Los expertos advierten de que el riesgo de la banca se trasladará al Estado

Morgan Stanley considera que el rescate “difícilmente será el cortocircuito” que se necesita La deuda pública podrá superar el 90% del PIB a finales del próximo año

En opinión del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, la decisión de España de pedir el rescate de sus socios europeos será “buena para la economía española y el futuro de la eurozona”, pero, desde el exterior de España y en opinión de algunos analistas, no está tan claro si será suficiente para colocar el tan esperado cortafuegos frente a una crisis que ya se ha llevado por delante a cuatro países de la Unión Monetaria.

Con la premisa de que el anuncio de este sábado “deja más preguntas que respuestas”, según reconoce Robert Peston, editor de Economía de la BBC, y que la crisis es campo abonado para el escepticismo por su manía en hacer realidad el peor escenario posible, la primera duda que plantea el método elegido por el Ejecutivo es el riesgo de afianzar el peligroso vínculo que existe entre la crisis financiera y la de deuda soberana. O lo que es lo mismo, entre los problemas de la banca y los de los Estados cuando es el erario público quien debe poner los fondos necesarios para solucionar los problemas que ha causado el empacho de ladrillo en el sector.

En caso de agotar los 100.000 millones previstos en el rescate, una cifra equivalente al 10% del Producto Interior Bruto (PIB) español, la deuda pública aumentará hasta el 90% del PIB a final de año. Y según las previsiones previstas por el Gobierno, crecerá en otros 2,5 puntos porcentuales en 2013 pese a que una de las claves para superar la crisis es reducir el fuerte endeudamiento de España, tanto a nivel público como privado. La ayuda, a su vez, elevará la partida de intereses que paga el Estado, ya que está por ver cómo inyecta el capital en las entidades y en qué condiciones.

Según Morgan Stanley, el crédito de Europa a España para sanear su sector financiero “difícilmente será el cortocircuito” que cambie la percepción negativa de los mercados sobre España y, por extensión del resto de países bajo sospecha, principalmente Italia. Según recoge Reuters, esto es debido a que, precisamente, aumenta el endeudamiento del Estado, ya que es España quien firma el memorándum con el Eurogrupo para recibir la ayuda. Por tanto, también es el responsable de pagarlo en caso de que las entidades no cumplan con sus compromisos de pago.

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En opinión del economista Xavier Sala-i-Martin, el comunicado del Eurogrupo pide que “sea el FROB (el Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria) el que actúe como agente del gobierno español, pero deja claro que el crédito es para el gobierno”. Por tanto, “no se rescata directamente a los bancos, sino que se da un crédito al gobierno. Eso quiere decir que la deuda del gobierno aumentará y que, por lo tanto, no se romperá el círculo vicioso en el que están metidos los bancos y el Gobierno”, añade en un post publicado en su blog bajo el título de “No es la solución que se necesitaba”. "Hace meses que los acreedores anticipaban que el Gobierno se acabaría comiendo el rescate de los bancos con deuda pública", añade.

Por otra parte, el Gobierno de Finlandia ha advertido de que, en caso de que España solicite dinero al actual Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), algo que prevé hacer el Ejecutivo tal y como ayer avanzó Guindos, exigirá mayores garantías y avales a cambio de los fondos. El motivo es que si se pide prestado a este fondo de rescate, el Eurogrupo se sitúa por detrás del resto de acreedores a la hora de cobrar en el eventual caso de una suspensión de pagos. Sin embargo, si se recurre al futuro Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM), son los socios europeos los que se colocan los primeros de la fila para recuperar su dinero. “El ESM permite una mayor seguridad para los contribuyentes europeos”, ha señalado la ministra de Finanzas finlandesa, Jutta Urpilainen.

Por el lado contrario, si el dinero sale del ESM, se podría generar un efecto rechazo entre los inversores tradicionales, ya que estos perderían sus privilegios a la hora de cobrar si se produce un impago, lo que podría reducir el apetito por la deuda soberana española.

Siguiendo con el impacto que tendrá la decisión de España de pedir hasta 100.000 millones a la eurozona para sanear a su banca, la agencia de calificación Moody’s advirtió antes de confirmarse el rescate que sigue con la tijera dispuesta para volver a recortar las notas de solvencia de los socios de la divisa europea. Junto a España, señala esta sociedad, también pesa sobre el horizonte de la eurozona la posibilidad de una salida de Grecia tras las elecciones de la semana que viene. "A medida que España se acerca a una necesidad de apoyo exterior directo por parte de sus socios europeos, el creciente riesgo de los acreedores del país podría llevar a más actuaciones sobre los ratings", señaló la agencia, que sitúa a la banca italiana como la mayor expuesta por los problemas de sus colegas españoles.

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