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Bankia tendrá que acelerar la venta de participadas si suben en Bolsa

Deberá desprenderse de ellas si superan en un 15% su valor en libros durante 30 días

Los activos totales del futuro banco serán entre un 70% y 80% inferiores a los del año 2010

El negocio de banca minorista empezará a ser rentable dentro de dos años

Un hombre pasa por delante de una sucursal de Bankia
Un hombre pasa por delante de una sucursal de Bankia Bloomberg

El pliego de condiciones aprobado por Bruselas para el rescate de Banco Financiero de Ahorros-Bankia marca el camino que deberá seguir la entidad hasta 2017, aunque el plan es revisable en 2015. Parte de su contenido era conocido y otra es aún confidencial, pero el texto desvelado ayer incluye numerosas novedades. Entre ellas, se establece que deberá “acelerar la desinversión en sus participadas en el caso de que haya suficiente liquidez en el mercado para adquirir la participación y durante 30 días el precio medio de mercado supera el valor en libros”. Bankia guarda en secreto cuál es ese valor en libros, pero el propio pliego reconoce que se ajustó al valor de mercado antes de fin del año pasado.

Como ya había anunciado su presidente, José Ignacio Goirigolzarri, BFA-Bankia tiene que vender todas sus participaciones en empresas cotizadas (Iberdrola, Mapfre, IAG, Indra, NH, Deoleo, Realia...) y la mayor parte de las no cotizadas. Podrá conservar las filiales de gestión de fondos de inversión y de pensiones, de seguros y de servicios de pagos, que se consideran estratégicas.

En el pliego, Bruselas insta a BFA (la matriz) a fusionarse con Bankia o a pasar a ser un mero holding sin licencia bancaria antes de una fecha que se mantiene confidencial. En general, el grupo ha pedido que la mayor parte de las cifras y de las fechas del plan de reestructuración se mantengan en secreto y la Comisión Europea ha accedido a ello.

Con todo, las cifras publicadas muestran que su unidad de banca minorista, la llamada a permanecer, tendrá una rentabilidad del 9% sobre fondos propios al final del periodo de reestructuración, esto es, en 2017. Pero ya en los dos ejercicios anteriores se espera que dé beneficios. Su rentabilidad sobre fondos propios será del 0%-5% dentro de dos años, en 2015 y del 5%-10% en 2016.

En la medida en que BFA-Bankia tenga exceso de capital por empezar a generar beneficios y no materializarse el escenario extremo para el que se le concedieron las abultadas ayudas, la entidad estará obligada a devolver ese exceso de capital vía dividendos. El colchón de capital máximo con que podrá contar BFA-Bankia será de 100 puntos básicos, un punto porcentual, por encima del mínimo legal. Inicialmente, deberá devolver entre el 40% y el 50% de lo que supere esa cifra. Posteriormente, del 90% al 100%.

Las condiciones confirman que Bankia podrá ser una franquicia nacional, como dijo Goirigolzarri, pues además de las oficinas de sus zonas de influencia (las de origen de las siete cajas, las de ciertas provincias limítrofes y otras de fuerte implantación del grupo), podrá mantener algunas seleccionadas en otras localidades fuera de esas zonas, aunque la cifra vuelve a ser confidencial, así como la lista de oficinas a mantener y cerrar y su distribución estratégica.

Al final del proceso, 1.888 oficinas

Lo que sí aparece en el documento es que al final del proceso de ajuste, Bankia tendrá 1.888 oficinas minoristas. Además, contará con otras 65 más especializadas en pymes. Tendrá que cerrar sus oficinas operativas y de representación en el extranjero, además de vender su banco en Florida. Tras el ajuste de personal, Bankia no podrá aumentar personal ni oficinas desde 2015 hasta 2017, año en que expiran las condiciones.

Bruselas pretendía que el plan de reducción de plantilla buscase acercarse a los límites mínimos legales (20 días de indemnización, con un máximo de 12 mensualidades), pero admitía cierta flexibilidad para evitar retrasar el proceso. Goirigolzarri hizo uso de esa flexibilidad para llegar a un acuerdo en condiciones más favorables para los trabajadores.

El banco tendrá que estudiar rebajas de sueldos y gastos si se desvía significativamente de su plan de negocio. En concreto, si el margen neto se queda un 20% por debajo del objetivo, si el beneficio antes de provisiones se queda un 25% por debajo del plan y siempre que haya pérdidas o no se cumplan los mínimos regulatorios de solvencia.

Bankia no podrá hacer banca mayorista, dar préstamos en zonas en que no opere ni financiar a compañías fuera de España y tendrá limitada la operativa con empresas con acceso a los mercados de capitales. Su ratio entre créditos y depósitos tendrá que situarse entre el 100% y el 120%. El banco tendrá prohibidas las adquisiciones y las políticas comerciales agresivas. En realidad, ya tenía prohibidas estas últimas antes por el apoyo público recibido del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En concreto, no puede ofrecer a sus clientes tipos de interés por encima de la media de los cinco principales competidores que no hayan recibido ayudas públicas.

El plan de cierre de oficinas, reestructuración de plantilla, venta de filiales y participaciones y separación de activos y negocios no estratégicos en una unidad a extinguir (legacy unit) provocarán que la unidad estratégica de la futura Bankia (la steady bank unit), la que desarrollará la actividad de banca minorista a que quedará reducido el grupo, acabe siendo entre un 70% y un 80% inferior al tamaño que tenían las siete cajas del grupo BFA en su momento de apogeo, en 2010, cuando su balance superaba los 300.000 millones de euros. Las cifras previstas, sin embargo, vuelven a ser confidenciales.

Un supervisor externo controlará el cumplimiento de las condiciones y tendrá que reportar semestralmente a Bruselas.