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Repsol exige que Argentina le pague 8.000 millones por su 57,4% de YPF

Brufau acusa a Kirchner de querer tapar la crisis social del país

Defiende que abarató los precios de los carburantes “porque no pagaba comisiones”

La empresa cree que debe pagar 46,55 dólares por acción y que la ley obliga a lanzar una opa

Antonio Brufau en la conferencia de prensa.
Antonio Brufau en la conferencia de prensa. EFE

Casi agotó los calificativos. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, aseguró este martes en una multitudinaria conferencia de prensa que la decisión del Gobierno argentino de expropiar a la compañía española el 51% de las acciones de su filial argentina YPF —controla un 57,6%— es “irracional”, “arbitraria”, “ilegítima e injustificable”. Un “expolio”, añadió, perfectamente planificado para hundir el valor de YPF y quedárselo “a precio de saldo”. Repsol solicitará, al menos, una compensación por valor de 8.000 millones de euros (10.500 millones de dólares).

Para Brufau, la razón para una medida que vulnera los compromisos que asumió el propio Ejecutivo argentino cuando privatizó la compañía hace 14 años es “tapar la crisis social y económica que atraviesa el país”. Y el propósito no declarado del Ejecutivo que preside Cristina Fernández de Kirchner: controlar el gran hallazgo de hidrocarburos no convencionales del área denominada Vaca Muerta, realizado por Repsol-YPF y valorado, solo en la pequeña parte auditada, en más de 13.700 millones de dólares.

Todos los fantasmas de la reciente historia argentina aletearon por la sala de conferencias de Repsol en Madrid. Desde la mala gestión económica —el Estado argentino, explicó Brufau, importa hidrocarburos por los que paga siete veces lo que cobra en el interior—, hasta la quiebra de los usos democráticos de otras épocas al tomar el control de la sede de la compañía en Buenos Aires “al amparo de una ley de Videla, que era un dictador”. Para completar el análisis, Brufau hizo una oscura alusión a la política de precios que ha aplicado Repsol en Argentina, “precios más baratos”, explicó el primer ejecutivo de la petrolera, “porque Repsol no paga comisiones a intermediarios”. “A lo mejor”, concluyó, “nos están pasando factura por eso”.

Entre calificativo y calificativo, Brufau dejó muy claro que Repsol prepara la respuesta. Estos actos, precisó, “no quedarán impunes”. La compañía tomará todas las medidas a su alcance. Y para empezar, demandará a Buenos Aires ante el Banco Mundial. Los pleitos se dirimen a través del Centro Internacional sobre Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), donde ya han llevado sus quejas en el pasado otras compañías españolas presentes en Argentina, como Telefónica, Endesa, Gas Natural y Aguas de Barcelona.

Lo que reclama Repsol —que alaba el apoyo recibido desde el Ejecutivo español— es la aplicación de los compromisos asumidos en el proceso de privatización de YPF a finales de los noventa. En ellos, se recogen la obligación del Gobierno argentino de lanzar una oferta por el 100% de YPF si quiere tomar su control y poseer más del 15% de las acciones.

La firma española considera que el precio que se debería ofrecer en esa opa es de 46,55 dólares por acción, lo que equivaldría a pagar 10.500 millones de dólares (8.000 millones de euros) por el 57,4% de YPF en manos de Repsol. “Vamos a ir a por todas”, señaló Brufau. “YPF vale mucho más, pero nosotros vamos a pedir lo que la ley dice”, concluyó. Como es natural, Repsol afirma que la batalla “no está perdida y va a durar mucho”.

Entre otras armas de ataque y defensa, la petrolera contará, al menos de forma inmediata, con el 6% de las acciones de YPF no expropiadas, que pretende mantener y utilizar como altavoz de sus posiciones.

El ansia de crudo de China anima el mercado

S. C.

La expropiación de YPF es un terremoto para el mercado. “Los chinos, por muy chinos que sean son gente seria y nadie serio entra por la puerta falsa en una operación de estas”, aseguró ayer Brufau en referencia al posible interés de empresas chinas por YPF. Pero China necesita recursos y Argentina puede ser una oportunidad en plena agitación. Ayer mismo, el portal chino de noticias financieras Caixin aseguraba que la la petrolera China Petrochemical Corporation (Sinopec) negocia la compra por más de 15.000 millones de dólares (11.540 millones de euros) de YPF incluso después de que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner hubiera anunciado la expropiación.

Puede que Brufau tenga razón al asegurar que los chinos son gente seria. Pero el negocio es el negocio.

En cambio, el Gobierno argentino calcula que la empresa española no solo ha recuperado ya todo lo invertido en YPF, sino que además se ha embolsado 8.813 millones de dólares (unos 6.700 millones de euros al cambio actual) adicionales entre 1999 y 2011 considerando los dividendos distribuidos y la venta parcial de su participación en la compañía.

“Si se considera además el valor de las acciones de YPF aún en manos de Repsol —un 57% del capital—, las ganancias han sido todavía mayores”, asegura el Ejecutivo de Fernández de Kirchner, que no toma en cuenta las diferencias de cambio entre el dólar y el euro en el tiempo.

Repsol replica que “la rentabilidad financiera anual media desde la compra de YPF ha sido del 7%-8%, lo que contrasta desfavorablemente con el coste de financiación en Argentina en dólares, que asciende al 14%-16%”.

La gran cuestión ahora es saber cómo repercutirá en la marcha de la empresa y en sus balances la expropiación. Según su presidente, la nacionalización de YPF no afectará para nada al conjunto de la compañía fuera de Argentina. No lo notará la caja ni el accionista puesto que la compañía mantendrá la política de dividendos. En mayo, Repsol presentará un nuevo plan estratégico para poner al día los principales proyectos de futuro. La exposición de la compañía en Argentina asciende a 5.664 millones, con datos a 31 de diciembre de 2011.

Ofertas de otras empresas

En su intervención, Brufau desveló que, antes del anuncio de expropiación, Repsol había recibido ofertas de compañías internacionales por una parte de YPF. Además, la petrolera había ofrecido varias soluciones al Gobierno argentino, entre ellas la de la entrada de un socio en YPF “mediante ampliaciones de capital o comprando” a la propia Repsol una parte de la participación. “Era uno de los temas que quería comentar a la presidenta, si le parecía oportuno incrementar el capital de YPF, pero no tuvo tiempo de recibirme”, lamentó con un punto de ironía.

De hecho, Brufau remitió el pasado 2 de abril una carta a la presidenta de Argentina en la que le ofrecía invertir conjuntamente para elevar la producción de petróleo en un 30% y de gas en un 20% en cinco años, y “convertir a Argentina en un país autoabastecido energéticamente y netamente exportador de hidrocarburos”. El Gobierno argentino no solo rechazó el ofrecimiento, sino que consideró la carta “autoincriminatoria” y que reforzaba sus argumentos para la expropiación.

La primera consecuencia de esa expropiación fue el desplome de las acciones de Repsol, que lideraron la jornada del martes las pérdidas del Ibex 35 con una caída del 6,06%. La caída también arrastró a Sacyr, que perdió un 5,9%. En cambio, Caixabank, el principal accionista de Repsol, subió el 4%.

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