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Francia quiere reducir el gasto público en 45.000 millones hasta 2013

El primer ministro no adelanta el contenido de la reforma de las pensiones y carga contra los socialistas, que "desde hace 20 años multiplican los consejos" pero es la derecha quien toma "las decisiones difíciles"

Francia se suma a la marea ahorradora que recorre Europa. Así lo ha asegurado en París el primer ministro francés, François Fillon, quien en un discurso dirigido a los militantes de su partido, la UMP, fijó por primera vez la cantidad de dinero que el Estado francés tiene previsto ahorrar en tres años a fin de alcanzar en 2013 el déficit público exigido por Bruselas, el 3,5% del Producto Interior Bruto (PIB). Fillon señaló que para esa fecha, el Estado francés, cuyo déficit es del 8% en estos momentos, habrá reducido su gasto en 45.000 millones de euros, además de ingresar 50.000 millones más y se habrá embolsado 5.000 millones extra provenientes de ciertas exenciones fiscales que serán anuladas.

Es decir, en 2013 Francia contará con 100.000 millones más de euros, que ayudarán a aligerar una mastodóntica deuda que actualmente roza el 85,7% del PIB. El pasado 7 de mayo, Fillon -que es el encargado siempre de dar este tipo de malas noticias en el Gobierno francés, ahorrándoselas a Sarkozy- adelantó que el Estado francés congelará el gasto durante los próximos tres años. Días después, añadía que los distintos ministerios ahorrarán un 10% en los denominados "gastos de intervención", partidas especiales relacionadas, con lo general, con asuntos sociales. Entonces se desató un debate casi puramente semántico entre los líderes políticos franceses sobre si esas medidas se podían considerar o no un verdadero "plan de austeridad".

Con posterioridad, Fillon adelantaba que los contribuyentes franceses dejarán de gozar de muchas de las 400 tipos diferentes de exenciones fiscales que actualmente procuran deducciones en el Impuesto sobre la Renta galo. Ya entonces el primer ministro francés contabilizó la cuantía de esta medida: 5.000 millones de euros. Ahora, a falta de otras iniciativas (Fillon no adelantó ninguna), hay que entender que Gobierno francés se compromete a gastar 45.000 euros menos en tres años gracias sólo a la congelación anunciada y a la reducción de las partidas especiales de intervención. En el capítulo de ingresos, Fillon piensa aumentar la recaudación de impuestos en 35.000 millones de euros gracias al aumento de ingresos consecuencia de la mejora de la economía.

Reforma de las pensiones

Francia tuvo el pasado año un déficit del 7,5% del PIB y el Gobierno espera que este año llegue a un pico del 8%, antes de proceder a una severo recorte hasta el 6% en 2011, el 4,6% en 2012 y en 2013 el 3%, que era el tope fijado en el Pacto de Estabilidad de la UE. En lo que respecta a la deuda pública, que fue del 78,1% del PIB el pasado ejercicio, la previsión es que toque techo en 2012 con el 87,1% antes de iniciar un descenso en 2013 al 86,6%. Fillon no ha dado más detalles de los que ya se saben sobre el contenido de la reforma del sistema de pensiones, que se dará a conocer el martes o el miércoles próximo, y cuyo principal punto será la elevación de la edad de jubilación, que ahora es de 60 años con carácter voluntario.

El primer ministro se ha centrado en atacar a la oposición de izquierdas, y así ha reprochado al Partido Socialista que "desde hace 20 años multiplica los consejos y las críticas sobre el futuro de las pensiones" pero son ellos los que toman "las decisiones difíciles". "Sería cobarde de nuestra parte decir a los franceses que se puede garantizar su pensión sin prolongar el periodo de actividad y sin tocar la edad legal (de jubilación) y el símbolo de los 60 años", ha indicado.

Le Figaro informa de que el Gobierno ha abandonado la idea de crear un impuesto para financiar las pensiones que grabe a quienes tengan ingresos mensuales superiores a los 11.000 euros mensuales, y que sigue buscando una alternativa diferente pero siempre con la idea de que al menos simbóliamente los más ricos tienen que contribuir. El recorte del gasto público y la reforma de las pensiones son dos bazas que tiene previsto llevar el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a su encuentro el próximo lunes con la canciller alemana, Angela Merkel, entrevista que fue suspendida la semana pasada en medio de rumores sobre las desavenencias franco-alemanas.