Opinión
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Baja la fiebre de deuda del sector privado

El proceso de desapalancamiento de la economía española, aunque tardío, avanza a ritmos notables

Entre el cúmulo de malas noticias que llenan los medios de comunicación los últimos meses, algunos datos pasan desapercibidos, pero son de suma importancia para seguir los progresos de la economía española en la corrección de sus desequilibrios, que son el muro que hay que derribar para poder franquear el camino del crecimiento y de la generación de empleo. Entre esos datos se encuentran los de las cuentas financieras del cuarto trimestre del pasado año. En ellos aparecen cifras clave para entender la desconfianza de los inversores y las dificultades de financiación: la deuda de los sectores institucionales y del conjunto de la economía. Pero antes de analizar estos datos, es obligado hoy referirse a los del paro y afiliaciones a la Seguridad Social del mes de abril conocidos el pasado viernes.

Abril es un mes favorable, desde el punto de vista estacional, para la evolución del empleo y el paro. Así, en abril de 2011 la afiliación aumentó en 81.400 personas y el paro disminuyó en 64.300. Por eso los modelos de predicción auguraban aumentos de la afiliación y descensos del paro, aunque en cifras originales, pues en términos desestacionalizados mantenían la tendencia inversa propia de la actual coyuntura, es decir, descensos de la afiliación y aumentos del paro. Así ha sido, efectivamente. Pero dichos modelos se quedaron cortos en la cuantía de las variaciones, que desgraciadamente han sido peores que las previstas.

El paro registrado descendió en 6.600 personas en cifras originales, pero aumentó en unas 65.000 en cifras desestacionalizadas, que son las relevantes para analizar la tendencia. La desviación respecto a mis previsiones ha sido de unas 30.000. Lo que indica esta marcada desviación es que la tendencia de esta variable ha empeorado de forma más acusada de la que podían recoger los modelos. En cuanto a las afiliaciones, el aumento original de 16.500 personas se convierte en un descenso desestacionalizado de unas 70.000. También en este caso los modelos predecían un descenso menor, pero la desviación ha sido inferior a la del paro registrado, unas 10.000 personas. El ritmo anualizado de descenso de los afiliados en los tres últimos meses respecto a los tres precedentes supera el 4%, un punto porcentual más negativo que la tasa de los tres últimos meses de 2011. Estos datos son coherentes con otros conocidos en la semana, como los indicadores PMI de la industria y los servicios de abril, que también experimentan un notable deterioro.

El aumento del paro en abril es coherente con los datos de actividad en la industria y los servicios

En cuanto a la deuda, en los gráficos adjuntos se presenta su evolución para los cuatro sectores institucionales comparada con la media de la zona euro. Aquí las noticias son positivas, pues indican que el necesario desapalancamiento (simplificando, reducción del endeudamiento), aunque con algo de retraso, ya está tomando ritmos notables. Claro que, si tus acreedores no te financian en la cuantía que necesitas, no tienes más remedio que reducir tu deuda. Ello implica gastar menos en consumo e inversión, generar superávit por cuenta corriente, vender las joyas de la abuela (vender activos) y con todo ello amortizar la deuda. Es lo que está sucediendo. La contrapartida es que reducir el gasto (la demanda interna) supone sumir a la economía en recesión.

La deuda bruta de los hogares aumentó vertiginosamente durante la pasada década, sobrepasando en 2009 a la media de la eurozona en casi 20 puntos porcentuales (pp). En los dos últimos años esta deuda se ha reducido en casi 5 pp y la diferencia con la eurozona ha bajado a menos de 16 pp. Este proceso ha empezado más tarde entre las empresas no financieras, pero también fue muy acusado en 2011. Aun así, la deuda de las empresas españolas supera en 29 pp a la de la eurozona. La deuda de las instituciones financieras españolas, en cambio, sigue siendo inferior a la de la eurozona. Su problema no es tanto la deuda, sino dónde la tienen invertida, es decir, los activos y créditos inmobiliarios. Por último, también la deuda pública española sigue siendo notablemente inferior, aunque con una tendencia de acercamiento.

Conclusión: la elevada deuda del sector privado se está reduciendo, pero el problema es que ello se está haciendo en un clima de desconfianza de los acreedores, lo que obliga a acelerar el paso en el proceso de desapalancamiento, deprimiendo así la economía.

Si tus acreedores no te financian en la cuantía que necesitas, no tienes más remedio que reducir tu deuda

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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