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Finlandia intentará bloquear la compra de deuda de los países del euro en apuros

El Gobierno finlandés se desmarca del acuerdo en un informe remitido al Parlamento del país

Helsinki implica a Holanda, que admite que no le gusta la medida pero niega que vaya a vetarla

Insiste en que pedirá garantías a España a cambio de su ayuda para recapitalizar la banca

El primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, a su salida de la cumbre de Bruselas de la pasada semana.
El primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, a su salida de la cumbre de Bruselas de la pasada semana. AFP

El Gobierno finlandés asegura en un informe remitido al Parlamento de su país que intentará bloquear la compra de deuda de los socios del euro en apuros. Esta opción es uno de los puntos claves del acuerdo del Consejo Europeo de la semana pasada, pacto que precisamente Finlandia suscribió y que flexibiliza las condiciones para que los países puedan beneficiarse. Además, el Ejecutivo de Jyrki Katainen asegura que también Holanda rechaza esta medida, aunque desde Amsterdam han matizado que, aunque no les gusta, no tienen previsto tratar de vetarla.

Los estatutos del futuro mecanismo de estabilidad, que es el próximo sustituto del actual fondo de rescate, prevén en un principio que en caso de urgencia pueda ponerse en marcha para comprar deuda de países con problemas con el apoyo del 85% de los países socios. Sin embargo, Finlandia no llega a este porcentaje ni siquiera si se junta con Holanda y Austria, que es el país que completa el frente de los llamados halcones contrarios a compartir riesgos con sus vecinos del sur aunque esté en juego el futuro del euro.

Pese a que entre los tres países no llegan al mínimo necesario para bloquear la iniciativa, el Gobierno finés sostiene en un informe sobre el consejo europeo remitido al Parlamento que la compra de bonos requiere de la unanimidad de todos los socios. Por este motivo, según añade el documento publicado por Reuters, es improbable que la ayuda se ponga en marcha en tanto en cuando Finlandia y Holanda la rechazan.

Otro de los socios que se han mostrado sistemáticamente en contra de esta mutualización de los riesgos ha sido Alemania. No obstante, el Gobierno de Angela Merkel finalmente accedió a las reclamaciones de Italia, Francia y España de forma inesperada durante la cumbre del pasado jueves. Así, tras una tensa y maratoniana reunión, Berlín respaldó flexibilizar las condiciones para que los fondos de rescate puedan auxiliar a los países que, pese a haber hecho los deberes en materia de reformas y ajustes, sigan teniendo problemas para financiarse.

A este respecto, un portavoz del Ministerio de Finanzas holandés ha reconocido a Reuters que la idea no gusta en su Gobierno. Sin embargo, no ha dicho explícitamente que Holanda vaya a bloquear el plan y se ha limitado a señalar que evaluarán caso a caso la opción de comprar bonos de los países con problemas en el mercado secundario, que es donde se intercambian los títulos de deuda soberana una vez emitidos.

El Gobierno de Finlandia, presionado por el auge del partido populista Auténticos Finlandeses, ha reclamado un papel protagonista a lo largo de la crisis en varias ocasiones al tratar de poner en brete los acuerdos alcanzados por el conjunto de sus socios. Así, también amenazó con bloquear el segundo rescate de Grecia y dejó en suspenso su aprobación hasta el último momentos. Junto a ello, también ha hecho algunas propuestas llamativas como que España garantizase con patrimonio del Estado o activos inmobiliarios sus emisiones de deuda.

Sobre este extremo, la ministra de Hacienda de Finlandia, Jutta Urpilainen, ha declarado a la televisión pública que "durante los próximos días pedirá una entrevista al Ministro español, Luis de Guindos, para presentarle las demandas de garantía que Finlandia exigirá la Gobierno de España".

Asimismo, ha explicado que su país exigirá garantías de que será un acreedor prioritario en caso de el dinero del rescate para la banca española salga del actual Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), que no prevé esta opción. Si el capital proviene del próximo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), los finlandeses se reafirman en que deberá ser aprobado por unanimidad por los socios europeos.

La recapitalización deberá pasar por el Parlamento alemán

La condición impuesta por Alemania para que entre en vigor la recapitalzación directa es que se cree un supervisor bancario único a partir del Banco Central Europeo (BCE), algo que los países de la eurozona se han comprometido a hacer a finales de año. A partir de ese momento, la recapitalización directa será posible mediante una "decisión normal" del mecanismo europeo de estabilidad (MEDE), según ha explicado el portavoz de Asuntos Económicos, Simon O'Connor. Para ello se recurrirá al artículo 19 del Tratado del MEDE, que permite al consejo de gobernadores del fondo, donde están representados los países de la eurozona, añadir nuevos instrumentos de asistencia financiera a los ya previstos. Estos cambios deberán ser ratificados en los parlamentos de algunos países, como por ejemplo Alemania, ha dicho el portavoz.