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Reportaje:

Basura a cambio de puestos de trabajo

Controversia en el municipio elegido por la Xunta para vertedero e incineradora

Un cartel da la bienvenida a O Carballiño con el mensaje "Puerta abierta a la naturaleza". Tras el anuncio realizado por la Xunta de que O Irixo, un municipio situado a cinco kilómetros de la capital comarcal, acogerá la nueva planta de tratamiento de basura de Galicia, buena parte de los vecinos ponen en duda que se pueda seguir vendiendo naturaleza como atractivo turístico. Los que están a favor esgrimen una y otra vez que los 250 nuevos puestos de trabajo prevalecen sobre cualquier contaminación, ruido o destrucción paisajística. "El paro es el verdadero crimen del pueblo", repiten varios vecinos ante uno de los bares del lugar. Observando las cifras, los datos no son especialmente escandalosos: en octubre había 106 parados en O Irixo, sobre un total de 1.777 habitantes: es decir un 5,9% de la población.

En octubre, en O Irixo había 106 parados, el 5,9% de la población

En los cafés, el debate de la basura rivaliza en importancia con el futbolístico. Al entrar en un bar y lanzar la pregunta al aire, dos mujeres se enzarzan en una acalorada discusión: "A mí no me gusta. Luchamos en Ribadavia para que no la pusiesen allí y ahora nos la endosan aquí", afirma Antonia. "Que no, que no. Yo conozco a unos que viven en Cerceda y allí, ni huele, ni humo, ni nada", rebate Mari Carmen, que cree firmemente en la responsabilidad de la Administración: "Si te ponen pegas por echar algo al río, no creo que Sanidad deje que instalen algo que te mate". Antonia no lo tiene tan claro: "Va a traer trabajo, pero no saben de qué forma". Recuerda que cuando instalaron la base de montaje y mantenimiento del tren de alta velocidad en O Irixo, aseguraron que contratarían a unas 40 personas de la zona. "Eso fue hace más de dos años y, de momento, no hay nadie del pueblo trabajando allí", sentencia. Entre el resto de clientes, las opiniones son diversas: "Eso es una porquería", dice uno. Otro asegura que le da igual. La mayoría no tiene nada claro qué es lo que van a construir.

A solo unos metros hay otro bar. Su propietaria asegura que le parece bien "siempre que vengan puestos de trabajo". La propietaria de una casa situada en la zona colindante con los terrenos que supuestamente serán ocupados por el basurero está en contra. Dina, originaria de la zona, emigrada a Madrid y retornada recientemente, se ha construido una casa de piedra completamente nueva. "No pueden venir aquí y destrozar así este paisaje, esta naturaleza. Esto es un tesoro". María, también originaria del pueblo, emigró a Vitoria hace décadas. Hace cinco años restauró una casona para convertirla en un restaurante rural. Y lo tiene claro: "Nos ha tocado la lotería". "No va a contaminar y aunque lo haga, será mucho menos que lo que tragamos en una gran ciudad".

Las voces a favor y en contra se multiplican en cada rincón, pero la Sogama del sur suma cada vez más contrarios. Unos 15 partidos políticos y asociaciones vecinales, ecologistas o comerciales se han adherido a la plataforma Incineradora non, constituida el pasado viernes en el casino de Carballiño. Días atrás, otro grupo vecinal comenzó movilizaciones por su cuenta. En una reunión de lugareños del municipio, cuatro parroquias acordaron agruparse para oponerse. Como valedores del movimiento vecinal, destacan el papel que juegan los residentes de la parroquia de Loureiro, donde se asienta una cooperativa vecinal fundada en 1966 y que elabora productos lácteos de forma artesanal.

Quien también se muestra frontalmente en contra es el PSOE. El portavoz socialista de O Irixo, Javier Rodríguez, asegura que el proyecto no es válido porque supone un problema sanitario. El secretario general del PSdeG, vecino de O Carballiño, terció ayer en el debate. Vaticinó la destrucción de 20.000 empleos en la comarca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2011