Expatriados por la crisis: Ecuador

Ecuador: “Que vayan con información”

Las pistas de los expatriados españoles para quienes quieran seguir su camino ¿Vives en Ecuador? Cuenta tu experiencia a otros y todo lo que les pueda resultar útil Escríbenos a expatriados@elpais.es o utiliza el hastag #trabajarenEcuador

David Molina, en Ecuador.
David Molina, en Ecuador.

Fernando Menaya

Mi experiencia en Ecuador fue en el año 2010 y al calor del auge de la construcción y de los enormes planes de viviendas sociales que el Gobierno de la nación quiere (entonces y ahora) acometer para mejorar la vivienda de los más necesitados que en muchos casos siguen viviendo en casas de madera. Estuve en cuatro ocasiones allí, viviendo en Cumbaya (zona residencial de Quito) durante unos cuatro meses, y me volví a España porque allí va todo muy pero que muy despacio.

Mi experiencia se puede resumir en varios puntos:

1.- Si vas a trabajar y a menos que te contrate una empresa española porque necesita de tus competencias, tu sueldo va a ser un sueldo del país, es decir, de 900 a 1.000 dólares.

2.- Si vas a montar empresa no puedes esperar que los bancos de Ecuador te presten dinero, debes llevarlo de España o que te lo preste un banco español.

3.- Debes que tener mucha paciencia (es decir, dinero) para aguantar hasta que tengas resultados.

4.- Debes tener mucha paciencia hasta que comprendes de verdad las diferencias del carácter ecuatoriano, en el que ya mismo es no se sabe cuando y en el que si es no.

5.- Debes saber que tus conocimientos en casi cualquier disciplina tiene otras palabras, por lo por ejemplo en construcción, cemento (fácil), viga, zapata, etcétera..., se llaman de otra forma y hasta que no lo sepas no puedes trabajar.

6.- Debes saber que las leyes y la organización del Estado son muy diferentes y tienes que comprenderla para poder avanzar.

7.- Desde antes de llegar tienes que abandonar la coletilla: "En España o en Europa se hace así o se llama así... ., a los ecuatorianos les da exactamente igual.

8.- Debes evitar creer a pies juntillas lo que te dicen en un lado y en el otro de las grandes oportunidades del país, del gran crecimiento, etcétera..., infórmate, estudia las oportunidades, contacta con gente allá..., antes de lanzarte a la aventura ya que son muchos los que van y vuelven si haber conseguido nada, bueno algo que es la experiencia. Tener éxito allá no es fácil, cuenta con ello, asúmelo y luego ve.

9.- Como última idea os comento una anécdota que me dijo un ecuatoriano sobre los españoles (o de otros países) que van allá: "Para tener éxito aquí hay que venir condinero, con mucho dinero, porque para hacer negocio sin dinero ya estamos nosotros".

No quisiera desanimar a los que quieren ir a Ecuador o a cualquier otro sitio, al revés, animarlos mucho pero que vayan con información y con criterio. Sin ir más lejos mi proyecto en Ecuador (construcción de viviendas sociales y empresa inmobiliaria) fracasó, pero ahora gracias a la experiencia y a la evolución estoy con un proyecto en China con oficina desde hace casi dos años de exportación de productos agroalimentarios. (Delaiberia Gold). Ánimo.

John Romo-Fiscal de adolescentes en Quito

Como en muchas partes del mundo, si tu deseo es conseguir un buen empleo, existen en el Ecuador oportunidades en especial para personal de salud y educación (sectores de alta inversión desde el Estado).

No te recomendaría labores manuales (chófer, albañilería o de guardia); pero sí puedes ir a por las de docencia, investigación, odontología, psicología, o asesoría. En especial en el sector público donde los salarios son mayores.

Al tener como moneda el dólar, la inflación pasa desapercibida, y claro dependiendo de donde vives, los alquileres son accesibles. En cuanto a la seguridad, pues bueno, al igual que en todas las ciudades habrá que andar con cuidado, pero no es que a plena luz del día la gente no pueda transitar. Como siempre hay que cuidarse de salir a muy altas horas por la noche, y madrugadas, pero se va muy bien en los sitios turísticos, parques, etc. Los ecuatorianos son gente amable, muchas veces colaboradora, y sin lugar a dudas si la simpatía parte de quien la necesita, no os vais a encontrar con patanes.

Para que podáis tener una idea, los precios en la Capital: Quito, no difieren mucho del resto de ciudades, y te serán de utilidad los siguientes datos:

Viaje Urbano en Bus: 0,25 centavos de Dólar.

Taxi: dos o tres dólares (recorres la mitad de la ciudad en 45 minutos, excepto cuando hay hora punta : (entre las 16:00 a 20:00). Siempre es mejor salir temprano para evitar atascos.

Si tomas un Bus desde el Aeropuerto la tarifa es de 18 dólares, si vas en taxi está en 25 a 30 dolarés). Hay alquileres desde 300  hasta 1000 dólares (Dependiendo si quieres vivir en lugares sin ruido, y exclusivos).

Las comidas son deliciosas y muy convenientes (Desayuno 2.50 dólares; Almuerzo 3.00 dólares; Cena 3.00 dólares). Te recomiendo tomarlas cerca de las Universidades.

Los salarios son otro tema, puedes llegar a 4000 a 5000 dólares al mes en el Estado, pero también hay salarios de 500  en especial en la empresa privada. Si eres profesional calificado seguro que no tendrás inconvenientes, pero es mejor ir a por seguro, es decir, buscando contactos previos, y si es posible con amistades o familiares que puedan guiarte y alojarte por un tiempo (cosas de la migración).

David Molina Bravo, 34 años, cuatro años en Ecuador

Desde enero del 2009 estoy viviendo en Ecuador, concretamente en la ciudad de Cuenca. Al principio me costó un poco adaptarme a las costumbres, cultura, etcétera. Igualmente tardé unos meses en encontrar trabajo hasta regularizar mi situación migratoria. Como estaba casado con ecuatoriana, obtuve con bastante rapidez la ciudadanía lo cual me ayudó muchísimo. El país está dolarizado por lo que hay una relativa estabilidad financiera y se percibe que está habiendo un desarrollo económico y social importante.

Trabajé al principio en una Fundación dedicada a temas de cooperación al desarrollo. Y desde hace unos meses encontré trabajo en una institución pública donde estoy actualmente como coordinador de planificación y proyectos. Ah,!! Soy licenciado en Ciencias Políticas.

Para no enrollarme, qué recomendaría a quién quiera venirse a Ecuador?:

1. En primer lugar, que revise bien el tema migratorio. Aunque parezca raro, Ecuador tiene una legislación migratoria un tanto rígida. Cambiar de estatus migratorio no es tan fácil una vez que se está aquí, por eso es bueno asesorarse en un consulado ecuatoriano y obtener visados antes de viajar si se piensa establecerse en el país. Lo segundo, quitarse prejuicios de encima. No se vive tan mal. La gente es muy acogedora.

2. Hay buenas oportunidades de empleo, especialmente en las áreas de ciencias y tecnología que son las que está fomentando e impulsando el gobierno nacional (ingenierías, medicina, etc.). Ahí van algunas páginas de empleo para quienes deseen aventurarse: www.socioempleo.gob.ec (esta página publica empleos del sector público), www. multitrabajos.com, www.porfinempleo.com, www.computrabajo.com.ec, www.acciontrabajo.ec y www.opcionempleo.ec.

3. Cuidado con los que tienen máster y maestrías que son títulos propios de universidades españolas: solo son valederos para el sector privado y en algunas ocasiones para el público, pero no sirven (por disposición legal) para la docencia universitaria y acceder a un doctorado ni educación superior. Es decir, no puntúan para un concurso de méritos y/o oposición si se quiere acceder a una universidad sea pública o privada. Reconocer títulos universitarios es posible y no demasiado complicado. El SENESCYT (Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación) publica un listado de las universidades extranjeras a las que les reconoce de forma automática los títulos universitarios (se puede ver aquí).  Si la universidad no consta en el listado, el título pasa por un comité que lo reconoce o no. Basta con tener el título y el programa de estudios apostillados.

4. Solo hay consulados de España en Quito y Guayaquil. En algunas ciudades existen viceconsulados, caso de Cuenca o Manta, pero las funciones de estos últimos se restringen a dar información y remitir documentos a Quito y Guayaquil. En caso de tener que hacer trámites, conviene tenerlo en cuenta porque si bien en los últimos años han mejorado de forma considerable las redes de transporte internas, aún hay que tomarse su tiempo para desplazarse una ciudad a otra.

En lo particular, Cuenca es una ciudad situada en la zona andina, o región sierra, a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar. Se la conoce como la Atenas del Ecuador, porque desde siempre ha sido un foco de cultura y conocimiento. Cuenta con buenas infraestructuras, universidades, siendo una ciudad modelo dentro del país. Es la tercera en población con algo más de medio millón de habitantes, declarada patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Hay una importante colonia de españoles: existe un Casal Català, varios negocios gastronómicos regentados por españoles y un viceconsulado de España. Aparte, es un destino reconocido internacionalmente por los estadounidenses –sobre todo jubilados- ya que el nivel de vida para ellos resulta mucho más económico y tranquilo.

Lo digo sin resentimiento alguno, pero en Ecuador he encontrado las oportunidades que difícilmente hubiera conseguido en España: un trabajo acorde a mis conocimientos, una familia y casa propias (gracias a planes de primera vivienda para jóvenes). La distancia es lo más difícil de llevar –aunque para eso están las tecnologías- la añoranza de la gastronomía, etc.

Espero que los estos datos puedan ser de utilidad para que quien decida venirse al país. Un abrazo muy fuerte y suerte para todos!!

Alberto de Dios Romero, médico

Soy especialista y ya llevo trabajando cuatro meses en Ecuador para el sistema público sanitario. Nos ofertaron venir a este país para fortalecer el sistema sanitario público huyendo de España donde hay destrucción de lo público.

Mi experiencia es contundente: no recomiendo a nadie venir a trabajar a este país. Por varias razones:

1. Tardan meses en convalidar los títulos académicos y piden documentos imposibles o que no existen. Sin los títulos, es raro o imposible que te contraten, por lo que puedes estar gastando en hoteles, alquileres sin ganar dinero.

2. Los trámites de legalización son una agonía de oficinas, ministerios, bancos, notarías, visados, etc., con largas colas, mal trato, lentitud y mucho coste.

3. Las mentiras han sido constantes. Nos prometen salarios y bonificaciones que luego no se cumplen. El coste diario de la vida es más caro de que dicen. Los alquileres en el centro de Guayaquil son tan caros o más que en España teniendo en cuenta los pluses por la inseguridad.

4. No hay seguridad en las grandes capitales. Ello afecta mucho a la calidad de vida. Para desplazarse recomiendan un taxi seguro, más caro. Comprar un coche de segunda mano es prohibitivo, mucho más caro que en España.

5. En el trabajo no aprovechan tu experiencia ni tu conocimiento y te encomiendan labores absurdas o que nadie quiere hacer.

6. El país está endeudado, en bancarrota. Eso no sale en los medios de comunicación. Todos los días echan a trabajadores sin indemnización ni derechos. No se pagan jubilaciones. Piden pruebas de embarazo a las mujeres antes de contratarlas. Los sindicatos han sido abolidos. En fin, que la mayoría de los españoles que hemos venido estamos con la idea de salir cuanto antes de este país porque uno se desgasta y no se ahorra nada de dinero.

Gloria, médica.

Mi experiencia como inmigrante en Ecuador, con la promesa falsa de un contrato de trabajo por parte del hospital Abel Gilbert Pontón de Guayaquil, fue bastante mala. A través de Skype y correo electrónico, se me había ofrecido un contrato como auditora médica en dicho hospital.

Me gasté un dineral en copias notarizadas de mis títulos universitarios, apostillas, visados, realicé todos los trámites en el Senescyt para convalidar mis estudios y me fui a Ecuador.

Tuve que volver con un palmo de narices. El contrato que me habían ofrecido no existía, en su lugar me ofrecieron otro contrato diferente, con la mitad del salario inicialmente ofertado... pero incluso ese contrato nunca se materializó, nunca lo vi en un papel para firmarlo.

Tras un mes allí, y habiendo malgastado mucho tiempo y dinero, regresé a España.

En mi vida me había sentido tan engañada. Le pedí explicaciones al gerente del hospital de Guayaquil, un español, y nunca me contestó a ningún mensaje.

Afortunadamente, ahora trabajo para una organización internacional con excelentes condiciones laborales. Pero, dada mi experiencia, solo puedo recomendar precaución y paciencia a cualquier persona que quiera ir a trabajar a Ecuador.

Recomendaciones

Julián Giménez Agut

Llegué hace diez años a Colombia solo, con dos maletas y 6.000 dólares, desde el primer día me sentí como en mi casa, la gente es amable, educada y humana.

Este es un país lleno de oportunidades y mucho desarrollo, a mi me ha ido muy bien, hay una gran clase media que empuja la economía y genera mucho movimiento.

Recomendaciones:

1- Bogotá es la capital, allí se centra gran parte del desarrollo y la economía, recomendaría esta ciudad para encontrar de forma rápida un trabajo.

2- Para empezar puedes dar clases en una de las muchas universidades, te contratan fácilmente y te permite ganar dinero para tus gastos, puedes trabajar por horas mientras te organizas. Se puede facturar sin pagar autónomos, solo con un documento llamado Rut cuando tengas tu residencia.

3- Infórmate bien en el ministerio de exteriores de los tipos de Visas para extranjeros, están dando facilidades para inmigrantes extranjeros. http://www.cancilleria.gov.co

4- A corto/mediano plazo es muy recomendable que emprendas tu propio negocio, te permite ganar mucho más dinero que si estás contratado.

5- Date tiempo para entender la cultura y formas de ser de los colombianos, no pretendas que todo sea como en España. Como el mundo es redondo, aquí suelen ser las cosas al revés.

6- Hay muchas oportunidades en construcción, infraestructuras, tecnología, marketing, publicidad.

7- Importante, aquí todo va por clases sociales, aprende a moverte en este mundo y procura hacer negocios con personas de buen nivel cultural, te irá mucho mejor.

8- Cuidado con la inseguridad, aunque yo llevo 10 años aquí y nunca me ha pasado nada, debes ser prudente y saber donde estás.

Para terminar este es un país divertido y con muchas ganas de vivir, solo hay que quitarse la rigidez europea y disfrutar. Ánimo.

Aitor Arjol

Estudié una Maestría de Cooperación Internacional Descentralizada en la Universidad del País Vasco, enfocada en el Sistema de Naciones Unidas, la cual permitía el acceso a un programa de becas del Gobierno Vasco. El propósito de las mismas: dos años de ejercicio profesional en organismos del Sistema de la ONU, con destino en diferentes países, preferentemente de Latinoamérica, en función del perfil profesional y de las necesidades de destino. Quería Perú, por mi afinidad con la cultura inca y por la literatura de ilustres como Mario Vargas Llosa, José María Arguedas o César Vallejo.

Por fortuna, me tocó o elegí Ecuador, a sabiendas de que mediaba un desconocimiento casi absoluto del país, y con el agravante de que la percepción que por aquel entonces se tenía del país estaba empañada por el hecho de que los ecuatorianos eran la primera comunidad inmigrante de España, superada mucho después por los ciudadanos de nacionalidad rumana. Otra agravante: los medios de comunicación ignoran cuál es la realidad objetiva de aquellos países, informando solo a intervalos y con aquellos sucesos que tienden a generar una percepción negativa: conflictos políticos, desastres naturales, accidentes de tránsito o delitos de sangre.

Llegué a finales de marzo de 2004. Esa fecha marca un punto de inflexión en mi vida, tanto profesional como humano. Me quedo con el segundo. Como profesional al servicio de la ONU, llegué convencido de que la visión, misión y valores del Sistema eran también los míos y que todos creíamos en llevarlos a la práctica. Me especialicé en Gestión de Riesgos Naturales y tuve la oportunidad de conocer a fondo el funcionamiento interno de la organización y el modo en que tejía sus políticas al servicio del desarrollo del país en el que estaba destinado. Con mucho, un asunto es la percepción desde fuera y otro bien diferente es cuando tomas conciencia de una verdad que corre en boca de todos: hay una discordancia entre los valores que dicen seguir y la práctica. Por eso me marché. Sin embargo, la cultura del país me persiguió en mis sucesivas idas y venidas. Dado que llevo unos veinticinco años escribiendo y leyendo, de forma autodidacta, así como desarrollando mi particular afecto por la comunicación, la sombra de mi vocación fue proyectándose de forma progresiva en lo que es mi actual situación profesional.

Aitor Arjol en el cartel de Nómadas.
Aitor Arjol en el cartel de Nómadas.

Siempre he trabajado en el ámbito de la cooperación internacional, o en el sector privado financiero, pero con el sentimiento de que no son los ámbitos más adecuados para el mejor aprovechamiento del sentido de compromiso social que albergo. Es por ello que me decidí por el más difícil: la literatura, la cultura. Las que menos valor económico suelen tener en el mundo globalizado que hoy conocemos, pero también las más necesarias para mantener nuestra sensibilidad intacta.

La literatura. El hecho escrito. La cultura. El arte. Son ejemplos de lo imprescindible que deberían resultar en el ser humano. A mediados de 2011, dentro de mis intermitencias de asesoría a organismos internacionales, regresé como delegado de Cruz Roja, pero tuve que asistir a la falta de consistencia de los organismos internacionales, así como la carencia de efectividad o socialización de los presuntos beneficios que la cooperación internacional dice disponer. Nada es lo que parece. Desde entonces, tomé la decisión de dedicarme por y para la literatura, la gestión cultural y la producción ejecutiva en esos ámbitos.

Hoy en día me considero realizado profesionalmente. Soy docente de Lengua y Literatura para el Programa de Bachillerato Internacional de una prestigiosa entidad educativa de Quito, donde tanto el entorno humano como los alumnos son las dos razones que más estimo. Nunca estudié pedagogía pero estimo que no es cuestión de teoría, sino de práctica, afecto y pasión por lo que uno hace. Es una trilogía que casi garantiza que todo saldrá bien. Después soy profesional de comunicación: tengo mi programa de radio, creé una empresa que lleva el nombre de Literaquito y pretende ser la primera Escuela de Literatura que intenta hacerse en un país carente de políticas culturales pero con un medio muy propicio para generar iniciativas. Asimismo, desarrollo proyectos relacionados con la industria cultural: El Ciclo anual de Poesía Viva; el grupo Nómadas que dentro de poco se presenta en la Fundación Casa de la Danza y, desde luego, el propósito de integrar esas actividades con mi comunidad educativa, donde los jóvenes tomen conciencia de la importancia que la cultura tiene para el país.

¿Consejos? Mi experiencia se aleja considerablemente de los cánones instaurados. Ecuador que yo elegí por la trascendencia y envergadura de su belleza, de su cultura, de sus gentes, con todo lo bueno y malo que tuviera.

Ahora estamos asistiendo a una evidente emancipación de Sudamérica, en todos los términos, particularmente en el político. Como fotógrafo independiente, tengo la oportunidad de asistir y convivir con la presencia de Evo Morales o Lula Da Silva cuando, con motivo de una visita institucional, han ofrecido su rueda de prensa o participado en conferencias de alto nivel en la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Ecuador no es ajeno a esa emancipación, pese a que actualmente exista la polémica decisión de explotación del Yasuní, que considero que es un error desde el punto de vista del discurso político anterior, tal como "Ecuador ama la vida". También es una decisión compleja, cuyo alcance y motivaciones no se entienden desde fuera, y hay que sentirse ecuatoriano de corazón para entenderlo y entablar un debate profundo.

Posibilidades de empleo las hay todas. Pero tampoco son las que se venden por parte del gobierno a bombo y platillo, donde dicen que se necesitarán tantos miles de profesionales españoles en el ámbito de la docencia, justo donde yo trabajo principalmente. Gran parte de la sociedad ecuatoriana está preocupada y, con la evidente razón, de que se privilegie la acogida de profesionales españoles con salarios exorbitantes cuando:

1. En el país el salario básico sigue siendo unos 350 USD

2. Se cuentan con profesionales válidos, sean nacionales ecuatorianos o extranjeros que, como yo, nos acreditan diez años de residencia efectiva y experiencia profesional

3. No cuentan con un conocimiento de la realidad social y cultural del país y eso es evidente cuando se trata de ejercer docencia de materias donde es preciso, como la mía.

Otro inconveniente es la falta de claridad en la información que se emite en materia de legalidad inmigratoria, derecho laboral o empleo. Por un lado, se discute la efectividad de algunos Consulados españoles, especialmente el de Guayaquil. Por otro lado, el sistema público en materia inmigratoria del gobierno ecuatoriano ha mejorado considerablemente, pero todavía pesa la falta de información efectiva que te dan los funcionarios y nunca permiten realizar la gestión en un solo día, porque resulta que cada vez falta un documento y debes volver al otro, para que, valga la redundancia, vuelva a faltar otro. Además, existe una falta de información en cuanto a la sede física donde han de realizarse muchos trámites.

Como licenciado en Derecho, especializado en extranjería, durante los meses de menor actividad profesional, presté un tiempo en el medio donde solemos confluir los "expatriados": las redes sociales. Junto con otros ciudadanos españoles, prestamos la información de forma desinteresada, pero eso contrasta con la siguiente realidad: los que vienen están desorientados, y muchas veces no optimizan la información que se les da, porque los medios se usan como "continuación" de percepciones políticas, soberanistas o tendencia al ocio. Es decir, pienso que a veces vienen con una idea poco clara de lo que quieren hacer. Y eso es un error fatídico en este país, que también es competitivo y, a medio plazo, la sociedad ecuatoriana dejará de tener ese sentido tan abierto y tolerante que les caracteriza. Siento que el ecuatoriano es acogedor, hospitalario y con gran sentido de la receptividad.

Otro dato adicional es la extraña atracción emocional que ejerce el país. Nos referimos a un país donde con un tamaño territorial inferior al de España, cuenta con unos índices de diversidad ambiental y climática inconcebibles. Vivo en Quito, que se dice la capital de la eterna primavera. En dos horas estás en los glaciares de los volcanes a 5000 metros de altitud. En dos horas más hacia el oriente se acrecienta la selva. En cuatro horas hacia el oeste el océano Pacífico se asoma por Esmeraldas. Al sur me persiguen los páramos.

Me considero una persona feliz porque tengo todo lo que necesito más no el que más tiene. Con eso me olvidé notablemente de esos salarios espectaculares que se prometen y también de ese sentimiento de superioridad que con frecuencia ha caracterizado al expatriado contratado por organismos internacionales. Ecuador no es un país que se deba ver con encima del hombro, a la europea. Es un país que debe sentirse a la misma altura que lo que él nos ofrece.

En resumen, es el más propicio para el que tiene un espíritu de trabajo y superación humana. Es el peor para que el viene arrastrado por ese sentimiento de queja y de acomodamiento a percibir una prestación de desempleo mientras vives la vida o pasas muchos fines de semana en Berlín, Lisboa o Roma aprovechando el espejismo de los viajes "low-cost".

Ecuador sembró en mi la convicción de ser poeta, escritor y comunicador. Y lo llevé al efecto. Mi percepción no será la más deseable para muchos, pero emocionalmente es precisa la transcripción. Y creo que el factor emocional es que finalmente toma la decisión, no "Españoles por el mundo".

Carlos. L. Ríos

Me ocupé muchos años en trabajar intensamente. Mantener la mente ocupada era mi motor.

Empleé mi tiempo en realizar, dirigir, escribir, editar, postproducir obras audiovisuales de

Carlos L. Ríos.
Carlos L. Ríos.

todo tipo y género para productores y clientes. Pero todo comenzaba a repetirse una y otra vez bajo un mismo patrón. Mi gran miedo, la monotonía, se apoderaba poco a poco de mi estado anímico. Avanzaba el año 2008. Vivíamos un aparente buen nivel de vida. La bonanza económica era algo trabajado con esfuerzo.

Treinta años más tarde recibiríamos una justa y merecida jubilación. Un año antes, en el 2007 las entidades financieras ya sabían lo que se nos venía encima. Nosotros, los ciudadanos, no.

Conocí a Vero, quiteña residente en Viena por 11 años y a su hija Fio. El destino las hizo emigrar de regreso a su tierra natal. A finales del 2008 vivíamos en Ecuador y esperábamos a nuestro hijo Teo.

Llegué como voluntario de la Fundación Verde Milenio, cuya directora Jenny, madre de Vero, decidió hace años trabajar con capital humano. Como turista sólo puedes estar tres meses en Ecuador, para temporadas más largas se necesita VISA (visado), aunque la tarjeta tampoco vendría mal. Además de viajar y conocer el país grabando las actividades de la fundación tuve la opción de residir un año. Nacido Teo pedimos una Visa de amparo para mí, por lo que me convertí en residente con todos los derechos permitidos por la ley ecuatoriana.

Pude traer mis equipos de grabación y edición y bastantes útiles personales y libros como menaje de hogar y sin pagar impuestos. Coche y moto se quedaron. En Ecuador sólo pueden entrar vehículos del mismo año del que se ingresa en el país. Existe alguna otra opción en la que si el vehículo no tiene más de 5 años podría entrar. Es una lotería. Puede que ingrese, puede que no. La decisión se realiza por sorteo.

Ser voluntario significa no ganar dinero ni poder trabajar. El primer año sobrevivimos por trabajos que todavía realizaba para España y algunos ahorros que conservaba. Echaba de menos la lluvia gallega. Tenía morriña. En casi un año sólo vi llover un día y fueron 5 minutos. Nacieron ríos por todas las esquinas. En diez minutos todo estaba seco. Radiaba el sol. Algún taxista quiteño me comentó: “Quito es como una mujer, no sabes qué temperamento tendrá al minuto siguiente”. Pero ese año no fue normal. No llovió. Los embalses escaseaban agua. Se fue la luz. No había suficiente suministro eléctrico. Racionaron. Estábamos sin luz seis horas al día. Siete días a la semana. Por tres meses.

Todo era un caos. Por las noches volvía la luz y la gente se conectaba a las redes sociales desesperadas por hablar. No podían escribir informes. No podían diseñar. Menos trabajar. ¿Por qué no bajan a tomar un café y conversar en persona?, ¿Por qué no cogen un papel y escriben con lápiz o bolígrafo?, ¿Por qué no hacen bocetos de diseños en papel?... Vero, David (un amigo también quiteño y que regresó de Viena el mismo año) y yo decidimos... crear.

Cogimos aguja e hilo. Cola blanca, agua y papel higiénico. Madera, alambre, botones. Empezamos a ocupar 6 horas en conversar y en crear personajes. Cada uno con su propia historia. Cada uno con sus miedos y sus alegrías. Con sus diagnósticos clínicos. Con sus aspiraciones. A nuestros amigos les gustó. Poco a poco todos querían ver nuestras creaciones. Vendimos alguna. Lo lamentamos aún hoy día. Cada figura es parte de nosotros, y el ser humano no se vende (perdón, no debería venderse).

Aprendimos a vivir sin luz, sin tecnología. Nos preguntaron cómo se llamaba nuestro colectivo. No sabíamos. Pensamos y salió nuestro nombre: Cuando se va la luz.  David regresó a Viena, tendría morriña de la cuasi-perfección. Vero y yo seguimos con esta filosofía de vida. Tratamos de “no depender” de la tecnología. Intentamos vivir el momento. Sobrevivir con lo que te llega a las manos. Transformándolo.

Mientras, todavía me discriminaban por ser “colono”. Si vienes de visita está bien, pero si vienes para quedarte, eres competencia. Aún así conseguí algunos trabajos en publicidad. Todo lo ganado lo invertíamos en nuestro proyecto. Compramos una peluquería entera. Muebles, sillas, utensilios, espejos, cuadros, huesos humanos que servían para que no entrasen a robar los ladrones, fotos pornográficas y hasta el pelo de la abuelita. Le cortó el mechón su marido peluquero el día que ella falleció. En las sillas

están grabados los años de fabricación. Una data de 1892 y la más moderna de 1901. Vero decidió retomar su ocupación vienesa, técnica en coloración capilar, estilista y peluquera.

La gente ya no sólo venía a ver piezas artísticas. Ahora se cortaban o teñían el pelo. Las jornadas se hacían largas en conversación. El hambre acechaba. Al principio salía una tortilla de Betanzos. Luego eran necesarias dos. Tres y hasta cuatro. Por no repetir y caer en monotonía, me desespera, salió “polbo á feira” (pulpo a la feria), o croquetas de marisco, de pollo, de carne o empanada gallega. El postre eran filloas, chulas, leche frita y un pequeño bajativo hecho por mis manos en Ecuador, licor café. Así nació nuestro CaféTaller y Agarimo (repostería artesanal).

Alguien quiso aprender este estilo de vida. Nació Akademia, talleres de desarrollo de la creatividad. Fotografía artística, creación de personajes en tela, creación de personajes en papel maché, y cualquier adaptación que se pueda imaginar que desarrolle la creatividad.

Los ingresos no fluyen en grandes cantidades. Sirven para vivir el día a día. Pero es mejor disponer de tu tiempo que trabajar en alguna empresa. El sueldo base ha subido. No pasa de los 400 dólares al mes. La vivienda es relativamente barata. La comida en los supermercados es cara. Ecuador no es un país barato.

Finalmente. Saltándome algunos pasos importantes. Llegamos a la situación actual. Abrimos un pequeño hotel de cuatro habitaciones, Noite Creative Hotel. El trato es totalmente personalizado y atendemos a cada huésped como si fuese un hijo. Ya los hemos tenido de 70 años y más. A todos les gusta tener una madre y un padre que los cuide. A los que no les importe a qué se dedican o qué hacen en su vida. Simplemente que los cuiden, los atiendan y les faciliten el día a día.

Seguimos viviendo con lo justo, pero nos damos muchos lujos. Vivimos a nuestro ritmo.Trabajamos en casa. Compartimos el día a día con nuestros hijos. Organizamos nuestro tiempo. No tenemos jefes. Estamos trabajando por nuestra propia jubilación, sin depender de quién gobierne.

Cuando se va la luz ya no es colectivo artístico, lo hemos reconvertido en Gestión en desarrollo intercultural. Estamos organizando talleres con docentes extranjeros en combinación con docentes ecuatorianos. Buscamos la manera de cohesionar los conocimientos de diferentes partes del mundo para un único fin de desarrollar la creatividad. Y ésta es mi historia resumida.

¿Consejos? Es fácil darlos. Lo difícil es cumplirlos:

  • No importa el país, lo que importa es la actitud.
  • En Ecuador todavía existe un fuerte resentimiento por la colonización. Lamentablemente tampoco es que hayamos tratado bien a los ecuatorianos en España (siempre generalizando). Por nuestra forma de hablar nos consideran prepotentes y arrogantes.
  • Debemos entender la cultura de cada país. No tratar de imponernos. No pensar que “lo nuestro” es mejor.
  • Ecuador es un país pequeño pero rico en multitud de aspectos. Tiene los mismo problemas que cualquier otro país. Ni más ni menos.
  • No pretendas llegar y hacerse ricos sin trabajar. El esfuerzo es lo que da recompensas. La lotería también, pero somos demasiados jugando a ella.
  • Nos educaron para ser empleados. Cambia el roll, intenta ser el empleador. Ten decisión y coraje. No temas caer. Todos tropezamos mil veces.
  • Lo mejor que tiene Ecuador en aspecto laboral es la escasez de impuestos o pagos de autónomos. Prácticamente son inexistentes. Con tu cédula de identidad tienes derecho a siete números de identificación fiscal, por lo que puedes realizar hasta siete actividades diferentes.

¿A qué te puedes dedicar? Prácticamente a lo que quieras. No son necesarios requisitos terriblemente complicados de obtener. ¿Sabes cocinar? cocina, ¿Sabes coser?, cose. Lógicamente poco a poco todo esto está cambiando, pero aún se está a tiempo.

Para aplicar a diferentes proyectos de carácter institucional necesitas ser “nacional”, para lo que debes residir 5 años en el país.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50