El ‘efecto Fukushima’ arrastra el uranio a su precio más bajo desde hace siete años

El coste de la materia prima llega a devaluarse en agosto hasta los 34,5 dólares por libra Los analistas creen que, a corto plazo, el precio se mantendrá en los niveles actuales

Piscina en la que se almacena el uranio enriquecido ya usado, en el reactor de la central nuclear de Cofrentes (Valencia), propiedad de Iberdrola.
Piscina en la que se almacena el uranio enriquecido ya usado, en el reactor de la central nuclear de Cofrentes (Valencia), propiedad de Iberdrola.Carles Francesc

Los efectos de la crisis de Fukushima continúan propagándose mucho más allá de las consecuencias medioambientales y geopolíticas. Y es que el precio del uranio en los mercados financieros de materias primas se mueve actualmente en las cotas más bajas de los últimos siete años. Una situación que se explica por la intensificación de la tendencia a la baja que comenzó con el accidente de Japón en 2011. Al raíz del cual, además, se minimizaron los planes nucleares de las grandes potencias mundiales.

A principios de este agosto, el coste del uranio cayó hasta los 34,5 dólares por libra. Y, aunque inmediatamente subió ligeramente , hasta los 35,75, ahí se ha mantenido hasta este viernes. Una cifra que se encuentra muy lejos de los casi 40 dólares que se pagaban a finales de junio, cuando arrancó este último desplome. Y, por supuesto, de los 70 de febrero de 2011, pocas semanas antes del tsunami que desencadenó la catástrofe atómica.

"El precio empezó a elevarse en 2010 en base al optimismo nuclear que surgió en ese momento. De hecho, China e India presentaron planes muy importantes de apuesta por esta energía. Pero Fukushima resultó fundamental para que varios países cambiaran su punto de vista", explica Germán García Calderón, director del área de Aprovisionamiento de Uranio de Enusa, empresa pública encargada del suministro de esta materia prima a las centrales españolas. En febrero de 2011, a casi 70 dólares la libra, esta materia marcaba su máximo desde principios de 2008.

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El accidente provocó que Japón, que obtenía el 30% de su electricidad a través de estas plantas atómicas, parara todos sus reactores —actualmente solo mantiene dos encendidos—. "El país nipón sumaba el 7% del consumo mundial, por lo que se produjo una caída radical de la demanda", añade García Calderón.

Las consecuencias mundiales de Fukushima resultaron impredecibles. Angela Merkel decidía en mayo adelantar el apagón nuclear de Alemania, que prevé cerrar todas sus centrales antes de 2022. E Italia, en junio de 2011, rechabaza en referéndum que el país volviera a construir instalaciones de estas características. Por tanto, ante la seguridad de que la demanda disminuiría, los precios se desplomaron.

Comienza en esas fechas una progresiva caída del coste del uranio, que se intensifica en el último trimestre de 2012 y se agudiza en julio y agosto de este año. Los analistas consideran que, a corto plazo, el precio se mantendrá estable en los próximos meses. “La situación de incertidumbre en esta industria explica que no haya nuevos aumentos desde Fukushima”, explica Greenpeace en un informe. Bloomberg vaticina que durante el segundo semestre de 2013 se recuperará ligeramente, hasta llegar a los 45 dólares al cierre de diciembre, cuando volvería a niveles de finales del pasado año.

A largo plazo, en cambio, las expectativas resultan más optimistas. "Con la vista puesta dentro de diez años, se espera que el mercado crezca significativamente", recalca la Asociación Nuclear Mundial (WNA, en sus siglas en inglés), que calcula un incremento de la demanda del 48% entre 2013 y 2023. Los 435 reactores en funcionamiento requirieron 68.000 toneladas de uranio aproximadamente el pasado año. De esta cantidad, un 86% provinieron de las minas repartidas por el mundo, con Kazajistán como principal extractor. El país asiático copa el 31% del mercado, con 21.317 toneladas en 2012. Le siguen muy lejos Canadá (13%), Australia (10%) y Níger (7%).

Kazajistán, el principal extractor de uranio del mundo, suma una cuota de mercado del 31%

La tesis del crecimiento del mercado sigue la línea marcada por Bloomberg, que pronostica que el precio del uranio avanzará drásticamente dentro de dos años, cuando pasará de los 52,5 dolares por libra en 2014 a los 65,6 en 2015. Una evolución al alza que supondría, después, la vuelta a los 70 dólares en 2016. "Se espera que Japón termine recuperando sus plantas, pero no se sabe cuándo ocurrirá. Precisamente, el problema es que se demora. Y, mientras esto ocurra, la presión sobre los precios seguirá a la baja", analiza García Calderón.

Aún así, el uranio se situará muy lejos de los máximos históricos registrados en junio de 2007, cuando esta materia prima se llegó a pagar a 138 dólares. “Lo que establece la rentabilidad de la minería de uranio, como en cualquier otro caso, es la relación entre los costos de extracción y producción con los precios del mercado internacional", subraya Greenpeace.

Por ello, por ahora, parece imposible la reapertura de la última explotación de España, en Saelices el Chico (Salamanca), que cerró en 2000 por su falta de rentabilidad y que la empresa australiana Berkeley Resources se planteó volver a poner en marcha ante los elevados precios de final de la pasada década. Y es que, según expuso Ecologistas en Acción, la cifra que manejaba el sector para que la producción allí resultara apetecible era de 100 dólares por libra.

Desde Enusa, que adquirió el pasado año 1.200 toneladas de concentrado de uranio, explican que con la producción propia de Salamanca se cubría el 15% del volúmen manejado. Pero, ahora que se compra todo, ¿cómo influyen las oscilaciones del precio en la generación de energía eléctrica nuclear? Lourdes Guzmán, también de Enusa, resaltó en una ponencia que el coste del combustible, una vez enriquecido, supone únicamente el 12% del total:  "Esto quiere decir que, si el precio de la materia prima se duplicara, el coste de la generación apenas se vería afectado".

Sobre la firma

J. Jiménez Gálvez

Redactor de Tribunales de la sección de Nacional de EL PAÍS, donde trabaja desde 2014 y donde también ha cubierto información sobre Inmigración y Política. Antes ha escrito en medios como Diario de Sevilla, Europa Sur, Diario de Cádiz o ADN.es.

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