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El Popular busca su salvavidas

El Gobierno cree que si la ampliación de capital, de 2.500 millones, tiene éxito atraerá la confianza de los inversores extranjeros en el mercado español

El presidente del Banco Popular, Angel Ron.
El presidente del Banco Popular, Angel Ron. EFE

Una de las noticias más relevantes de las pruebas de capital de Oliver Wyman fue que el Banco Popular necesitaba 3.223 millones para superar una hipotética depresión económica entre 2012 y 2014. La entidad presidida por Ángel Ron ha sido un paradigma de la rentabilidad y eficiencia en la década pasada. Sin embargo, la estrategia de rápido crecimiento a partir de 1999, la entrada tardía en el negocio inmobiliario, la compra del Pastor (con más ladrillo del que esperaban y sin ayudas públicas) y los cambios legales que exigen más provisiones, han lastrado demasiado su balance.

Hasta ahora, el Popular ha sido el único de las entidades que han suspendido la prueba de capital que no ha dudado en buscar su salida privada, sin pedir ayuda al Estado. Al día siguiente de recibir el suspenso, convocó al consejo y anunció una ampliación de capital de 2.500 millones, a la vez que ha anunciado la venta de activos y que creará su propio banco malo con los activos inmobiliarios. La limpieza le costará caro, ya que registrará pérdidas de 2.300 millones en 2012. Ron intentará que el consejo y los accionistas pongan el dinero o buscará un comprador que se quede con el banco.

Lo que tienen claro los máximos ejecutivos es que no quieren acabar en manos del fondo de rescate, el FROB. Fuentes del Gobierno han comentado que esperan que el Popular logre su objetivo y que están convencidas de que si consigue el capital, pasarán bien las pruebas de Oliver Wyman. “Sería un gesto que podría traer la confianza de los inversores en España. Esta colocación puede tener gran trascendencia”, añaden en el Gobierno. No hay que olvidar que el 41% del capital del Popular está en manos de inversores extranjeros. A las autoridades españolas les ha gustado el plan de recapitalización que ha presentado el Popular porque lo consideran realista, aunque todo depende de la ampliación.

¿Tendrá éxito? “Estoy convencido que sí. El banco tiene una buena base de accionistas fieles, aunque no será fácil por el contexto macroeconómico español. Eso implica aceptar precios muy bajos en la colocación. El Popular tiene a su favor un potencial de generar beneficios futuros superiores a lo que refleja la prueba de Oliver Wyman, lo que unido a su eficiencia, puede hacer atractiva una ampliación barata”, apunta Joaquín Maudos, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia.

El Santander y el Deutsche Bank son las entidades que lideran el sindicato asegurador de la operación, donde también están otros 12 bancos. Las impresiones son buenas, pero falta el documento de compromiso. Hasta después de la junta, que será dentro de poco más de un mes, no habrá compromiso en firme. La entidad ofrecerá un descuento entre el 50% y el 60% sobre la cotización, que ya ha caído un 55% en lo que va de año. El viernes, una semana después de anunciar la ampliación, la cotización cerró a 1,49 euros frente a los 1,7 euros que valía la acción antes de que se supiera la operación.

Ahora la pelea de Ángel Ron es intentar que la mayoría de los grandes accionistas que se sientan en el consejo (el 42% del capital) acuda a la ampliación. Es consciente de que todos no podrán hacerlo porque supone un desembolso muy alto, pero los consejeros se han comprometido a no vender acciones aprovechando las turbulencias. También se espera que destinen el dinero de la venta de los derechos de la ampliación, a la compra de títulos y evitar, en parte, la dilución que supone la operación.

Los grandes accionistas, la aseguradora Allianz (7%), el banco francés Crédit Mutuel (5%) y el empresario portugués Amorim (4,25%), parece que acudirán a la ampliación. La Sindicatura de Accionistas (12,6%), compuesta por empleados y directivos, tendrá un comportamiento irregular porque hay muchos titulares diferentes, pero es espera un apoyo importante. La Fundación Pedro Barrié de la Maza, los antiguos dueños del Pastor, a los que se les pagó el banco con acciones del Popular, no se espera que acuda porque tienen poca liquidez. Con el apoyo de otros consejeros, el banco considera un éxito que acudan entre el 25% y el 30% del capital presente en el consejo.

Si falla la ampliación, el plan B será la venta del banco. La Caixa y el Santander son los candidatos mejor colocados. El Popular es atractivo por su eficiencia y el fondo de comercio negativo (la diferencia entre lo que vale en Bolsa y el valor en libros del banco) de 7.000 millones.

¿Cómo ha llegado el Popular ha esta apurada situación? Los expertos coinciden en que “ha sufrido las consecuencias de un exceso de crecimiento del crédito en la época del auge inmobiliario, aunque la compra sin ayudas del Pastor ha sido definitiva para salir mal parado en las pruebas de Oliver. Algo que no le ha ocurrido al Sabadell”, que se hizo con la CAM con 5.200 millones de ayudas, apunta Maudos. Un analista bancario, que pide el anonimato, cree que el Popular “entró tarde en el negocio inmobiliario, a precios caros y recurrió mucho a financiación mayorista. Además, tienen pocos bancos fuera de España, pero también comprados a precios elevados y, por último, le han dañado los decretos del Gobierno”. El Popular se juega su futuro.