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OPINIÓN

Crédito: cambio de tendencia

La unión bancaria es indispensable para romper el círculo vicioso bancario-soberano

Aunque puede parecer que va contracorriente, la caída agregada del crédito es un fenómeno necesario dentro del proceso de ajuste de la economía española. En primer lugar, porque tenemos demasiado crédito. Comparado con el tamaño de nuestra economía, el crédito al sector privado se dobló desde el año 2000 hasta 2008, alcanzando un 160% del PIB (cuando la zona euro tenía ratios cercanas al 100%).

Desde entonces, la crisis económica ha ayudado a reducir nuestra ratio hasta un más adecuado 140%. Y en segundo lugar, el desapalancamiento es bueno, porque el crédito está mal repartido. El que las empresas constructoras e inmobiliarias tengan crédito por un 35% del PIB es excesivo, porque la aportación de ese sector a la economía en el futuro será menor.

Ahora bien, la reducción del saldo vivo de crédito debe ser compatible con que haya nuevo crédito a la demanda solvente, que la hay, y en muchos sectores de la economía.

¿Por qué no fluye más nuevo crédito? Como casi siempre, no hay una única razón. Por una parte, hay menos demanda. Según la última encuesta sobre préstamos bancarios del Banco de España, han descendido más las solicitudes de empresas de crédito a largo plazo, sobre todo por las menores necesidades de financiación de inversiones en capital fijo y de fusiones y adquisiciones. Y es normal que en un entorno económico adverso y con las incertidumbres actuales se reduzca la inversión. La progresiva mejora de los datos económicos según nos acercamos a 2014 debería mejorar la confianza y cambiar esta tendencia.

Por otra parte, la oferta se ve también afectada por el mayor riesgo de las solicitudes, que proviene tanto de la inseguridad del crédito de los clientes como del riesgo soberano español. Los proyectos de los empresarios tienen peores perspectivas en una economía como la española, y los bancos se financian en los mercados (los que pueden hacerlo) a mayor precio por ser españoles. Es por esto por lo que algunas de las medidas anunciadas van en el buen camino: menor consumo de capital de los créditos a pymes, garantías públicas, apoyo a la exportación, ayudas a los emprendedores, financiación no bancaria… Incluso, se debaten programas a través del Banco Europeo de Inversiones con garantías o mancomunación de riesgos entre bancos. Además, para mitigar el riesgo en España será fundamental el progreso hacia la unión bancaria como herramienta indispensable para romper el círculo vicioso bancario-soberano, que aumente la confianza y que los bancos vuelvan a prestarse entre ellos, independientemente del país en que esté su matriz.

Estamos en el buen camino. Las previsiones apuntan a que el crecimiento económico volverá a ser positivo el año que viene, en gran parte gracias al impulso del sector exterior (al que exporta un número creciente de pymes). La reestructuración del sistema financiero ha avanzado significativamente, y la exposición de las entidades a los activos inmobiliarios se ha reducido a la mitad durante 2012. En este marco, la caída del crédito podría tocar fondo este año, y la morosidad de las carteras podría empezar a recuperarse en 2014. Poco a poco, seguiremos avanzando.

Ana Rubio es economista jefe de Sistemas Financieros de BBVA Research.