Andaluz y más de un año en paro

El retrato robot del desempleado español es el de un hombre, soltero, con estudios secundarios y procede del sector de la hostelería o la construcción

El paro se ha convertido en una enfermedad crónica para muchos españoles, incluso irreversible para aquellos a los que el latigazo de la crisis les ha sacudido en una edad muy avanzada. Si todos los desempleados se agrupasen en una misma cola, los que llevan más de un año buscando trabajo ocuparían la mitad de la fila: casi tres de los seis millones de parados, la mitad, son considerados parados de larga duración y la Encuesta de Población Activa (EPA) lo extrae del sector en el que desempeñó su último trabajo y engloba en esa categoría, que no deja de crecer: 110.000 respecto al último trimestre de 2012.

El perfil más frecuente de desempleado español sigue siendo andaluz (1,4 millones de parados) y hombre (3,3 de los 6,2 millones), si bien esto último se debe a la mayor presencia masculina en el mercado laboral: la tasa de desempleo femenina, del 27,6%, es una décima superior a la de los varones (26,7%).

Pero, por sectores, el segundo grupo más castigado por el paro también es huérfano de gremio: son esos que buscan su primer empleo, 487.000 personas en el primer trimestre del año (10.000 menos que en diciembre), un dato que unido al anterior que lleva a una conclusión preocupante: 3,3 millones de personas vive un apartheid del mercado laboral.

Paro genera paro. La situación de desempleo genera inercias perversas: cuanto más tiempo apartado del trabajo, más cuesta lograr un empleo, y la falta de experiencia es un inconveniente para encontrar trabajo, pero esta no se puede lograr sin que una empresa apueste por esa persona que busca su primer empleo.

Entre los españoles que aún están por debajo de un año en el paro, el de la hostelería resultó el colectivo más numeroso en el primer trimestre, tomando la delantera a la construcción. Camareros, cocineros, recepcionistas o directores de hotel sin trabajo suman hasta 406.300 en el primer trimestre del año, 50.000 más que al acabar 2012 y, por primera vez desde el segundo trimestre de 2011, una masa de parados superior a la de la construcción.

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Los datos son negativos pese al impacto positivo de la campaña turística de Semana Santa, que coincidió en marzo este año. El sector de hoteles y restaurantes ha tomado la delantera a la construcción en empleo destruido, ya el sector del ladrillo, el primero en ver desvanecerse puestos de trabajo al inicio de la crisis, en 2008, ha reducido la cifra de desempleo de 387.900 a 376.900. Pero esta disminución no se explica solo porque estas 10.000 personas de diferencia se hayan recolocado en este u otros sectores, sino porque los que cumplan un año en esta situación pasan a ese grupo de desempleados de larga duración.

Los treintañeros forman el colectivo con mayor número de desempleados: 895.900 tiene de 30 a 34 años, el grupo más numeroso, aunque seguido muy estrechamente de aquellos de entre 25 y 29 años, que suman 880.000 y los de 35 a 39, que son 853.000. El factor de la edad explica que haya más parados solteros que casados (2,8 frente 2,6 millones).

Y, entre los menores de 29 años, el total de desempleados suma 1,8 millones, sin contar con los jóvenes que han abandonado España por la sequía laboral para buscar fortuna en otros países. Aunque la incidencia del desempleo baja cuanto mayor es el nivel de formación, la crisis no ha perdonado a ningún segmento en función del nivel educativo. En cifras absolutas, el grupo con más parados es el de los que tienen Educación Secundaria de primer nivel (la que sería obligatoria hasta los 16 años), que son 2,2 millones, seguida de la Secundaria de segundo nivel (1,4 millones). El dato muestra cómo muchos jóvenes que abandonaron pronto los estudios por el auge de empleo que generó el ladrillo han quedado ahora en la cuneta.

Sobre la firma

Amanda Mars

Corresponsal jefe de EL PAÍS en EE UU. Comenzó su carrera en 2001 en Europa Press, pasó por La Gaceta de los Negocios y en 2006 se incorporó a EL PAÍS, donde fue subjefa de Economía y corresponsal en Nueva York. Desde 2017 vive en Washington. Ha cubierto dos elecciones presidenciales, unas legislativas, dos impeachment y un asalto al Capitolio.

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