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Una cifra que desborda todos los pronósticos del Gobierno

La inyección de 19.000 millones no será un préstamo, como defendía el Gobierno

Vista de la fachada del Banco de España.
Vista de la fachada del Banco de España. EFE

El rescate de Bankia ha hecho saltar por los aires las previsiones del Gobierno. Hace solo dos semanas al presentar la segunda reforma del sector desde el inicio de la legislatura, el ministro de Economía, Luis de Guindos, señalaba que el sector financiero apenas necesitaría dinero público, y que la cifra sería en todo caso claramente inferior a los 15.000 millones como consecuencia del nuevo decreto. Solo 15 días después, una sola entidad ya requiere una inyección de fondos públicos superior a esa cantidad con un rescate de 19.000 millones. La cifra asciende a 23.500 millones si se suma la ayuda del FROB anterior. Las cifras no son plenamente comparables porque Guindos se refería al efecto aislado del segundo decreto y el saneamiento de Bankia incluye no solo ese efecto, sino también el del anterior decreto y diferentes saneamientos adicionales.

Luis de Guindos ofreció a Bankia barra libre este miércoles en el Congreso. Aseguró que el Gobierno estaba dispuesto a inyectar en el grupo de Bankia todo el capital que sea necesario. El nuevo presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, tiene la sartén por el mango. El Gobierno le ha prometido todo lo que necesite y a él le basta con amenazar con irse si no se lo dan para dejar al Gobierno en una situación imposible.

Lo lógico, en su situación, es exagerar la situación o, como mínimo, cubrirse todos los riesgos. Ante la duda, más dinero. En esa dinámica, las previsiones del Gobierno saltan por los aires. El problema es que el grupo de Bankia es poco más del 10% del sector financiero. Y si cualquiera extrapola sus cifras, aunque se considere que la mitad del sector puede hacer frente a sus necesidades sin problemas ni ayudas públicas, el riesgo de que haga falta una gran cuantía de fondos públicos para sanear el sector y de que España no pueda hacer frente a ella y tenga que pedir ayuda a Europa, pese a que el Gobierno lo niega una y otra vez.

A Guindos le preguntaron en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de hace dos semanas cuánto dinero público podía suponer la ayuda a la banca por la aprobación del nuevo decreto de reforma financiera, la segunda aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en tres meses. Esta fue su respuesta: "Desde el punto de vista del importe, supongo que usted se refiere un poco al importe de cuánto potencialmente se podría inyectar como consecuencia de este Real Decreto Ley. Es un cálculo complejo, porque depende del capital excedente que tengan las diferentes entidades y va variando por entidades. Pero yo lo que le diría, si me permite, es que el importe va a ser inferior a lo que inyectó el Gobierno anterior en la primera ronda del FROB, que fueron 15.000 millones. Creo que va a estar claramente por debajo de esa cuantía y, vuelvo a repetir, y esto es lo fundamental, a un coste de interés próximo al 10 por 100 y con la obligación de reembolsarlo".

Esa segunda parte de la ecuación es la que tampoco se cumple. la ayuda a Bankia será, por un lado, la capitalización de las participaciones preferentes de 4.465 millones con que ya contaba la entidad, y por las que pagaba un interés próximo al 8% que ahora dejará de pagar. Y, por otro, una nueva inyección de fondos a través de una ampliación de capital, según explicó el propio ministro esta semana en el Congreso.

Economía subraya que Guindos se estaba refiriendo solo al impacto del segundo decreto de reforma financiera. Es decir, que no sé refería a todas las necesidades de ayudas públicas que van a necesitar las entidades como consecuencia del saneamiento del sector.

No obstante, al ser repreguntado por los 15.000 millones, Guindos subrayó que el FROB ya tenía una liquidez de 5.000 millones y puso en duda que hubiera necesidad de emitir más deuda. "Tendremos que ver cuánto, efectivamente, se tiene que emitir adicionalmente, si es que se tiene que emitir, como consecuencia del importe. El cálculo que tiene el Gobierno ahora es bastante por debajo de los 15.000 millones de euros que inyectó el Gobierno anterior en la primera ronda del FROB. Por lo tanto, lo tenemos que definir y eso va a depender de los esfuerzos, de los cálculos, de los planes, que presenten cada una de las instituciones", dijo.

Ahora, al Gobierno solo le queda aferrarse al clavo ardiendo de que ese dinero se va a recuperar cuando la entidad se privatice. "El FROB, y en última instancia lo que serían de alguna forma los poderes públicos, va a ser dueño de un porcentaje muy importante de una institución de crédito que tiene un valor positivo y que, tras su saneamiento y tras su reestructuración, se privatizará y generará recursos para los contribuyentes españoles, que estoy convencido de que compensarán lo que es el potencial coste que pudiera tener a priori dicha intervención", dijo Guindos. Está por ver si esa previsión se acerca más a la realidad.