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Los ‘diablos’ tienen su paraíso (fiscal)

El Manchester United sale a Bolsa y los dueños llevan la empresa a las islas Caimán

Wayne Rooney, la estrella del Manchester United, celebra un gol.
Wayne Rooney, la estrella del Manchester United, celebra un gol. REUTERS

Una historia de 134 años con orígenes vinculados a la revolución industrial y los ferrocarriles del norte de Inglaterra, bancarrotas, tragedias aéreas, vitrinas repletas de títulos, mitos del balón en sus filas —Busby, Charlton, Best, Ferguson, Cantona, Beckham, Cristiano, Rooney...—, uno de los estadios más venerados —Old Trafford—, el sueño imposible de Rupert Murdoch y ahora juguete en las manos del magnate estadounidense Malcolm Glazer. El Manchester United sale a Bolsa. Y lo hace tras una maniobra que ha fijado la residencia de la compañía a la que pertenece el club en el paraíso fiscal de las islas Caimán.

Los diablos rojos, como se conoce al equipo, han registrado esta semana el folleto de oferta pública de venta (OPV) en la CNMV estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés). En realidad se trata de un viaje de ida y vuelta al parqué. El United fue pionero entre los clubes de fútbol a la hora de cotizar en Bolsa (1991). Sus acciones se negociaron hasta 2005 cuando Glazer se hizo con la mayoría del capital y retiró al club del mercado. Siete años después, el dueño del equipo vuelve a mirar hacia los inversores asfixiado por una deuda (345 millones de libras, unos 442 millones de euros) generada en buena parte por los créditos que pidió para hacerse con el control.

La vuelta del Manchester a Bolsa ha sido un proceso convulso. La primera intención de la familia Glazer fue cotizar en Singapur en una operación valorada en 1.000 millones de dólares (820 millones de euros). La opción asiática fue descartada debido al incremento de la volatilidad en los mercados seguida de una brusca caída del número de OPV en Singapur y ahora la plaza elegida es la Bolsa de Nueva York.

Tras fallar la opción de Singapur, el equipo cotizará

en Nueva York

Otra sorpresa en la colocación ha aflorado con la publicación del folleto de emisión: el pasado 30 de abril, Manchester United Plc., nombre de la compañía que explota el club de fútbol, se registró como empresa de las islas Caimán bajo la categoría denominada exempted company (grupo con sede en este paraíso fiscal, cuyas operaciones se desarrollan fundamentalmente en el extranjero). La maniobra les puede salir de maravilla a los Glazer, ya que, según se explica en la documentación dirigida a potenciales inversores, la legislación de las Caimán no incluye ningún impuesto directo sobre los intereses, dividendos y plusvalías que pueda recibir Manchester United Plc.

Es más, los Glazer se han cubierto contra cualquier tipo de cambio legal en la fiscalidad de este territorio. “La compañía ha recibido el compromiso del gobernador de las islas Caimán en el sentido de que, por un periodo de veinte años, ninguna ley que se apruebe en este periodo afectará a los ingresos del grupo o de sus accionistas”, indica el folleto.

El magnate estadounidense también se ha asegurado que después de la colocación en Bolsa mantendrá un control casi absoluto del club. Manchester United Plc. venderá 16,6 millones de acciones. La mitad de los títulos serán nuevos, y la otra mitad, propiedad de los Glazer. La banda de precios orientativa valora las acciones entre 16 y 20 dólares, lo que permitirá captar un máximo de 333 millones de dólares.

La valoración para el estreno en el parqué parece demasiado elevada

Una vez se complete la colocación, la empresa tendrá dos tipos de acciones: las de clase A, que serán las que compren los inversores, y las de clase B (en su totalidad en manos de los Glazer). Los títulos B tendrán 10 derechos de voto, mientras que los del tipo A, solo uno. Es decir, después de la oferta, Red Football —la sociedad de los Glazer— tendrá el 58% de las acciones de clase A y el 100% de las de clase B, lo que equivale al 98,7% de los derechos de voto.

La cuestión es cómo convencer a los inversores, en un momento de mercado como el actual, de que compren acciones de una empresa sin derechos políticos, que no tiene previsto pagar dividendos, que en dos de los tres últimos ejercicios fiscales ha tenido pérdidas de explotación, donde los sueldos de los jugadores se comen el 46% de los ingresos y que utilizará la mayoría del dinero de la OPV para cancelar deuda.

“Somos uno de los clubes más conocidos y exitosos en el mundo, que desarrolla su actividad en uno de los espectáculos deportivos más populares. A través de nuestra herencia de 134 años hemos ganado 60 trofeos, lo que nos permite desarrollar lo que creemos que es una de las marcas más importantes del mundo con una comunidad global de 659 millones de seguidores”, argumenta la compañía en su folleto. “Nuestra comunidad apasionada ofrece el Manchester United como una plataforma mundial para generar ingresos significativos a partir de fuentes múltiples, así como el patrocinio, merchandising, licencias de productos, nuevos medios de comunicación y la radiodifusión móvil. Atraemos a empresas líderes como Nike, Aon y DHL, que desean el acceso y la exposición a nuestra comunidad de seguidores y de asociación con la marca”.

El potencial de la marca del Manchester ha llevado a General Motors a firmar un acuerdo de patrocinio con el club por un periodo de siete años. Los diablos rojos llevarán en sus camisetas el logo de Chevrolet a partir de 2014 a cambio de cerca de 40 millones de dólares anuales. Esta cantidad supone un 25% más de lo que paga la aseguradora Aon, actual patrocinador del equipo.

Tras el fiasco de Facebook, los inversores no parecen estar muy dispuestos a confiar en los cantos de sirena de empresas que justifican una valoración elevada con promesas de un fuerte crecimiento futuro de su negocio. En este contexto, el valor con el que pretende debutar en Bolsa el Manchester, ¿es caro o barato? Todo apunta a lo primero. La tasación cercana a los 3.200 millones de dólares que han fijado los colocadores (encabezados por Jefferies, Credit Suisse y JPMorgan, y entre los que también se incluye el Banco Santander) equivale a cinco veces la facturación del club, comparado con la ratio de 0,5 veces sus ventas al que cotizan las acciones del Juventus de Turín. Otro dato que pone de manifiesto las ambiciones de los Glazer es que han valorado en 4,5 dólares cada aficionado del club. El 9 de agosto, fecha prevista para el estreno, el mercado dictará sentencia.