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El G-20 urge a España a aclarar el rescate

La UE plantea dar más plazo para la ayuda a la banca, que se podría pedir en breve

Rajoy reabre el debate al solicitar que el crédito se desvincule de la deuda

De izquierda a derecha, François Hollande, Angela Merkel, Mario Monti, Mariano Rajoy, David Cameron, Van Rompuy, Barack Obama y Durão Barroso, en Los Cabos
De izquierda a derecha, François Hollande, Angela Merkel, Mario Monti, Mariano Rajoy, David Cameron, Van Rompuy, Barack Obama y Durão Barroso, en Los Cabos EFE

Pese a los intentos de Mariano Rajoy por evitarlo, España y la situación de sus bancos han sido protagonistas del G-20. En una reunión monopolizada por la preocupación mundial frente a la situación de la zona euro, los líderes de los países más poderosos del planeta exigieron a España “claridad” sobre los detalles del rescate en medio de una enorme presión contra la deuda española. Todos quieren saber cuándo pedirá España esos fondos y sobre todo cómo. Y así se lo hicieron saber a Rajoy, según la canciller alemana, Angela Merkel.

El Gobierno español, que evita comentar este aspecto de la presión mundial y no confirma ni desmiente la versión de la alemana, asegura que es el primer interesado en aclarar los términos del rescate, y sostiene que muy probablemente lo pedirá esta misma semana, después de que el jueves se haga pública la cifra que, según las dos auditoras contratadas por el Banco de España, necesitan los bancos para recapitalizarse. En cualquier caso, el Ejecutivo aclara que se están negociando las condiciones y nada está cerrado, ni siquiera la fecha en la que se va a pedir.

Merkel, cada vez más distanciada de Mariano Rajoy, aprovechó un encuentro con la prensa para meter más presión a su teórico aliado. Aseguró que es necesario que España pida ya ese rescate, y dijo que el propio Rajoy se había comprometido a ello en la reunión del G-20. Hasta que habló la canciller, el Ejecutivo español aseguraba que nadie había hablado en el G-20 específicamente de España. “Se ha hablado en el G-20 de que ahora es muy importante que haya claridad, rápidamente, sobre cómo va a ser la petición de ayuda española”, señaló Merkel.

El Gobierno español decidió no adelantar los informes de las evaluadoras sobre el estado de la banca, con lo que ha llegado al G-20 sin aclarar el rescate. El anuncio de esa ayuda de hasta 100.000 millones de euros, que Rajoy vendió como un gran éxito pese a que aumentará la deuda española hasta el 90%, lejos de frenar el acoso de los mercados, lo ha intensificado. Ante esa evidencia, el presidente ha dado un giro de 180 grados a su mensaje. Rajoy plantea ahora, y lo señaló en el plenario del G-20, que hay que “romper el vínculo entre riesgo bancario y riesgo soberano, que ha resultado ser tremendamente dañino”. Rajoy admite que ha sido perjudicial el tipo de rescate que hace 10 días consideró un gran éxito del euro y de España. “He sido yo el que ha presionado”, aseguró entonces.

El Ejecutivo español asegura que Rajoy no está planteando ahora una inyección directa de dinero a los bancos desde el fondo de rescate. Eso está descartado, será a través del FROB. Sin embargo, sí parece evidente que, a estas horas, hay muchos puntos en el aire. España quiere renegociar cuestiones, y cuenta para ello con el apoyo de la Comisión Europea, que también es consciente de que la fórmula pactada no está funcionando en los mercados.

Romper el vínculo entre rescate y deuda

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, fue el primero en reconocer, este lunes, que había que romper el vínculo entre deuda pública y la deuda bancaria. Esa idea está tan consolidada que incluso estará en las conclusiones del G-20, y por tanto respaldada por Alemania. ¿Quiere eso decir que Alemania acepta que España no tenga que respaldar, con su deuda soberana, la recapitalización de sus bancos? No parece que Merkel ni otros países nórdicos estén dispuestos a aceptar eso.

Durao Barroso planteó la necesidad de afrontar en el asunto en el debate que la Comisión quiere abrir sobre la unión bancaria en otoño. Pero también que había que buscar ya fórmulas que rebajen esa percepción negativa en el caso de la ayuda a la banca española. Fuentes de la UE precisaron este martes en Los Cabos que no está en cuestión que la ayuda estará respaldada por la deuda española. “Se computa como deuda pública sí o sí”, aseguró un alto funcionario de la Comisión.

El rescate a la banca “se computa como deuda pública sí o sí”, aseguró un alto funcionario de la Comisión

Entre las fórmulas que maneja la Comisión está la de alargar al máximo el plazo del crédito, para evitar que los inversores crean que España puede tener problemas para refinanciar la deuda en el corto plazo. Y Bruselas quiere mantener vivo el debate sobre qué fondo utilizar: si el temporal, que no tiene el estatus de acreedor prioritario, o el permanente, que entrará en vigor a partir de julio, y que sí tienen esa condición. Para los inversores privados esta segunda opción es peor, ya que les relega en el orden de cobro si España no fuese capaz en algún momento de devolver toda la deuda. Una percepción que se ha instalado en los mercados, pese a que el Gobierno español introdujo una reforma constitucional que da prioridad absoluta al pago de esta deuda, un blindaje con pocos precedentes en la normativa europea.

Fuentes europeas precisaron que buena parte de los países del Eurogrupo apuestan por el fondo de rescate permanente. Y que se resisten a ampliar el plazo hasta los 30 años, como pretenede el Gobierno, informa Claudi Pérez.

La percepción de que el rescate a la banca española no está teniendo los resultados esperados protagonizó algunas de las conversaciones del G-20, hasta el punto de que el objetivo de tomar medidas para garantizar la sostenibilidad de los costes de la deuda se coló en el comunicado final de la cumbre.

“Debemos encontrar una manera más eficaz de intervenir”, clamó el presidente francés, François Hollande. Fuentes europeas indicaron que el primer ministro italiano, Mario Monti, según Financial Times, lanzó la idea de que el fondo de rescate compre deuda pública de los países periféricos. Merkel no contestó en el plenario, pero sus palabras en los pasillos dieron pie a interpretar que estaba replanteándose su rechazo inicial a esta opción, según apuntó The Guardian. Una expectativa que funcionarios alemanas rebajaron al asegurar a Reuters poco después que el asunto “no se había tratado en el G-20”.