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Prueba y error con la banca pública

Tras perder casi un año con estrategias fracasadas, el Gobierno admite ahora que tendrá que pagar para encontrar compradores para Novagalicia y Catalunya Banc

Un cajero automático en una sucursal de Catalunya Caixa
Un cajero automático en una sucursal de Catalunya Caixa Bloomberg

Casi un año después de las pruebas de estrés que Oliver Wyman hizo a toda la banca, el Gobierno no tiene claro qué hacer con Novagalicia y Catalunya Banc, que emergieron entonces como dos grandes problemas para el sector. La razón para la incertidumbre puede estar relacionada con el hecho de que el Ejecutivo actual, al igual que el anterior, ha defendido que su objetivo es que la crisis “cueste lo menos posible al contribuyente”. Un principio que, según los expertos más veteranos, acaba al final por prolongar las crisis y encarecer los costes. El Gobierno admite ahora que, al final, seguramente deberá pagar si quiere encontrar comprador a las dos nacionalizadas.

Con el criterio de “ayudas cero” en la cabeza, el ministro de Economía, Luis de Guindos, rechazó el 4 de marzo pasado las dos ofertas (la del Santander, un tanto etérea, y la del Popular más concreta) para quedarse con Catalunya Banc. Y la subasta quedó desierta. Por segunda vez, porque en julio de 2012, ya le ocurrió lo mismo. Pero la realidad es tozuda y la economía y, sobre todo, las dos entidades, no mejoran. Como admite el FROB, son víctimas de la fuga de depósitos y los problemas reputacionales por la crisis de las preferentes.

Para saber qué se podía hacer con los dos bancos, el Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB), encargó un informe a McKinsey y Nomura. La conclusión del estudio (que el FROB no ha dado a conocer) fue que el Gobierno había tomado la decisión equivocada: lo mejor es vender cuanto antes para evitar la depreciación. Los expertos dibujaron dos escenarios: o se daban ayudas para que alguien se quedara con las antiguas cajas o se separaban los activos buenos de los malos y se intentaba obtener dinero con la parte sana.

La separación de activos no gustó al organismo que dirige Antonio Carrascosa, porque según fuentes del FROB, no cuentan con equipos adecuados. Así que vuelta a la casilla de salida: admitir que hay que correr para venderlas y poner dinero para encontrar un comprador. Se trataría de acabar con dos “bancos zombis”, como los denomina Miguel Martín, presidente de la patronal bancaria, y les que acusa de frenar la llegada del crédito a la economía. Aun así, el FROB todavía se encastilla en que no es “imprescindible” contar con el Esquema de Protección de Activos (EPA), un seguro ante posibles créditos morosos. Sin embargo, admite que lo está estudiando. Manuel Romero, director del sector financiero de IE Business School, cree que el Gobierno ha practicado “la farragosidad dialéctica sobre este asunto. Habrá ayudas, vía créditos fiscales u otra fórmula, está claro”.

El siguiente dilema es ¿quién las pagará? El Gobierno casi ha descartado pedirlas a Europa, por lo que “será el FROB el que las cubriría”, apuntan en este organismo. Pero, por increíble que parezca, hay algo peor que pagar los 3.000 o 5.000 millones que puedan ser necesarios para encontrar compradores. Si el Gobierno vende por un euro Catalunya Banc, asumirá pérdidas de 9.084 millones, la cantidad que inyectó tras las pruebas de Oliver Wyman con dinero de Europa. Y si ocurre lo mismo con Novagalicia, habrá dado por irrecuperables 5.425 millones. En total, 14.509 millones que pasarían a engrosar el déficit público. Lo que se perdiera con esos EPA, también se sumarían a esta factura. Además, con estas dos excajas ya se han perdido para siempre 6.595 millones entregados por el FROB y asumidos como déficit en 2012. Es decir: hay, al menos, 21.000 millones en juego.

Todos los expertos consultados admiten que no es fácil vender un banco porque su precio no es sencillo de averiguar y porque hay pocos posibles compradores. No obstante, critican que a estas alturas el FROB contrate a dos bancos (que cobrarán 700.000 euros cada uno) para conocer cómo están los dos bancos. Todos coinciden en que “el tiempo aumenta la factura. Si se hubieran sacado a la venta tras recibir la inyección de Europa, se hubiera exigido menos ayudas que ahora”, apunta Íñigo Vega, analista bancario de Nau Securities. ¿Cuánto más caro puede salir ahora? Vega recuerda que el Popular se ha depreciado un 50% en los últimos 12 meses.

Solo hay cuatro posibles compradores: Santander, BBVA, Popular y Caixabank. El fondo norteamericano Guggenheim ha recibido el visto bueno del Banco de España para presentarse a la subasta por Novagalicia si presenta un plan de negocio y compromiso de mantenerse en el banco aunque lleguen pérdidas importantes, según fuentes financieras.

Santander, BBVA y Popular admiten el interés “si hay ayudas”. Después de los refuerzos multimillonarios que han recibido Sabadell y Caixabank por la CAM y Banco de Valencia, no tiene sentido que el Gobierno crea que las siguientes subastas serán sin soporte público”, apuntan en una de estas entidades. Otros resaltan un aspecto curioso: “Se ha ayudado a dos bancos catalanes y ahora que está en juego Catalunya Banc, quieren que entremos sin EPA”. “Y no hay que olvidar que el ex número dos de Catalunya Banc trabaja para Caixabank... se ha ido con todas las claves comerciales”, señala otra fuente.

Y por último, con ocurría con el Gobierno socialista, entra en juego el factor político. En Galicia y Cataluña llegan advertencias para que las entidades no pierdan el arraigo territorial. Catalunya Banc “tiene un enorme arraigo en la ciudadanía y los poderes de Cataluña. Creo que esta condición política ha retrasado las posibles ventas”, dice el profesor de banca de Esade Robert Tornabell.