El pequeño comercio pide auxilio contra la liberalización de horarios

El sector reclama una moratoria de 10 años y recoge firmas contra la ley

La nueva normativa lleva su nombre pero no cuenta con su apoyo. El anteproyecto de Ley de Dinamización del Comercio Minorista Madrileño es, según los pequeños comerciantes, de todo menos "dinamizador". Esta iniciativa, que impulsa la Comunidad de Madrid, permitirá abrir 24 horas al día durante los 365 días del año. Y eso, según los minoristas, favorece a las grandes superficies mientras que ahoga a los pequeños.

Un propietario lo explicó ayer de forma muy gráfica micrófono en mano. Amador Gómez, dueño de una tienda de electrodomésticos en Alcobendas, resumió que el futuro pinta negro. "Si me obligan o me dan permiso para abrir 24 horas al día, tendré que llevar una cama al establecimiento y poner un timbre para que me llamen cada vez que quieran algo". La Confederación de Empresarios de Comercio Minorista, Autónomos y de Servicios de la Comunidad de Madrid (Cecoma) pidió ayer al Gobierno regional de Esperanza Aguirre que dé marcha atrás a la normativa. La confederación -que representa al 90% de los comerciantes madrileños (67.500 de los 75.000 de la región, según sus datos)- reclama al menos una moratoria de 10 años para renegociar los convenios que impiden a sus empleados trabajar domingos y festivos. La Comunidad de Madrid lo rechazó ayer.

Ayer iniciaron una recogida de firmas entre sus asociados y los clientes de las tiendas y presentaron alegaciones en la Consejería de Economía y Hacienda. "Confiamos en que, una vez más, la presidenta atienda nuestras peticiones", deseó Salvador Santos Campano, presidente de Cecoma, tras señalar que el sector está pasando su peor momento de los "últimos siglos".

Solo la asociación que aglutina a las grandes superficies comerciales (Anged) apoya sin fisuras la futura ley. Al comercio de proximidad, el nombre genérico que aglutina desde la peluquería de la esquina a la tienda de ultramarinos o el negocio de electrodomésticos de Gómez, la idea no les convence.

El anteproyecto ha variado en los últimos meses. En octubre, la intención era ampliar la liberalización del sector de los comercios con menos de 300 metros cuadrados de superficie, que ya disponen de libertad horaria de lunes a sábados, a aquellos de hasta 750 metros. La última ampliación incluye a las grandes superficies que, en líneas generales, son aquellas con más de 2.500 metros y deja fuera a bares y restaurantes.

Cecoma calcula que se perderán "en menos de año y medio" unos 20.000 empleos. Estiman que cerrarán entre el 15% y 30% de las 50.000 tiendas de la región en las que trabajan entre dos y tres empleados de media, explica Alfonso Tezanos, vicepresidente de Cecoma. La Consejería de Economía y Hacienda aludió a un dato opuesto, la creación de forma "inminente" de 20.500 nuevos empleos, una estimación realizada con "encuestas en el sector".

La Comunidad de Madrid considera que esta ley favorecerá el consumo frente a la percepción de la patronal de los minoritarios. Creen que quien compraba en la tienda de la esquina irá al gran hipermercado. "Van a quitar cuota de mercado, no a favorecer que la gente compre más", asegura.

Madrid ya es la región con los horarios más permisivos en el comercio. En esta Comunidad los negocios pueden abrir 22 domingos al año frente a los ocho de media del resto. En las llamadas zonas de gran afluencia turística, como Sol o Serrano, ya pueden vender todos. "El pequeño comercio va a seguir sin abrir festivos, porque no es rentable y el comerciante además tiene familia", señala Santos Campano. Cecoma añade en sus alegaciones razones sociales (el comercio de proximidad es "vertebrador de pueblos, barrios y ciudades") y medioambientales por las "indudables desventajas" de la necesidad de desplazarse en coche "a la periferia" para comprar productos básicos.

La presidenta Esperanza Aguirre ha apelado a su política liberal en varias ocasiones desde que se empezó a tramitar la nueva ley. El vicepresidente de Cecoma, José Luis Molina, le replicó ayer: "Yo soy tan liberal como cualquiera, pero cuando beneficia a pocos para perjudicar a muchos, deja de ser liberal para convertirse en atropello".

Sobre la firma

Pilar Álvarez

La corresponsal de género del diario EL PAÍS está especializada en temas sociales (Igualdad, Violencia de Género, Educación) y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Efe, Cadena Ser, Onda Cero y el diario La Opinión. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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