Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El peso del petróleo en el consumo mundial de energía cae a niveles de 1965

El crudo, con el 33,1%, volvió a perder cuota de mercado por decimotercer año consecutivo

Construcción de una planta de gas en Utah, Estados Unidos.
Construcción de una planta de gas en Utah, Estados Unidos. Bloomberg

El consumo de energía sigue cayendo en el mundo desarrollado —los países de la OCDE utilizaron en 2012 un 1,2% menos que en el año anterior— y ralentiza su crecimiento en el resto de países, que ya suponen el 56% del consumo energético global. Esta tendencia se explica por la situación de crisis económica y la mayor eficiencia en el consumo provocada por los altos precios.

Esta conclusión se desprende del Anuario Estadístico de la Energía Mundial 2013 (que recoge los datos de 2012), elaborado por la empresa petrolera British Petroleum (BP) y presentado este miércoles en Madrid. Paul Appleby, director de Economía Energética de la multinacional, ha destacado que, por segundo año consecutivo, se han producido ajustes en el uso de las distintas fuentes de energía. "El sistema energético demostró su flexibilidad al adaptarse a un panorama tan cambiante", ha apuntado Appleby.

Porque el petróleo, aunque sigue siendo el principal combustible —con un 33,1%— del consumo mundial de energía, volvió a perder cuota de mercado por decimotercer año consecutivo, llegando al nivel más bajo desde 1965. Fue el combustible fósil cuyo consumo menos creció, mientras los patrones de consumo se repartían más equitativamente entre las distitnas fuentes energéticas.

En cuanto a la producción de crudo,  creció el 2,2%, principalmente gracias al aumento de la producción de los países de la OPEP, que compensaron la caída del petróleo Iraní provocado por las sanciones internacionales contra Teherán. En esa subida también tuvo su protagonismo Estados Unidos, que produjo un millón de barriles más al día y fue el país que más aumentó su generación de crudo.

La energía nuclear, por su parte, cayó un  6,9%, en lo que es la mayor reducción anual de este tipo de energía. La principal explicación se encuentra en la bajada de la producción nuclear japonesa, de un 89%, que sigue arrastrando los efectos del desastre ocurrido en la central de Fukushima en 2011.

Paul Appleby (izquierda) presenta el informe. ampliar foto
Paul Appleby (izquierda) presenta el informe. BP

El único combustible que creció por encima de la media fueron las energías renovables, que, pese a resentirse por la retirada de ayudas y subsidios a causa de la recesión, creció un 15,2%. Sin embargo, el porcentaje del consumo global de energía que cubren las renovables todavía se sitúa en el 2,4%. Aunque la cifra supera con creces el 0,8% de 2002, aún está lejos de alcanzar a la energía nuclear.

Las emisiones de CO2, por su parte, también siguieron creciendo, aunque a un ritmo todavía más lento que en 2011. El hecho de que Estados Unidos redujese su consumo de carbón a contribuido a que sus emisiones caigan a niveles de 1994. La Unión Europea, pese a quemar más carbón que en el año anterior, también emitió menos dióxido de carbono gracias al menor uso de gas natural.