más por sus beneficios

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. REUTERS

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto este miércoles en tela de juicio los modelos mayoritariamente escogido por los países para mejorar la recaudación por la vía de impuestos y lamentó que “las opciones utilizadas con mayor frecuencia se han guiado por criterios de conveniencia más que por el deseo de establecer sistemas tributarios más sólidos y equitativos, y esto podría crear problemas a más largo plazo”. Además, el Fondo apunta que hay margen para subir los impuestos a los contribuyentes de mayor nivel y, según afirma en su informe sobre fiscalidad presentado este miércoles, percibe “fuertes argumentos para elevar considerablemente los impuestos a la propiedad", aunque sea preferible esperar a cuando se recuperen los mercados inmobiliarios.

El estudio destaca el potencial recaudatorio de los impuestos que gravan la riqueza, si bien los resultados obtenidos por los tributos de este tipo que se han puesto en marcha desincentivan su implantación. Hasta ahora, a las fortunas y las multinacionales les es mucho más fácil migrar a domicilios fiscales laxos y esquivar la tributación que, por ejemplo, a las rentas del trabajo. En este sentido, el Fondo se une a la carrera de la OCDE por lograr un marco global que combata la evasión fiscal de las grandes compañías trasnacionales mediante maniobras legales.

No obstante, los técnicos admiten que “la reforma de las normas de tributación internacional va a ser más difícil, dado que debe ir más allá del control de los distintos trucos utilizados para reducir impuestos y abordar los aspectos más fundamentales, como la asignación de bases tributarias entre países y hallar mejores formas de obtener beneficios mutuos intensificando la cooperación en cuestiones tributarias”.

Equidad y eficiencia se empiezan a imponer en la agenda del debate económico internacional un lustro después de la caída de Lehman Brothers, después de varios años en los que los Estados han sufriendo los embates a las cuentas públicas. En el Monitor Fiscal presentado, que significativamente lleva por título Tiempos de impuestos, el Fondo defiende que aún hay muchos países, como Estados Unidos y Japón, donde hay un margen considerable para aumentar la presión fiscal. Además critica el sistema escogido por los que sí han utilizado buena parte del margen de maniobra en materia tributaria para mejorar sus cuentas.

“Se han elevado las tasas impositivas cuando habría sido preferible ampliar la base tributaria e introducir nuevos impuestos para abordar los problemas del medio ambiente o corregir las ineficiencias en el sector financiero”, critica el Fondo. España se podría dar por aludida, ya que los técnicos del FMI vuelven a defender que el IVA debería aumentar su recaudación mediante el traspaso de productos de los tipos reducidos a los más altos. Con ello, se aumentaría la base recaudatoria del impuesto, en lugar de subir las tasas, como hizo el Gobierno en 2012.

De hecho, esta es la receta que sigue prescribiendo no solo para España, sino para el resto de países, a condición de que se combine con “una protección adecuada para pobres”. España figura entre los estados que recaudan menos por IVA (un 6,5% con relación al PIB con los datos de 2006), aunque por delante de Italia (6,2%) y Luxemburgo (5,8%).

Pese a los recortes de gasto que también se han llevado a cabo para cuadrar las cuentas públicas, el mundo va a necesitar también mejorar sus ingresos para poder hacer frente al pago de sus deudas. Estas alcanzarán un máxima histórico del 110% del PIB en el conjunto de las economías avanzadas, lo que supone un salto de 35 puntos porcentuales desde 2007. España queda solo un poco por debajo de este récord, con una deuda que rozará el 100% el año que viene y escalará hasta el 105% en 2017, un nivel que se mantendrá en 2018, último año en el que el Fondo hace previsiones.

El déficit público, según el Fondo, se situará en el 6,7% en 2013 y en el 5,8% en 2014, lo que significaría cumplir con el ritmo de ajuste exigido por Bruselas, pero en 2016, cuando teóricamente el desfase presupuestario debería haber quedado en el 2,8%, el Fondo lo ve en el 4%. No obstante, el informe advierte de que las medidas del Ejecutivo para lograrlo debían especificarse en los Presupuestos de 2014.