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OPINIÓN

Previsiones mal explicadas

El FMI ha creado un espejismo augurando un crecimiento del PIB español del 0,1% para 2013

Funcas prevé un descenso del 1,5% por el aumento de los impuestos y el menor gasto público

Semana aciaga la última para la economía española. La Bolsa perdió en torno al 7%, casi cuatro veces más que el índice europeo Eurostoxx50; el tipo de interés de la deuda del Tesoro a diez años intentó pasar la frontera psicológica del 6% (cerca de los niveles que se exigía a los títulos de Irlanda y Portugal cuando pidieron el rescate) y la prima de riesgo con la homóloga alemana se resiste a bajar de los 400 puntos básicos; un país “amigo” expropia la participación mayoritaria de Repsol en una de sus empresas petroleras y amenaza al resto de compañías españolas que operan en su territorio; algunos medios de comunicación y analistas extranjeros nos sitúan en la antesala del rescate; los apoyos de los dirigentes de las instituciones internacionales a las medidas que va tomando el Gobierno son tan tenues que casi son contraproducentes; en fin, la desconfianza aumenta por momentos, hasta el punto de que una de las preguntas que más se oye en estos días es si la economía española tendrá que ser rescatada.

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Es curioso que suceda todo esto cuando el nuevo Gobierno ha trabajado y presentado medidas y reformas bastante contundentes para demostrar que el alumno España iba a cumplir los deberes y volver al redil de la seriedad y la disciplina. Desde luego, este alumno quedó en muy mala situación cuando suspendió con ínfima nota el examen del déficit público en 2011. Luego, el Gobierno forcejeó con las instituciones europeas a propósito del diseño de la política fiscal para 2012, en vez de dialogar y consensuar, hasta tener que aceptar una rebaja del déficit público que ya había aprobado el Consejo de Ministros. La mención a la soberanía nacional no fue muy adecuada, pues esta soberanía es muy limitada en temas monetarios y fiscales para los países de la zona euro, sobre todo para los que están en una difícil situación financiera. Más tarde, cuando se presentaron los presupuestos para 2012, estos no incluían previsiones y medidas claras y creíbles para alcanzar el déficit del 5,3%. Posteriormente, deprisa y corriendo, se están intentando consensuar medidas con las comunidades autónomas para recortar 10.000 millones en educación y sanidad, pues sin esos recortes a las comunidades les es muy difícil reducir suficientemente su gasto, ya que se niegan a ajustar las plantillas hinchadas del personal de administración general. Tampoco acaba de esclarecerse el panorama del sistema financiero, pues la mayoría de los analistas cree que las últimas medidas no serán suficientes para sanear definitivamente el sector. Todo ello, y posiblemente una mala “venta” de la labor del Gobierno, es lo que crea la desconfianza.

El año próximo el paro afectará a más de seis millones de personas en España 

Pero no es solo eso. Los inversores que nos están financiando, al tiempo que piden que se reduzca el déficit y la deuda pública y privada, también quieren que nuestra economía crezca, pues así se sienten más seguros de que podamos devolverles sus inversiones. Y aquí nos encontramos con un nudo gordiano, ya que es imposible que una economía crezca cuando está haciendo tantos ajustes y saneamientos a la vez. La economía española volverá a crecer y crear empleo, pero dentro de dos o tres años, no antes.

A este respecto, las últimas previsiones del FMI han podido crear un cierto espejismo, ya que auguran un crecimiento del PIB español del 0,1% en 2013, tras caer un 1,8% en 2012. Ahora bien, el crecimiento de 2013 no está bien explicado, ya que parte de la hipótesis de que no hay ningún ajuste fiscal adicional en ese año y por eso el déficit público se queda en el 5,7% del PIB, prácticamente igual al 6% que estiman para 2012. En Funcas acabamos de revisar nuestras previsiones. Para 2012 llegamos a una caída del PIB del 1,7%, similar a la del FMI y del Gobierno, con un déficit público que se reduce al 6,2% del PIB. Pero, para 2013 hemos introducido la hipótesis de que se sigue recortando el gasto público y/o aumentando los impuestos todo lo que haga falta (una barbaridad de nuevo) para llegar a un déficit del 3%. Como consecuencia, el PIB desciende otro 1,5% [gráficos superiores]. Ello haría aumentar el paro por encima de los seis millones de personas y debilitaría aún más al sistema financiero. Por eso habría que plantear un escenario alternativo. Pero, como no somos soberanos, este escenario habrá que negociarlo con los socios europeos.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).