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“Los servicios financieros pagan pocos impuestos”

El profesor Richard Blundell, en Barcelona.
El profesor Richard Blundell, en Barcelona.

Esta semana, los presidentes de las asociaciones de asesores fiscales (Aedaf) y economistas (Reaf), junto a una nutrida representación de académicos, reclamaron en unas jornadas organizadas por el Instituto de Economía de Barcelona (IEB) una reforma global del sistema fiscal español, de arriba abajo, para hacerlo “más justo, más simple y menos distorsionador”. Al foro acudió Richard Blundell (Shoreham-by-Sea, Reino Unido, 1957), que ostenta la cátedra David Ricardo de la University College London y la presidencia de la Royal Economic Society. Blundell participó y coeditó hace un año el Informe Mirrlees, que precisamente reclamaba una “reforma tributaria radical” de un sistema, el británico, que consideraba “ineficiente, complejo y frecuentemente injusto”.

Pregunta. ¿Qué opina del sistema fiscal español?

Respuesta. No lo he estudiado con gran detalle, pero tiene muchos de los problemas que presentan muchos otros sistemas fiscales. Como en todos los países, se ha abierto el debate sobre cómo de altos o bajos deberían ser los tipos impositivos. Y en realidad, gastamos mucho tiempo hablando de eso, cuando primero deberíamos abordar lo fácil que le resulta a mucha gente evitar el pago de impuestos. Cuando resolvamos eso ya podemos hablar de los tipos. Recientemente, en España se ha subido el IVA hasta el 21%. Se trata de una forma muy eficiente de ingresar, pero puede ser regresiva y perjudicar a los ciudadanos pobres más de lo que quisiéramos. Cuando se reforma ese impuesto hay que tratar de hacerlo de la forma más eficiente, porque a menudo se dejan fuera algunos servicios, como los financieros, que están infragravados. Cuando alguien vende un coche, en esa transacción hay IVA, pero cuando se produce una operación financiera, no lo hay. Los servicios financieros deben armonizarse con otros sectores de la economía.

P. Esa subida se ha hecho dentro de los sucesivos planes de austeridad en España para rebajar el déficit público. ¿Es la mejor manera de equilibrar las cuentas?

“Los programas de austeridad están siendo duros y deben suavizarse”

R. Para empezar, los programas de austeridad están siendo muy duros y es necesario que se vayan suavizando. El equilibrio fiscal debe examinarse a largo plazo. Ahora es necesario relajar las medidas de austeridad para estimular sectores creativos de la economía. Pero es cierto, en estos planes se usa la subida de impuestos para incrementar los ingresos. Eso hace más urgente asegurarse de que el sistema fiscal está funcionando correctamente; que no favorece la deuda sobre los fondos propios, lo cual ahora ocurre; que no permite evadir impuestos, y que es justo.

P. En cambio, estamos viendo que en España el tipo impositivo medio para las grandes compañías fue del 11,6%, mientras que las familias tributaban al 12,4%. ¿Qué le parece?

R. Cuando ponemos impuestos a una empresa, en realidad estamos gravando no solo a los propietarios, sino también potencialmente a sus trabajadores. Pero, además, hay un debate sobre si a medio y largo plazo podremos aumentar la recaudación proveniente de las empresas. En una gran economía globalizada los flujos de ingresos se mueven por todo el mundo. Una de las reglas de la economía es que es muy difícil gravar lo que se puede mover muy fácilmente, y los ingresos vinculados al impuesto de sociedades pueden hacerlo. Y nos puede gustar o no, pero cada vez más el tipo del impuesto de sociedades está bajando, por lo que cada vez tendrán más peso el tributo sobre la renta y el IVA.

“Cada vez más, los impuestos a las empresas están bajando”

P. España también ha aprobado una amnistía fiscal que ha cosechado solo la mitad de los objetivos recaudatorios. ¿Esa medida es efectiva?

R. La zona euro requiere más coordinación para evitar vías de escape internas, y, por supuesto, hay más conversaciones con Suiza. Las amnistías fiscales son instrumentos complicados. Hay que tratar de gravar de forma justa todas las fuentes de ingresos. En el Reino Unido, por ejemplo, el Gobierno está poniendo muchos más recursos en el seguimiento de la evasión de capitales. Eso es muy importante.

P. Ante la necesidad de hacer ajustes presupuestarios se han planteado nuevos impuestos sobre la riqueza. ¿Qué le parecen?

R. Hay varios tipos. Lo hay, por ejemplo, sobre las herencias, que no es una mala idea...

P. En España, numerosas comunidades autónomas han decidido suprimir ese impuesto por considerarlo injusto...

R. Hay buenas razones para tenerlo. Tenemos una creciente desigualdad en la riqueza, que cada vez más se transfiere de una generación a otra. Este tributo fomenta la movilidad generacional. La gente lo puede ver injusto y es difícil de diseñar, pero estoy de acuerdo con él. En cambio, sí hay que abordar con cuidado el impuesto sobre las ganancias de capital. Ambos impuestos, si se organizan bien, servirían para gravar la riqueza. Ahora bien, la gente percibe una cierta doble imposición: “¿Pago por lo que gano y debo volver a hacerlo porque ahorro?”. No es el caso de sucesiones. Ahí no hay una doble imposición, pero hay que tratar de no sobregravar las ganancias de capital. Una solución sería aplicar un impuesto a la gente que obtiene altos retornos con su capital y no hacerlo con los rendimientos básicos que todo el mundo puede obtener con sus cuentas de ahorro.

P. ¿Está de acuerdo con una tasa sobre las transacciones financieras en la Unión Europea?

“El impuesto de sucesiones es bueno para la movilidad generacional”

R. No soy un gran entusiasta de esa tasa. El sector financiero no paga suficientes impuestos, pero no está claro que este tributo vaya a funcionar. Creo que primero deberíamos usar el sistema tributario normal: las transacciones se pueden dar fuera de las fronteras de un país, mientras que el IVA, por ejemplo, se aplica dentro del Estado. Se justifica esa tasa en función de dos argumentos. El primero, que se quiere gravar a los bancos, lo cual parece razonable, pero eso se podría hacer directamente sobre sus ingresos. Y segundo, por la multitud de transacciones que se han computarizado y que se ven como parte de la crisis. No tengo claro que eso vaya a resolver la volatilidad de los mercados.

P. También ha estudiado a fondo el mercado laboral. ¿Qué solución le ve a España?

R. Es un caso complejo, porque está afectando mucho a los jóvenes y desde ya hace demasiado tiempo. Tal vez se requiera una mayor liberalización, o comprobar que el sistema anime a los jóvenes a trabajar. Yo me temo que el problema no es de subsidios, sino de falta de crecimiento. Eso se está dando en el sur de Europa, mientras que otros países como Reino Unido aguantan mejor. España ha sido el típico caso de un país cuya economía dependió de un sector, el de la construcción, que se hundió y supuso el desplome del mercado laboral. Por eso he dicho antes que más que seguir las duras recetas de austeridad es importante crear industrias para volver a crecer.