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Anastasiadis anuncia una investigación para encausar a los responsables de la crisis

Los chipriotas protestan, sobre todo, contra los líderes extranjeros

Un hombre, ante una oficina del Banco de Chipre.
Un hombre, ante una oficina del Banco de Chipre. EFE

Llama la atención que las manifestaciones en Chipre no son ni muy multitudinarias ni muy agresivas pese a la colosal crisis que vive la pequeña isla del Mediterráneo. Los ciudadanos protestan de manera tranquila; y cuando lo hacen cargan mucho más las tintas contra los líderes extranjeros que imponen duras condiciones —con un lugar muy destacado para la alemana Angela Merkel— que contra los gobernantes, actuales o pasados, que han obligado al país a pedir ayuda internacional. Pese a la parsimonia con que se toman los chipriotas las calamidades, la sociedad civil y los líderes políticos empiezan a reclamar responsabilidades. A su vuelta de Bruselas tras cerrar el rescate, el presidente Nikos Anastasiadis anunció una investigación para identificar a los responsables de haber dejado al país en la bancarrota. “Entiendo la furia de la gente”, dijo el líder conservador.

El partido comunista AKEL, que gobernó de 2008 hasta hace un mes, va más allá. Busca castigo para los culpables de la crisis y también exige al gobernador del Banco Central que lleve al Parlamento la lista de políticos que, justo antes de que los Gobiernos europeos acordaran el primer corralito de la zona euro, sacaron dinero del país “de forma masiva”. “La investigación tiene que ampliarse a sus familiares también”, señalan los responsables del partido.

Precisamente el presidente del Banco de Chipre presentó su dimisión, una de las entidades que han metido a los chipriotas en un embrollo descomunal. Pero la decisión de Andreas Artemi no obedece a la autocrítica. Protestar por no haber sido consultado sobre decisiones que afectan al primer banco del país. Artemi se queja, entre otras cosas, de que la entidad que encabezaba se haya tragado los 9.000 millones de deuda que Laiki tenía con el mecanismo de liquidez del BCE y de la absorción de sus filiales en Grecia por parte del Banco del Pireo, que ayer se convirtió en el segundo mayor de Grecia al cerrar la compra por 524 millones de euros de las filiales de las tres mayores entidades de la isla (Banco de Chipre, Laiki y Hellenic).

Ha caído el jefe del Banco de Chipre y muchos reclaman la cabeza del gobernador del Banco Central, Pánikos Dimitriadis. “Un hombre que ha causado tales daños al país no puede permanecer en un puesto para el que se ha demostrado que es incapaz”, se lanzaba ayer a su yugular el periódico en inglés Cyprus Mail. Algo parecido debían pensar los manifestantes que se concentraban frente a la sede de la institución que encabeza.

La indignación popular sube peldaño a peldaño

La indignación popular sube peldaño a peldaño. Un día después de que el Banco Central anunciara a última hora y de forma chapucera que las sucursales seguirán cerradas hasta el jueves —acumulando casi dos semanas de caos bancario que ya es evidente en todas partes—, varios medios informaron de que durante el corralito de estos días algunos ciudadanos han logrado sacar dinero del sistema financiero al margen de la ley valiéndose de triquiñuelas como solicitar liquidez para empresas o transferencias para cuestiones humanitarias.

Frente a las declaraciones de los gobernantes actuales, algunos comentaristas consideran que los que ahora exigen responsabilidades coinciden con los que han dejado a Chipre en esta situación. “Lo que estamos viendo son anuncios de cara a la galería”, aseguraba ayer en su despacho la exministra y excandidata a la presidencia Praxoula Antoniadou.

Entonces, ¿quiénes son en realidad los culpables? “La lista es muy larga. Incluye a los directivos de los bancos que invirtieron de forma masiva en deuda griega, al anterior gobernador del Banco Central que les permitió hacerlo, al anterior Gobierno por participar en la quita griega sin pedir ayuda y por alargar la negociación para el rescate europeo, a los que fueron incapaces de resolver el problema de Laiki hace un año... Y podría seguir”, explica una periodista que ver su nombre en un periódico extranjero.

“Cuando el Gobierno anterior aceptó la quita griega sin protestar regaló miles de millones a Grecia. Y el presidente actual no ha pedido, como era lógico, que la quita en los depósitos afectara también a las filiales de nuestros bancos en Grecia. No veo a nadie que esté pidiendo responsabilidades por ello. El stablishment siempre se apoya entre sí”, resume Antoniadou.

Fitch degrada la nota del Laiki al nivel de la bancarrota

La agencia Fitch ha puesto en situación de bancarrota al Banco Popular (Laiki) y de quiebra limitada al Banco de Chipre, además de mantener la perspectiva negativa para la tercera entidad chipriota, el Banco Heleno (Hellenic Bank). En su comunicado, la agencia de calificación explica que la diferencia en la evaluación de los dos bancos afectados por la reestructuración consiste en que el Banco de Chipre seguirá funcionando, mientras el Popular será dividido en un banco bueno y uno malo.

Además Fitch mantiene la calificación del Banco Heleno en B con perspectiva negativa, pues en esta entidad no habrá recortes en los depósitos no garantizados y además seguirá recibiendo liquidez.

En relación con el Banco de Chipre, Fitch espera que los titulares de depósitos superiores a los 100.000 euros sufrirán pérdidas importantes. Por otro lado, Fitch espera que el Banco Heleno se deshará de una serie de préstamos dudosos gracias a la venta de su filial en Grecia, o que contribuirá a estabilizar su situación.

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