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La Bolsa sube un 2,67% y la prima baja tras el alivio de la subasta de letras

El Ibex termina la sesión en 6.693,9 puntos tras un alza del 2,67%

El tipo de la deuda pública a 10 años cede pero se mantiene por encima del 7%

Los mercados han vivido una excepcional jornada sin tensión, una vez superada una subasta de letras del Tesoro español con razonable comodidad, pese al encarecimiento de la financiación a 12 y 18 meses. Además, la creciente expectativa de que los principales bancos centrales están preparando medidas de liquidez, ha dado fuelle a las alzas bursátiles y una coartada para que la prima de riesgo de la deuda soberana (exceso de rentabilidad que se exige en el mercado secundario a los bonos con vencimiento en 2022 respecto a la alemana) se relajara tras el nuevo máximo histórico que alcanzó ayer.

Tras una apertura en relativa calma, ese diferencial ha subido hasta 579 puntos antes de la emisión de letras, para irse relajando una vez conocido el resultado de la misma hasta un mínimo diario de 549 puntos. Al final de la jornada se colocaba en 550. El tipo del bono a 10 años se mantiene en niveles críticos, aunque ha terminado el día en el 7,038% tras iniciar en el 7,158%.

La Bolsa española ha abierto con una suave subida del 0,5% pero ha caído ligeramente en números rojos antes de la subasta de letras para repuntar después hasta un 3,02%, la máxima subida del día. Al cierre, el Ibex marcaba 6.693,9 puntos, lo que supone una subida del 2,67% respecto a su cierre de ayer.

El Tesoro ha colocado 2.400 millones a un año con un interés marginal del 5,20%, el más alto desde el pasado noviembre, y los inversores han solicitado 2,16 veces más de títulos que los finalmente vendidos. Hace un mes le bastó con pagar un tipo del 3,09% para superar las dudas del mercado. A 18 meses se han colocado 639 millones de euros al 5,35%, nivel que no se pagaba desde 1997, aunque la demanda ha superado en 4,42 veces la oferta. Hace apenas dos semanas fue suficiente con remunerar este plazo con un 3,40% para alcanzar objetivos.

Tras la colocación de títulos a corto plazo de hoy, el próximo hito de la semana llegará el jueves, cuando se emitirán títulos a dos, tres y cinco años.

Las plazas europeas han acogido positivamente la buena cobertura de la subasta de letras en España y esperan la conclusión mañana de la reunión de dos días del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, órgano responsable de la política monetaria en Estados Unidos, ante la expectativa de que mañana se anuncien nuevas medidas de estímulo crediticio.

También en Europa, diversos datos alimentan la expectativa de nuevas inyecciones de liquidez por parte del Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra. En Alemania, la confianza de los inversores cayó en junio más de lo esperado. El índice ZEW de expectativas de inversores y analistas, predictor de la evolución que puede seguir la economía con seis meses de antelación, cayó a -16,9 frente a 10,8 en mayo. En el Reino Unido, la inflación en mayo se situó en el 2,8%, lo que supone el menor incremento interanual de los precios al consumo en dos años y medio.

Londres ha cerrado con un alza del un 1,73%, Fráncfort un 1,84%, París un 1,69% y Milán un 3,35%. Al otro lado del Atlántico, los principales indicadores de los mercados estadounidenses también avanzaban: el Dow Jones un 0,98%, el Standard & Poor's un 1,06% y el Nasdaq un 1,27%.

Ayer, la prima de riesgo, diferencial que mide la percepción que los mercados tienen de la solvencia de España, rompió su anterior récord histórico al tocar 589 puntos básicos y el tipo de interés que los inversores exigen a los bonos a 10 años en el mercado secundario alcanzaron un alarmante 7,28%.

Grecia pidió su primer rescate (mayo de 2010) cuando llegó al 8,5%, idéntico nivel que Portugal en abril de 2011. Sin embargo, a Irlanda le bastó tocar el 8,1% (noviembre de 2010) para pedir ayuda internacional.

El rescate a la banca española se ha convertido en una especie de nudo gordiano y la espada que lo puede cortar está en manos de una Alemania reticente a hacer concesiones que se aparten de los mecanismos establecidos. La cuestión ahora es cómo romper el vínculo pernicioso entre riesgo país y riesgo bancario y por ello España ha pedido, y así lo ha transmitido Mariano Rajoy durante la reunión del G-20 que hoy concluye en Los Cabos (México) que el préstamo de 100.000 millones de euros comprometido se canalice directamente a las entidades. Con ello se evitaría que computase como deuda pública, lo que dispararía hasta el 90% la ratio de endeudamiento sobre PIB prevista para final de año (los Presupuestos Generales ya establecían una ratio del 80% antes de la solicitud de la ayuda para la banca).

Según un borrador del comunicado que el G-20 difundirá más tarde, los miembros de este grupo "tomarán todas las medidas para garantizar la integridad y la estabilidad del área, mejorar los mercados financieros y romper el bucle que retroalimenta la deuda soberana y los bancos".

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