Olivas, Verdú y Rato cierran la ronda de declaraciones por el caso Bankia

Declaran el expresidente de Bancaja, Olivas, y el exconsejero delegado de Bankia, Verdú Mañana llega el turno del último imputado: el expresidente de Bankia Rodrigo Rato El objetivo es aclarar por qué la entidad aseguró tener ganancias cuando tenía un enorme agujero La estrategia de los exconsejeros ha sido casi siempre idéntica: asegurar que no sabían nada

Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, junto al exvicepresidente de Bancaja, José Luis Olivas
Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, junto al exvicepresidente de Bancaja, José Luis OlivasEFE

Esta tarde les toca al expresidente de Bancaja y Banco de Valencia, José Luis Olivas, y al exconsejero delegado de Bankia, Francisco Verdú. Ambos comparecerán ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu en la recta final de las declaraciones del caso Bankia. Se les atribuyen indiciariamente y de forma genérica los delitos de falsificación de cuentas, administración desleal, maquinación para alterar el precio de las cosas y apropiación indebida. Lo mismo que al antiguo vicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, expresidente de Bankia. El turno para el último de los 33 imputados de la lista de Andreu llegará mañana.

El objetivo del juez es saber si tanto Olivas y Verdú como Rato tuvieron conocimiento y trasladaron al Consejo de Administración de Bankia las reticencias del auditor Deloitte y el Banco de España a las cuentas que la entidad aprobó en marzo pasado. Según aquel primer balance, Bankia era una entidad próspera después de la fusión y salida a Bolsa: reflejaba unas ganancias de 300 millones de euros. Sin embargo, esas cuentas tuvieron que ser modificadas en poco más de un mes para reconocer unas pérdidas de 2.979 millones, lo que obligó al Gobierno a rescatarla con capital público y provocó la dimisión de Rato.

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El juez considera que los consejeros de Bankia y de su matriz Banco Financiero y de Ahorros (BFA) pudieron distorsionar las cuentas de ambas entidades "a fin de dar la impresión o crear la ficción de que su situación patrimonial era mejor que la realmente existente, lo que les sirvió para mejorar los distintos ratios de solvencia y ganarse la confianza de los inversores en su salida a Bolsa".

Las declaraciones de Olivas, Verdú y Rato son el punto y final a una cadena de declaraciones en la Audiencia Nacional, por la que han pasado ya una treintena de exconsejeros de la entidad. A estas alturas la estrategia de la antigua cúpula ha quedado clara: no sabían nada o casi nada. Uno de los últimos en asegurar sin pudor que no tenía conocimiento de la marcha del banco fue Arturo Fernández, vicepresidente primero de la CEOE. Aseguró que los consejeros aprobaron las cuentas reformuladas del grupo para quitárselo "de encima de la forma más rápida posible". En relación con los primeros balances de marzo Fernández afirmó: "Si Deloitte dice que están bien las cuentas, no voy a leerlas".

El que fuera presidente del Comité de Auditoría, Alberto Ibáñez, también señaló hacia el auditor. Como el exsecretario de Estado de Comercio y adjunto a la presidencia de Bankia, José Manuel Fernández Norniella, el exdiputado del PSOE en la Asamblea de Madrid Jorge Gómez, o el expresidente de la patronal valenciana Cierval Rafael Ferrando, que aseguró en la Audiencia Nacional desconocer los motivos por los que las cuentas de Bankia se reformularon. “Eso nos gustaría saber a nosotros”, dijo al juez. El exconsejero del BFA y presidente de Telefónica Argentina, Luis Blasco, aseguró que no dudó porque creía en el proyecto de Rato para la entidad.

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