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OPINIÓN

¿Recuperación plena o estancamiento?

Ya se sabe que encuestas de población activa, como otros datos del paro, indican cómo se ha comportado la economía española en el pasado reciente. Pero si lo que revelan las tripas del sondeo del segundo trimestre del año contiene algún mensaje hacia el futuro próximo resulta muy difícil, por no decir imposible, eludirlo. Ese indicador es que siendo los puestos de trabajo creados tan ligados a la primavera económica que experimenta en estos meses una economía de servicios y turismo como la de España, serán los mismos que el viento del otoño e invierno se llevarán. Sin que los reemplacen puestos sólidos y estables.

En los años treinta, el economista que mejor representaba a John Maynard Keynes en Estados Unidos era Alvin Harvey Hansen. No me resultó fácil, pero finalmente conseguí en una librería de viejo, en Nueva York, su libro publicado en 1938 bajo el título Full recovery or stagnation? (¿Recuperación plena o estancamiento?), que dio lugar a uno de los debates más apasionantes del siglo pasado.

Situémonos. La economía norteamericana llega en 1933 al punto más dramático de la llamada Gran Depresión, con una tasa de paro de 24,9%. Pero en dicho año comienza una recuperación. Y, en 1937, cuando se inicia una consolidación fiscal prematura, el desempleo ha descendido al 14,3%. Y se precipita una segunda recesión. Hansen publica su obra al año siguiente.

En 1938 plantea Hansen si en realidad no se abre una larga fase de estancamiento (stagnation) por la falta de oportunidades rentables de inversión. Dice que si bien la economía capitalista moderna tiene una enorme capacidad de ahorro, si falta la oportunidad de inversión, ese potencial no contribuye a la formación del capital y al crecimiento sostenido de la actividad económica. ¿Qué pasa entonces? Los ingresos de la gente caen y se consolida el paro masivo.

Este debate, en el que participa nada menos que el economista Joseph Schumpeter, es un viaje a ninguna parte. Porque la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial aporta lo que Hansen dice, en 1938, que faltaba: la oportunidad de inversión. El motor de la nueva expansión es la guerra y la reconstrucción.

España ha atravesado por dos recesiones, hemos conocido por fin lo que es el llamado double dip (doble hoyo recesivo) y nuestro propio patrón oro, un euro con defectos evidentes de mala fabricación, nos ha conducido a un política económica y social devastadora que es lo más parecido a un hara-kiri para toda una nación. A una guerra.

Hansen hablaba de “recuperación plena” de la economía en 1938, a raíz de la segunda recesión norteamericana. Hoy hablar de recuperación “plena” en España y en Europa es extraordinariamente presuntuoso. Ni siquiera podemos pretender que estamos anta una recuperación anémica.

Los ajustes que nos exige la tecnocracia de Bruselas difuminarán cualquier espejismo temporal. Ayer, no en vano, Luis de Guindos al usar su turno para responder a los portavoces en la Comisión de Economía les animó a estudiar a la vuelta del verano qué hacer con los 60.000 millones de euros no utilizados del rescate bancario. Después de alardear que aparte de los 40.000 millones ya utilizados no hace falta nada más, ahora quizá, quién sabe, los 100.000 millones se nos queden cortos.