Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Patronal y sindicatos se acusan mutuamente del fracaso del pacto

CEOE y las centrales rompen la negociación para reformar los convenios - CC OO y UGT culpan a la patronal de haber dado un giro tras las elecciones

La escenificación duró hasta las 16.00 de ayer. Las relaciones estaban rotas desde el lunes, pero patronal y sindicatos hicieron un último esfuerzo por soldarlas, o al menos para dar esa impresión. No sirvió de nada. Más de cuatro meses de discusiones sobre la negociación colectiva se fueron al traste sin remisión. El "histórico cambio" después de 32 años sin alteraciones, al que aludían desde una y otra parte, pasó a mejor vida. Ahora llega el turno, obligado por la reforma laboral, de que el Gobierno legisle.

"Hemos estado muy cerca de hacer un cambio trascendental de la ley", dijo ayer Juan Rosell, presidente de CEOE, en la rueda de prensa que convocó apenas una hora antes de la ofrecieron los dos secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, quien ha llegado a decir esta semana que al acuerdo le faltó "un cuarto de hora". Las conversaciones descarrilaron el lunes, "cuando realmente se produjo la ruptura", reconoció Méndez. En ese momento comenzó una voladura controlada de las negociaciones en la que todos, especialmente la patronal -cuyo cambio de postura y endurecimiento ha resultado decisivo-, han tratado de no aparecer como culpables.

Méndez y Toxo creen que se ha producido una rebelión en la CEOE

Los agentes sociales se reprochan falta de valentía en sus actitudes

"La música ha sido muy buena, pero nos estancamos en la letra", dice Rosell

Los sindicatos atribuyen el cambio al documento difundido por CEIM

La vuelta de tuerca de la CEOE se produjo a partir del comité ejecutivo del 18 de mayo, con Toxo y Méndez en la asamblea de la Confederación Europea de Sindicatos en Atenas. Una semana después apareció un documento de la patronal madrileña CEIM -que representa la línea dura de la CEOE, la más próxima al PP-, que ha determinado la última posición de la patronal en la negociación, y que anoche recibió el apoyo del Consejo para la Competitividad presidido por César Alierta.

Ayer ambas partes volvieron a intercambiarse papeles; pero no cambiaron de parecer. Rosell, flanqueado por el secretario general de CEOE, José María Lacasa, y el presidente de Cepyme, Jesús Terciado, aseguró a la prensa que la ruptura había sido de mutuo acuerdo después de atribuir un "esfuerzo pedagógico" a los empresarios que no consiguió calar en los sindicatos. Rosell afirmó que la música ha sido muy buena y el ambiente muy cordial, "pero en el momento de poner la letra nos hemos estancado".

El presidente de la patronal reprochó a los sindicatos haber sido "demasiado prudentes" frente al "paso atrevido" de la patronal. "Espero que en el futuro sean más valientes y capaces de acometer unos cambios que deben ser más ambiciosos", añadió. "Pero no hemos perdido el tiempo", dijo, "las posiciones están muy alejadas, pero tenemos claro que en un futuro, probablemente inmediato, tendrán que converger". "La economía va por donde va y no por donde queremos, detrás de la realidad económica tiene que venir una legalidad; si no, tendremos muchos problemas", dijo.

Sus palabras tuvieron réplica. "Es la CEOE quien no se ha atrevido a dar el paso", atacó Méndez en respuesta a la acusación de falta de valentía. "Los hechos desmienten lo que se dice", abundó Toxo en referencia a las palabras de Rosell. "El día 26 salimos de la reunión con el compromiso de escribir una parte cada uno. No es un problema de música y letra, sino de lo que cambia en cuatro días", después de que CEIM hiciera públicas sus exigencias.

Ambos líderes sindicales se mostraron convencidos de que detrás del cambio de postura de la patronal está "una suerte de rebelión interna en la CEOE". "Las elecciones han animado a la parte de la patronal más reticente al acuerdo y hemos conocido las condiciones del rescate a Portugal".

Rosell negó cualquier influencia de los resultados electorales en el giro experimentado ("no hemos cambiado ninguna de las líneas maestras de la negociación") y rechazó disensiones en el seno de la CEOE ("cuando en una organización todo el mundo opina, no hay problema; se resiente cuando no hay democracia interna"). Y a la postre puso el acento en la flexibilidad y en la ultraactividad como puntos culminantes que se recogen en el documento de siete páginas entregado ayer.

Este documento insiste en que es necesaria la flexibilidad interna para hacer frente a las necesidades de las empresas, facilitar la competitividad y dar mayor estabilidad al empleo. Y propone una movilidad ordinaria que permite al empresario distribuir hasta un 15% de la jornada anual ordinaria y disponer de una bolsa de cinco días o 40 horas al año. La patronal también habla de una flexibilidad extraordinaria y coyuntural. En este caso, la CEOE propone que si no hay acuerdo la decisión última recaiga en el empresario y los trabajadores puedan utilizar la mediación o la tutela judicial.

En cuanto a la prórroga automática e indefinida de los convenios no renovados, la patronal sostenía que si ambas partes no pactan previamente acudir a una mediación y un arbitraje, pasado un tiempo -seis meses- el convenio debe decaer. En cuanto a la estructura, sostiene que la regulación debe ser patrimonio de la empresa, que en los convenios colectivos de empresa puedan tratarse temas transversales y que los provinciales se ordenen por los de ámbito superior. También pide que se elimine la prohibición de hacer un convenio de empresa en cualquier momento.

La contratación no formaba parte de la negociación, pero los empresarios han intentado ponerlo sobre la mesa. En su comparecencia, Rosell afirmó: "Existen 43 modalidades y tendrían que quedar seis o siete, ante eso el empresario tiene pánico a contratar".

Méndez discrepa en ese punto. Según su relato, las negociaciones se limpiaron de obstáculos en el momento en que la patronal asumió que la prórroga automática e indefinida de los convenios iba a permanecer sin cambios tras la reforma, que las medidas de flexibilidad interna en las empresas estarían siempre sometidas al pacto entre empresarios y sindicatos y que la reforma de los convenios no implicaría que quedaran excluidos empleados como los jefes de equipo. A cambio, los sindicatos habrían aceptado introducir elementos que, en principio, no formaban parte de las conversaciones. "El documento del lunes supone que vuelven atrás las agujas del reloj", dijo.

La ruptura obliga al Gobierno a legislar antes del próximo 10 de junio, según aseguró la secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez. Rosell emplazó al Ejecutivo a ser valiente: "Lo tiene muy fácil porque conoce los documentos que hemos puesto encima de la mesa". "El Gobierno sabe perfectamente adónde queríamos llegar y hasta dónde no podían llegar los sindicatos", manifestó. "El Gobierno debe actuar con tiento y equilibrio", advirtió Méndez. "No nos vamos a sentir concernidos ni reflejados en el texto. Ni tampoco nos comprometemos con el resultado final".

La reforma, que ya está escrita, se centrará en tres ejes: mayor negociación en el ámbito de la empresa (aunque existan convenios sectoriales), más dinamismo del convenio (sin que llegue a caducar) y mayor flexibilidad interna.