El IVA y el copago farmacéutico suben el IPC al 3,4% en plena recesión

La cultura, el transporte y los servicios facturados al hogar repercuten más el alza de impuestos La inflación subyacente escala al 2,1%

Fuente: INE
Fuente: INEEl País

El Gobierno, apurado por las exigencias de Bruselas, aprobó un incremento del IVA a partir de septiembre para recortar el déficit. Lo hizo en plena recesión, con cerca de seis millones de parados y el consumo privado bajo mínimos. La situación, crítica, alentaba la idea de que las empresas contendrían precios. Pero no ha sido así. La inflación desbordó los pronósticos y pegó un salto notable el mes pasado, hasta una tasa anual del 3,4%, según corroboró el Instituto Nacional de Estadística (INE). Está por ver si se consigue recaudar lo previsto, pero el alza del IVA ha metido a la economía española, y al Gobierno, en más problemas.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) de septiembre corona la escalada inflacionista del verano, que arrancó con una tasa anual del 1,9% en junio. Ha sido alentada por decisiones del Gobierno, como la subida del IVA o el copago farmacéutico, que no eleva el precio de los medicamentos sino la parte que pagan los pacientes. Y aderezada con incrementos anuales en la cotización del petróleo cercanos al 20% en julio y agosto, trasladados de forma inmediata al precio de los carburantes.

Pero en septiembre, la variación del IPC (del 2,7% al 3,4%) se debe casi enteramente al impacto de la subida del IVA, un impuesto indirecto que opera sobre casi todos los bienes y servicios que adquieren los consumidores. “De las siete décimas, una corresponde al copago farmacéutico, el resto al IVA”, sentencia María Jesús Fernández, del gabinete de coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). El pronóstico de Funcas anticipaba un incremento de entre siete y ocho décimas en el IPC por el alza del IVA, pero en un periodo de tres meses. Otros centros, como el Instituto Flores de Lemus, predecían un impacto menor.

“Tanto en servicios, como sobre todo en bienes industriales, el impacto del IVA ha superado nuestras predicciones”, apunta Fernández. La subida del impuesto debería elevar el IPC en 2,2 puntos porcentuales, del 2,7% al 4,9%, si se trasladase todo el alza fiscal a los precios. Pero las empresas suelen repercutir al consumidor solo una parte de ese incremento, y de forma gradual: según las predicciones más comunes, hasta el 40% del impacto teórico entre septiembre y noviembre.

Más traslado a los precios del esperado

Los datos del IPC del mes pasado, sin embargo, reflejan que los empresarios han trasladado al consumidor el alza del IVA más rápido y en mayor cuantía de lo esperado. La experta de Funcas constata las consecuencias de tomar una medida así en recesión. “Si se traslada al consumidor, malo porque sube la inflación; si se asume en los márgenes empresariales cuando ya son muy estrechos, puede traducirse en más paro”.

El director de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), Michele Boldrin, ya apuntó esta semana en otra dirección: “La subida de la inflación por el IVA muestra cómo dominan las actividades monopolísticas en la economía española”. En la misma línea, el Banco de España advirtió de que los márgenes empresariales deben bajar.

El Instituto Flores de Lemus señala aquí al sector energético, donde según su análisis la subida del IVA (del 18% al 21% en este caso) “se ha trasladado en un 80%” al consumidor. “La estructura oligopolística de este sector sitúa a distribuidor y vendedor en una posición más favorable”, indica un análisis de este centro de predicción, que estima que el IPC habría bajado del 2,7% al 2,5% en septiembre sin el incremento del IVA.

El secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, mandó un recado a los distribuidores de gasolinas y gasóleos, de los que espera “una necesaria moderación” de precios. En conferencia de prensa, trató de quitar hierro al repunte de la inflación y auguró un enfriamiento gradual en los próximos meses. Lo cierto es que la inflación subyacente, que descuenta los productos energéticos (y los alimentos frescos), también pegó un estirón en septiembre hasta el 2,1%. Y que el impacto del IVA en los precios es otro golpe más para muchas familias con rentas asfixiadas por el paro, los recortes salariales y el descenso de subsidios.

El INE incorporó un IPC a impuestos constantes, una estimación de lo que habría variado la inflación sin el impacto de medidas fiscales. Este índice, que refleja una variación anual del 1,4% en septiembre, se hace a partir del impacto teórico total, no de lo que realmente se repercute al consumidor. El INE señala que las variaciones mensuales, cuando son negativas, sí dan una pista de qué parte del alza del IVA se habría asumido por los empresarios. La pista revela que, además de los combustibles, la cultura (cuyo IVA aumenta del 8% al 21%), los servicios facturados al hogar, como gas, luz o telefonía (del 18% al 21%) o el transporte público (del 8% al 10%) están entre los que más IVA traspasaron al consumidor.

El IVA endosa otra factura, en este caso al propio Gobierno. El repunte de la inflación elevaría a niveles récord (hasta los 3.000 millones este año, según el Banco de España) la paga extra que tendría que pagar a los pensionistas por la pérdida de poder adquisitivo. A Jiménez Latorre se le preguntó si el Gobierno se plantea usar este nuevo índice, que descuenta el impacto de las subidas de impuestos. Sería una forma de reducir de forma sensible la paga extra (se quedaría en poco más de 500 millones) por la vía de negar lo evidente: que el alza del IVA sí sube el coste de la vida. El secretario de Estado se limitó a responder que cualquier decisión tendrá “cobertura legal”.

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