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La UE estrena sanciones con Hungría por violar la disciplina presupuestaria

La Unión decide no conceder al país 495 millones de los fondos de cohesión

La suspensión del pago de 495 millones de euro entrará en vigor el 1 de enero de 2013

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Olli Rehn en la reunión del Ecofin del martes. Ampliar foto
El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Olli Rehn en la reunión del Ecofin del martes.

La Unión Europea sacó este martes la regla para dar en los dedos a la indisciplinada Hungría por sus desvíos presupuestarios y decidió no concederle el próximo 1 de enero de 2013 los previstos, y necesitados por Budapest, 495 millones procedentes de los fondos de cohesión. Salvo que el Gobierno conservador de Viktor Orbán se enmiende y haga antes del 22 de junio esfuerzos creíbles de contención de su desbocado déficit, que deberá dejar este año en el 2,5%, medio punto por encima de lo que se proponía.

El país magiar ya fue amonestado el pasado otoño por el descontrol de sus cuentas públicas, lo mismo que Bélgica, Chipre, Polonia y Malta. Pero mientras estos cuatro acataron y cumplieron las órdenes de Bruselas, Budapest dio largas y defendió la tesis de su déficit estaba encarrilado con el 3,6% alcanzado en 2011. La Comisión no aceptó la cifra, arguyendo que se lograba con aportes extraordinarios que enmascaraban un déficit real del 6%.

El desafío le podría costar caro a Orbán al aplicársele las nuevas medidas de disciplina presupuestaria en la UE, pero los 495 millones que están en el aire son un aliciente suficiente como para reformarse. Al menos eso aseguró el vicepresidente de la Comisión Olli Rehn quien puso las cosas en su punto: “si las autoridades húngaras toman medidas efectivas se levantará la medida suspensoria” aseguró.

Hungría se convierte así en el primer país de la Unión Europea amenazado con perder los fondos dedicados ayudarle a converger con los demás socios, un gesto considerado excesivamente duro por Austria, Bulgaria, Letonia, Reino Unido y la República Checa. La ministra de Finanzas danesa, y presidenta de turno de la UE, Margrethe Vestager, dijo haber visto a su colega húngaro muy dispuesto a aceptar la disciplina, lo que para ella es señal de la efectividad de las nuevas reglas que se ha autoimpuesto la UE para evitar desmanes.

El Gobierno debe aprobar medidas para bajar el déficit al 2,5% del PIB

Si al final hubo acuerdo sobre Hungría no lo hubo sobre la propuesta franco germana de crear en la Unión Europea una tasa sobre las transacciones financieras internacionales que podría aportar a las exhaustas arcas de los Estados comunitarios del orden de 55.000 millones de euros anuales, según estimaciones de la Comisión, a partir del 0,1% con que se gravarían las operaciones con acciones y bonos y el 0,01% a aplicar a las transacciones con productos financieros derivados.

Países que se oponen al gravamen, encabezados por un Reino Unido que tiene su propia tasa, alegan que con la medida habría deslocalizaciones en el sector financiero, con el consiguiente efecto negativo sobre el crecimiento y el empleo. Como la medida sólo puede adoptarse por unanimidad, ahora está perfectamente paralizada. Sin embargo, algo se mueve: los países que la defienden aceptan la posibilidad de explorar alternativas, para lo que se comisionó a la presidencia danesa.

España e Italia son los otros dos padrinos del proyecto. El ministro de Economía, Luis de Guindos, consideró que el hecho de que busquen otras propuestas no supone el final de la idea. “No diría que está muerta sino que vamos a analizar más las consecuencias de la imposición de esta tasa”, manifestó en una conferencia de prensa el ministro español.